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Destino Estados Unidos

Un nuevo Museo de los Niños en Luisiana

Tras el desolador paso del huracán Katrina, Nueva Orleans sufrió un duro golpe a su infraestructura. El Museo de los Niños y el City Park, que fueron afectados por el desastre, unieron fuerzas y ahora el resultado es un nuevo centro de atracción y aprendizaje para los más chicos.

Texto y fotos: Javier Pinzón

 

Las grandes puertas azules del Museo de los Niños de Luisiana pronto se cerrarán para siempre. Desde 1986, cuando abrió por primera vez, este icónico museo fue una de las principales atracciones no solo para los niños de la ciudad, sino también para los visitantes. En estos 2.787 metros cuadrados de exhibiciones se buscó inspirar a los niños durante más de treinta años, para fortalecer sus capacidades por medio del juego, las exploraciones compartidas y el diálogo con los adultos. Ahora, con la inauguración del nuevo museo, los retos son más grandes. 

Mientras caminamos por los viejos pasillos del tradicional museo, Julia Bland, CEO de la organización, nos cuenta cómo fue cambiando el proyecto durante estos años.

Recorremos, junto con mi pequeña Isabella, la zona de burbujas, el carro de bomberos, la ambulancia, la tienda de comestibles y el pequeño puerto de Nueva Orleans. Terminamos en el Centro de Conversación y Juego, donde Isabella disfruta de un gran libro ilustrado, no sin antes ir a Art Trek, para pintar un cuadro para la abu.

¿Cuándo y cómo se decidió que Nueva Orleans necesitaba un nuevo museo para niños? Julia nos cuenta que desde 2004 se preguntaban cómo podrían beneficiar a la comunidad de una mejor manera y compartir con las familias los recursos que ofrece la ciudad. En el 2005 iniciaron un grupo de enfoque para identificar qué se necesitaba y cómo el museo podría tener un rol diferente, para proveer y compartir recursos con los padres de niños pequeños. Se creó un plan para reunir a estudiosos de diferentes campos, como nutrición, pediatría, desarrollo infantil, juegos al aire libre, naturaleza y muchos otros aspectos, pero, dos semanas después de tener todo trazado, el huracán Katrina golpeó a Nueva Orleans. 

Vino la recuperación física y espiritual, y la obligación de repensar el plan. Y ya no les bastó la idea de remodelar. El equipo de trabajo empezó a pensar en grande: ¿cómo reinventamos la educación y el cuidado médico? ¿Cómo repensamos nuestros barrios? ¿Cómo aprendemos mejores prácticas para manejar el agua? Se comenzó a vislumbrar la idea de hacer algo muy visible, muy bien localizado y en un lindo ambiente.

La idea central era cambiar la forma como los adultos pensamos en los niños: cómo invertir recursos monetarios, educación, planeación y políticas hacia la niñez y a dónde nos llevaría eso en diez, veinte o cuarenta años. Hablaron con el director del City Park —un espacio de 526 hectáreas, inundado a causa del Katrina—, que acumulaba millones de dólares en pérdidas, no había recibido ayudas, no tenía dinero para pagar las cuentas y mucho menos para cuidar el terreno; sin embargo, los directivos escucharon la idea con atención: 

“No sabemos si podremos revivir el parque, pero nos interesa”. Eventualmente el museo se hizo parte parte del plan maestro del parque y juntos empezaron a buscar recursos. Les tomó doce años y una inversión de 47,5 millones de dólares, pero el sueño que se trazaron está a punto de ver la luz: el nuevo museo abrirá sus puertas el próximo mes de septiembre.

De tener 2.787 m2 pasaron a ocupar 3,5 hectáreas, además de un área verde circundante. Uno de los cambios más grandes se encuentra en el área de educación, donde pasaron de tener dos empleados de tiempo completo a once, porque hay mucho que quieren comunicar y desarrollar. 

Según Julia, el nuevo museo no solo será un lugar para jugar, sino también para aprender y crecer de una nueva manera. Será un recurso para apoyar a los padres y cuidadores de los niños, donde celebrar la increíble capacidad de los niños pequeños con una amplia variedad de enfoques. 

El museo tendrá cinco exposiciones interactivas: “Juega conmigo”, donde bebés y niños pequeños (de tres años o menos) podrán explorar los alrededores mientras los padres reciben apoyo en su viaje como los primeros maestros de los niños. “Sigue esa comida”, que llevará a los niños a un juguetón viaje por la comida de Luisiana, comenzando en los campos y las aguas costeras, con paradas en el mercado, la cocina y la cafetería para llegar finalmente a la mesa familiar. “Cavar en la naturaleza”, donde los niños descubrirán la abundancia de recursos naturales únicos en Luisiana y la región de la costa del Golfo. “Hacer su marca”, que celebra el rico arte de Nueva Orleans y su patrimonio arquitectónico, musical, histórico y cultural. Y “Características del paisaje”, afuera del edificio, donde podrán descubrir el Jardín Sensorial del Tío Bo.

Otras nuevas adiciones al museo incluirán un tablero de damas interactivo de tamaño natural, que celebrará la cultura mientras escuchamos sonidos distintivos de cada barrio de Nueva Orleans. También hay una poderosa exhibición de agua del Misisipi, de treinta metros de longitud, que cuenta la historia del río desde su nacimiento, en las ciudades gemelas de Saint Paul-Mineápolis, con sus ondulaciones hasta su desembocadura, en el puerto de Nueva Orleans y el Golfo de México. 

Además, los arquitectos paisajistas plantaron más de 125 especies de plantas, para repoblar el paisaje con árboles y arbustos nativos, y crear una bio-isla flotante hecha de materiales reciclados, diseñada para atraer la vida silvestre. 

En septiembre, Nueva Orleans despedirá las puertas azules del viejo museo y dará la bienvenida a los niños que la visiten en City Park. Este sueño, que ahora se vuelve realidad, dará sus frutos cuando los adultos del mañana sean más conscientes de su entorno, lo conozcan y lo protejan.


Cómo llegar
Desde Norte, Centro, Suramérica y el Caribe Copa Airlines le ofrece cuatro vuelos a la semana a Nueva Orleans a través de su Hub de Las Américas en Ciudad de Panamá.
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