Contáctanos

Destino Argentina

Torrontés, el sabor del Cafayate

Aquí en Cafayate es posible comprobar por qué el vino blanco, aunque no sea tan famoso como el malbec de Mendoza, merece todos los créditos y premios que ha traído a este aparente olvidado rincón del mundo.

Por:Julia Henríquez
Fotos: Demian Colman

Los últimos rayos de sol veraniego del norte argentino calientan la tierra y el verde, en medio del rojo desierto, brilla a su máximo esplendor. Acabamos de atravesar la Quebrada de las Conchas y vemos a lo lejos un pequeño poblado que se dibuja entre las montañas. Frente a un majestuoso cardón se alza un aviso que dice “Bienvenidos a Cafayate”.

Aquí huele a tierra y a vino; a un vino único, de altura y calor. Estamos a más de 1.600 msnm y en los alrededores de la plaza, en los infinitos viñedos, la vid empieza a asomarse tímida con el calor del verano naciente.

En la plaza principal, que guarda el estilo heredado de la colonia, la arquitectura cuadrada y sencilla se mezcla entre murales llenos de color que celebran las tradiciones más arraigadas de quienes habitan estas tierras: la vendimia y la serenata (nombre que se le da al carnaval de Cafayate). Las tiendas de artesanías exhiben los ponchos típicos de la región y los restaurantes ofrecen helado de vino torrontés, delicatessen del lugar.

Gracias a las peculiaridades del suelo de altura con los elementos de la tierra roja, la uva del torrontés, blanca y delicada, se ha convertido en insignia de la provincia de Salta. Aquí es posible comprobar por qué el vino blanco, aunque no sea tan famoso como el malbec de Mendoza, merece todos los créditos y premios que ha traído a este aparentemente olvidado rincón del mundo.

En Cafayate el tiempo se detiene y la paz te rodea con cada paso. Los médanos escondidos en medio de las montañas recuerdan oasis perdidos en el desierto, pero en vez de agua en medio de la nada, los médanos son manchas de arena blanca en medio del desierto rojo. Pareciera que alguien olvidó pedacitos de playa en su camino. Y, sin embargo, los médanos no son los que se roban la atención del norte argentino.

Allí la atención debe dividirse entre tanta belleza paisajística y la gran oferta de bodegas, casi una veintena, y así poder disfrutar los verdaderos placeres de la vida: los viajes, la exquisita gastronomía y, por supuesto, el buen vino.

Las bodegas, entre los 1.600 y 2.400 metros de altura, producen un vino de carácter y fragancias únicas. Los expertos de la región experimentan con mezclas en laboratorios extendidos en medio de los barriles hasta obtener solo lo mejor en cada sorbo.

En la Bodega El Esteco, a 1.700 metros de altura, la historia se enfrenta a la actualidad con una arquitectura que no olvida los inicios del vino, mientras que el paisaje verde, blanco y rojo trata de robar la atención de quienes llegan a catar su vino.

En medio del rústico ambiente, el lujoso hotel Patios del Cafayate pone la nota de glamour. Allí la elección del vino a degustar será la máxima preocupación del día, luego de un masaje o un chapuzón.

El reportorio de actividades de la Bodega Los Cardones es diferente. Su característica piedra pizarra le da un toque personal tanto al sabor del vino como a su curiosa arquitectura, en honor al suelo pedregoso y poco profundo. Esta es una de las edificaciones más jóvenes que cuenta con una carta de picadas y tour a sus viñedos. Aquí la vid está sembrada de tal manera que el sol y el suelo le dan una madurez más temprana, siendo la primera finca en cosechar en todos los valles Calchaquíes. Se puede decir que es aquí donde empieza la vendimia.

si lo que se busca es lujo, la Estancia de Cafayate tiene todo para los gustos más exigentes. Una comunidad con viñedo, cancha de golf, campo de polo, restaurante y spa que se dedica al disfrute máximo. Sus más de quinientas hectáreas comprenden áreas residenciales y sociales que rescatan un modo de vida natural, gaucha, pero llena de lujo y confort.

En definitiva, Cafayate, un tesoro escondido en medio de paredes de tierra roja, espera la llegada de quienes buscan ese gusto tan singular de los viñedos más septentrionales de Argentina. El calor envolvente es perfecto para el frescor del torrontés mientras que los valles Calchaquíes, silenciosos, se dejan admirar deteniendo el tiempo cada vez que una botella se abre, pero a la vez dejando la sensación de que el viaje ha sido demasiado corto para tan hermoso paraje.

Cómo llegar

Desde Norte, Centro, Suramérica y el Caribe, Copa Airlines ofrece dos vuelos semanales a Salta a través de su Hub de las Américas en Ciudad de Panamá.

La ciudad de Cafayate se encuentra a 189 km de la capital provincial, por la Ruta 68. Está situada en la zona de los valles Calchaquíes, famosa por sus formaciones de roca rojiza. Agencias locales se harán cargo del traslado y de organizar las visitas a los sitios de interés.