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Destino Bolivia

Santa Cruz de la Sierra: La ciudad de los anillos

Santa Cruz de la Sierra, capital del departamento de Santa Cruz, es la ciudad más poblada de Bolivia y principal centro comercial, financiero e industrial del país. Situada a orillas del río Piraí, la ciudad alberga la mayoría de las sedes de las empresas tanto nacionales como internacionales.

Texto y fotos: Carlos E. Gómez

Santa Cruz de la Sierra es historia, cultura, naturaleza y fe. Esta ciudad boliviana, que creció en los arenales del río Piraí, hoy tiene dos millones de habitantes, es la de mayor crecimiento económico y social y, según Santiago Bernal, uno más de los empresarios extranjeros residentes, es también tierra de oportunidades.

Al recorrer su conservado casco viejo, compuesto de casonas con patios soleados, corredores de sólidos horcones y frescas galerías, surgen de repente nuevas expresiones de un modernismo discordante o edificios de dos plantas, denominados altillos, lo cual nos habla de su agitada historia.

He aquí tres formas de abordar esta particular ciudad que le permitirán llevarse una idea más completa de este lugar incomparable.

1. Recorrido cultural 

La movida cultural cruceña inicia en el “primer anillo”: la antigua Plaza de Armas, con más de cuatrocientos años de historia y conocida hoy como Plaza 24 de Septiembre. Sobre la calle Independencia está la Casa Municipal de Cultura Raúl Otero Reiche, precioso edificio republicano que data de 1937, sede del Festival de Teatro Bicu-Bicu y del Festival de Cine y Video. En la misma calle se levanta el Palace Theatre, joya arquitectónica construida en 1918 que ha sido testigo de fiestas, festivales, eventos culturales y musicales, donde se presentaron Los Panchos, Libertad Lamarque, Luis Aguilar y Andrés Segovia, entre otros. En esta vía también se encuentra Manzana Uno, amplio espacio cultural gratuito y abierto donde se reúnen bailarines, pintores, artesanos, saltimbanquis y cuenteros, que comparten con el transeúnte un tiempo de recreación. Allí los enamorados se dan cita para colgar un candado en la escultura de un chancho como símbolo de amor eterno.

En la calle 24 de Septiembre, frente a la misma plaza, hay una antigua casona colonial que fue construida en 1815, donde funciona el Centro Cultural Café Lorca, que además es un restaurante y ofrece obras de teatro y música en vivo, donde puede parar y probar uno de sus pastelitos con té. Allí también están la Alianza Francesa y el Instituto Goethe, centros culturales que presentan conciertos, conferencias, películas y exposiciones diversas, dando un toque cosmopolita al recorrido. Otro escenario que no puede perderse es el Paraninfo Universitario, punto de promoción y difusión de las actividades artísticas y educativas de la ciudad.

Otros escenarios de la vida cultural son el Museo de Arte Contemporáneo, cuyo patrimonio incluye todas las tendencias de la plástica nacional en una colección de más de trescientas obras de arte en pintura, escultura dibujo y grabado. El Centro de Cultura Plurinacional Santa Cruz, en la calle René Moreno 369, posee varias salas de exposiciones permanentes y temporales de pintura, artesanías y conciertos musicales, donde los creadores interactúan en sus realizaciones con el público. El Centro Cultural Feliciana Rodríguez es un espacio para jóvenes creadores y el Kiosko Galería es el escenario de artistas emergentes. Puede usted terminar este recorrido en la Plaza 24 de Septiembre y pasar al Café 24, un atractivo turístico de la bohemia cruceña con comida, bar y música en vivo a cargo del tradicional grupo salsero Acheré.

2. La senda de la historia 

Laura Añez, subdirectora de la Dirección de Turismo de la ciudad, me aconseja comenzar el recorrido en la Plaza 24 de Septiembre, testigo de importantes acontecimientos históricos, donde se ha tejido la tradición de Santa Cruz. La plaza descansa sobre los arenales escogidos por Lorenzo Suárez de Figueroa y Gonzalo Solís de Holguín como el emplazamiento final de la histórica conquista platense.

A un costado de la plaza está la ceremoniosa Catedral Basílica Menor de San Lorenzo, de particular estilo ecléctico barroco, que fue construida en diferentes etapas desde 1770, de acuerdo al impulso y los fondos de sus devotos fieles. El trabajo dedicado de sus bóvedas de madera, la decoración pictórica que las cubre y el altar mayor son de valiosa riqueza cultural. Por diez bolivianos puede subir a una de sus torres que sirve como mirador, pero no olvide su cámara para que lleve una imagen espléndida de la ciudad.

Al otro costado de la plaza se halla el palacio que alberga la Brigada Parlamentaria Cruceña, construcción con un lenguaje clasicista, frontón, doble galería de columnas toscanas y arcos. El adobe y la madera, elementos tradicionales de la época colonial, fueron sustituidos por la cal y el ladrillo. Esta nueva arquitectura tuvo rápida difusión, debido a la durabilidad de los materiales empleados y porque su novedad y elegancia reflejaban la riqueza económica que generó la explotación cauchera en la región amazónica.

En la vereda norte de la plaza se ubica la Casa del Gobierno Autónomo Departamental, obra de estilo neocolonial y art déco que fue la primera construcción ejecutada en hormigón armado, conocido ahora como Palacio Prefectural. A su lado se encuentra la Alcaldía Municipal Departamental, edificación de dos plantas levantada en 1901, con amplios balcones que le imprimen un sello de antaño a la plaza.

Una esquina de la plaza la ocupa una emblemática construcción de 1914 donde hoy funciona el Club Social 24 de Septiembre, institución cívica cruceña que celebra 97 años. Allí puede hacer una pausa y almorzar en un bello salón de la época, cuyo menú combina platos típicos con comida internacional, excelente servicio y buena relación calidad-precio. A una cuadra de la plaza, el Museo de Historia y Archivo Regional del Departamento de Santa Cruz, en un señorial edificio con características de la arquitectura francesa de comienzos del siglo XX, conserva en su interior el clásico patio español. La casa guarda los secretos y datos de la ciudad y el departamento. El recorrido termina con la visita a los Altillos de Beni, construcción de una sola planta con más de 170 años, referente de la arquitectura cruceña del siglo XIX, con sus horcones, capiteles, tejas de barro y muros de tabique. Por su parte, el Altillo de la Vaca Diez es una vivienda amplia, de dos plantas, típicamente colonial, levantada en el siglo XVIII, que fue la casa del gobernador y ahora patrimonio de la ciudad.

3. La ruta de la fe 

Las campanas suenan anunciando la misa de las seis de la mañana, hora en que los fieles cruceños pasan por las iglesias antes de llegar a su trabajo. Esta fe tuvo su recompensa, ya que el papa Francisco escogió a Santa Cruz como uno de sus destinos en su primera gira por Suramérica. Por eso la ruta inicia en “el segundo anillo” con la visita al Cristo Redentor, donde se realizó la misa campal del santo padre el jueves 9 de julio de 2015. El monumento de siete metros y medio de alto, de brazos extendidos, y labrado en bronce por el escultor Emiliano Luján, es un símbolo de fe, lucha y unión de los cruceños. La imponente estatua, levantada en 1961 con motivo del Congreso Eucarístico Nacional, que ha visto crecer la ciudad, recibe y despide a los viajeros que llegan a las tierras del Gran Grigotá.

La ruta de la fe continúa en la Iglesia La Merced, primer templo fundado en Santa Cruz de la Sierra por los curas Mercedarios que acompañaron a los fundadores de la villa, y es catedral desde 1605. En la esquina de la calle Aroma con Arenales, se aprecia la Iglesia de San Francisco, Patrimonio Nacional, construida entre 1856 y 1860, es pionera en tener bóveda falsa de madera y campanario de ladrillo. La Iglesia de San Roque, en el barrio Chaparé, en el primer anillo, es uno de los templos más tradicionales, fundada en 1843, acoge al Festival Internacional de Música Barroca y Renacentista Americana desde el año 2000.

Otros templos de tradición son la Iglesia de Jesús Nazareno, de 1781, en la calle La Paz, y la Capilla de los Huérfanos, en la calle Manuel Ignacio Salva Tierra y René Moreno. El recorrido termina en la ya nombrada Basílica Menor de San Lorenzo en la plaza 24 de Septiembre para ver caer la tarde tomando un tecito con empanadas de queso, al mejor estilo cruceño.