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Reportaje

Rod Stewart y su batalla contra el tiempo

El cantante inglés Rod Stewart volvió al ruedo este año con el álbum Time, un disco que ha roto records en su país y arrasado en ventas. Primer trabajo en toda su carrera con la mayoría de canciones de su autoría y solo un cover de Tom Waits, lanzado a la par de un libro biográfico, es el esperado retorno de uno de los reyes del rock que perdió su corona y viene por ella con más fuerza que nunca. Para Panorama de las Américas, Stewart comparte aspectos, memorias y reflexiones de su esperado regreso.

Por: Jacobo Celnik
Fotos: Universal Music

En octubre de 2005, el mundo del rock se sorprendió cuando el cantante inglés Rod Stewart le confesó al periodista Larry King, de la cadena CNN, que un cáncer de tiroides, detectado a mediados de 2000, por poco lo deja sin voz. Durante un año, Stewart libró una discreta batalla, que además significó aprender a cantar nuevamente; el daño a sus cuerdas vocales era severo. Quien a mediados de los años 70 y principios de los 80 ostentó la corona del rey del rock and roll, debía reinventarse; no había otra opción: vencer o morir. Y como los grandes campeones de la vida, Stewart ganó su más importante batalla.

En efecto, el 29 de febrero de 2000, Stewart había dado su último show en Houston, Texas. Los síntomas del cáncer se asomaban y el agotamiento físico era mayor; algo no andaba bien en su cuerpo. Tras suspender la gira del álbum When We Where The New Boys (1998) otro disco que se sumaba a su larga lista de covers‚Äï, el músico inglés sabía que, una vez superada la crisis, debía volver con nuevo material. El disco Human, que vio la luz en febrero de 2001, fue la excusa para reanudar los shows en el verano de ese año. En la entrevista con King, quedó claro por qué manejó con tanta discreción el tema de su enfermedad: era grave, pero no quería alarmarnos.

Por eso, es motivo de alegría que Rod Stewart haya vuelto por la corona que siempre le perteneció. El álbum Time, lanzado en mayo de este año, ha sido uno de los grandes regresos en la carrera del cantante inglés, además de contar con material original como no sucedía desde Vagabond Heart (1991). Recordemos que entre 2002 y 2012 el músico londinense se mantuvo activo con la reinterpretación de grandes canciones americanas de los años 50 y 60, incluidas en la exitosísima saga The Great American Songbook; peroquienes seguimos y admiramos a Rod extrañábamos la originalidad de su estilo crooner, característico de los trovadores que conquistan con su voz.

“Dejé de escribir canciones porque, hace veinte años, un alto ejecutivo de una casa disquera fue contundente conmigo al afirmar que estaba acabado, que ya no tenía buenas ideas y que mis canciones poco aportaban; así que tiré la toalla y empecé a buscar composiciones de colaboradores externos o a inspirarme en el legado de colegas y reinterpretarlas. Por fortuna, la llama de la inspiración para escribir Time llegó en el momento indicado. Pasaban cosas fuertes en mi vida y creo que una manera de curar heridas es escribiendo. No sé cómo, no sé por qué; solo sé que las ganas de componer estarán para siempre y en este momento tengo mucho que dar y demostrar”, comenta Stewart sobre su esperado regreso.

La fórmula del éxito no se le ha agotado al músico británico y sus nuevas ideas encajan perfectamente para abordar las preocupaciones normales de la edad adulta; a Stewart lo dejó su ex mujer, Rachel Hunter, y las noches de rumba con sus amigos debían llegar a su fin, si quería que una relación futura le funcionara. “La primera canción que escribimos para Time, hace dos años, fue “Brighton Beach”, con mi amigo Jim Cregan, quien llegó un domingo en la mañana a mi casa, tocó un par de acordes en su guitarra y fue suficiente para inspirarme y darme motivación para escribir la letra, fue el inicio de un proceso que maduró a buen ritmo”, recuerda Stewart.

Time, junto con el álbum The Next Day, de David Bowie, y 13, de Black Sabbath, ocupó los primeros lugares en ventas en el Reino Unido, superando ampliamente trabajos de bandas como The National, Boards of Canada y Daft Punk. Un mensaje contundente para las nuevas generaciones, a quienes varios sectores de la producción musical critican en estos días por lo poco arriesgado de sus productos. Y en el caso de Rod Stewart, encontramos un álbum que conserva el secreto que le dio éxito hace treinta años y lo supo adaptar a nuestros tiempos. “Escribí once canciones; lo cual es un milagro, pues en otros trabajos no pasaba de tres o cuatro aportes. Es un gran paso, sin duda. Algunas personas dicen que no tengo nada que probar en el mundo de la música, que todo lo tengo ganado; pero no es así. Todavía tengo mucho que perder y prefiero mantenerme activo, lucir con buena vibra”.

Su nuevo trabajo abre con la canción “She Makes Me Happy”, un tema enérgico cuyo sonido evoca aquellos grandes momentos en la carrera de Stewart a finales de los años 70, cuando las emisoras pasaban una y otra vez “Tonight’s the Night”, “Hot Legs” o “I Don’t Want to Talk About It”. Luego nos sorprende con “Can’t Stop Me Now”, otra de esas melodías que difícilmente olvidaremos en su amplio legado de inmortales; es una canción que rinde homenaje a Robert Stewart, padre de Rod, quien falleció en 1990, además de incluir algunas referencias a esos años cuando tocaba puertas para ser contratado por una compañía disquera.

“Mi papá siempre me apoyó cuando me encontraba en los momentos más difíciles del inicio de mi carrera. A finales de los años 70, recuerdo que me daba pena el tipo de composiciones que creaba; no tenía confianza en lo que hacía. En la banda de Jeff Beck, siempre vivía una batalla con Ron Wood para ver quién sacaba las mejores tonadas. Mi desespero me llevaba a pedir una botella de vino y encerrarme en la habitación de un hotel a ver qué ideas salían. Y en los momentos más duros, mi padre siempre estuvo ahí; por eso esta canción es por él y para él”.

Otro de los aspectos destacados del álbum Time es que conserva una marca e identidad sonora desde la producción y el tipo de instrumentos utilizados, como la mandolina, los vientos, los arreglos orquestales y las guitarras acústicas; pero también aparecen guiños al rock crudo que tanto lo apasionó en su época junto a la banda Faces (1969-1975). Un disco que pasará a la inmortalidad de la misma manera que lo han hecho Atlantic Crossing (1975), A Night On The Town (1976), Tonight I’m Yours (1981) y Out Of Order (1988), trabajos que hoy suenan mejor que cuando fueron concebidos. “Había mucha motivación para este disco y creo que el sonido del álbum mantiene el sello y espíritu de la buena música que siempre me emocionó crear. Hay canciones como “Finest Woman” que suenan a “Gasoline Alley” (1970), pero sin duda lo veo como un paso hacia adelante en mi carrera”.

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