Contáctanos

Personajes

Retratos confinados

En estos días extraños, ¿podríamos hablar de una estética de la pandemia? Quizá sí. Aunque esta no tiene el dramatismo de antes; mientras las teatrales pinturas de la peste de antaño sucedían al aire libre, las de ahora se ocupan de lo que sucedió de puertas para adentro durante la cuarentena global.

Por/ Sol Astrid Giraldo E.

 

Rojo el cielo, rojo el suelo. Ejércitos de calaveras invasivas y triunfantes. Reyes vencidos a los que les robaron el color y el tiempo. Multitudes de cuerpos entrelazados y muertos: el mundo trastrocado en la pintura “El triunfo de la muerte”, de Pieter Brueghel (1562). A lo largo de la historia del arte occidental es posible rastrear un género de representaciones de las diferentes pestes que han asolado el mundo, como esta famosa y desgarradora pintura. En ellas se exacerbaba el dramatismo, el dolor, el sufrimiento y la desolación.

Carlos Arango (Medellín, Colombia). “Nuestro lugar se convirtió en todo el mundo que habitamos”. Margarita Rosa de Francisco

 

En nuestros días de coronavirus, ¿podríamos también hablar de una estética de la pandemia? Quizá sí. Aunque esta, sin embargo, no tiene el dramatismo de otros siglos. En cambio, esta es una imagen silenciosa y banal, sin gestos ni pus. Mientras las teatrales pinturas de la peste de antaño sucedían al aire libre, las de ahora se ocupan de lo que sucedió de puertas para adentro durante la cuarentena global. Y si los pintores se decidían por los grandes formatos, nuestros artistas se expresan a través de fotografías austeras que intercambian en sus redes sociales.

Fernando Cano Busquets (Bogotá, Colombia).“El cuerpo confirma que todo está en su lugar”. Néstor Casanova.

 

Ellas hurgan en otras aristas de la pandemia contemporánea. Es que esta no se agota en el grave problema de salud pública. También se trata de un evento sociopolítico de unas dimensiones desconocidas, entre cuyos principales retos han estado el aislamiento y la inmovilidad impuesta a una sociedad caracterizada, al contrario, por las multitudes y el movimiento frenético.

Diana Molina (Bogotá, Colombia). “La cosa asoma su cabeza”. Mitchell.

 

Ante este suceso, las personas fueron forzadas a una situación inédita: por un lado, sus cuerpos estuvieron físicamente inmovilizados de una manera que no se había experimentado en la vida cotidiana y civil del último siglo; pero, por el otro, las posibilidades de virtualidad, también inéditas, permitieron una conexión global prácticamente ilimitada e impensada solo unos años atrás.

Gianluca Ceccarini, Arash (Tarquinia, Italia). “La casa del recuerdo-sueño, perdida en la sombra de un más allá del pasado verdadero”. Bachelard

 

Todas estas percepciones, contradicciones y retos se han expresado en los múltiples diarios de cuarentena que se hicieron en todas partes del mundo durante estos días, algunos de los cuales se han reunido en la muestra “La mirada confinada”, del Circuito fotográfico 2020 (Medellín, Colombia). Diarios realizados al filo de la navaja, que acudieron a la fotografía como estrategia, reclamo y refugio.

Confinado, fotografía, 2020. Bairo Martínez, (Medellín, Colombia).¿Cómo se hace hoy el lugar?

 

Sus imágenes hablan de unas existencias concretas, singulares. Durante los meses más estrictos de la cuarentena, no pudimos volar, caminar ni descubrir paisajes con el movimiento de nuestro cuerpo. Desde nuestras ventanas urbanas, el mar desapareció.

El horizonte se redujo a nuestros objetos. Cambiamos las montañas por cobijas arrumadas; las mesetas, por las mesas del comedor con restos de comida. Al tiempo, todos nuestros contactos físicos y reales fueron sustituidos por intercambios telemáticos, las personas en carne y hueso, por sus fantasmas virtuales; la retícula infinita de las calles, por el marco cuadrado de una pantalla; la luz del sol, por las emisiones electrónicas de nuestros teléfonos inteligentes.

Decxy Andrade Cucaita (Bogotá, Colombia).“Con la casa sobre el lomo, resultamos caracolas. Atacadas por un virus, temerosas, encerradas en su casa: caracolas”. Mónica Erazo

 

Como lo consignan estas fotografías, los cuerpos en el estricto confinamiento mundial se han visto abocados a releer su espacio. En una suerte de coreografías y bailes domésticos vemos desfilar por ellas refugios amplios y minúsculos, atiborrados o austeros; espacios que son físicos, pero también psicológicos. Los náufragos de la cuarentena, al ser expulsados del exterior, buscaron afanosamente reconstruirse en esa interioridad a la que fueron arrojados. La gran salida al encierro fue el intercambio fotográfico de soledades. Y si el precio que debió pagarse fue compartir la intimidad, también esta fue su premio. En transacciones francas, las personas han mostrado sin filtros las minucias de los ámbitos privados, mientras al tiempo han devorado con sus ojos impúdicamente las de los demás.

Suwon Lee (artista coreano-venezolana residente en Madrid, España). / “The reflecting glass IV”, 2020. “Los gatos viven en las casas mejor que los hombres: en los espacios más horriblemente cuadrados, saben encontrar los rincones”. Georges Perec.

 

Emergen así unas imágenes particulares, atadas a su tiempo y lugar, condicionadas por las nuevas tecnologías, los inéditos dispositivos fotográficos y las originales circunstancias de circulación y consumo que hoy ofrecen las redes. Imágenes que han desplegado también una estética propia a años-luz de aquellos óleos apocalípticos de Brueghel o Poussin. En este sentido, podemos hablar también de la pandemia como un específico acontecimiento estético y visual, que apenas estamos empezando a tramitar.

Jean-Christophe Legendre (París, Francia). “El tiempo, dejó de existir, como si hubieran borrado las cifras en la esfera del reloj”.Margaret Yourcenar.

 

Estos “Retratos del confinamiento” que aquí se presentan son la crónica gráfica de nuestros tiempos, de la voluntad de los cuerpos de resistir y crear un nuevo espacio y una nueva geografía en medio de las complejas circunstancias actuales. Son la afirmación de un lugar en el mundo cuando este parecía hundirse bajo los pies. Bitácoras que registran encuentros y desencuentros en las poéticas personales de cada artista. Pequeños poemas visuales que se repiten de París a Bogotá, de Tarquinia a Madrid.

Inma Liñana (Madrid, España)  “Ocupar un sitio, señalar el centro de un mundo” Néstor Casanova.

 

Es que la pandemia nos ha globalizado de maneras insospechadas. Y demostrado, como dice el fotógrafo italiano Gianluca Ceccarini, que hoy todo está conectado con todo, como ciertamente sucede en el soporte líquido de las imágenes de la red.

 

Exposición:

 “La mirada confinada”

Producción: 

Fundación Universitaria Bellas Artes

Guión Curatorial:

Sol Astrid Giraldo

Estímulo para el Arte y la Cultura de la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín.

(Diciembre 2020 – febrero 2021).