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Destinos

Por los estudios de Hollywood

Una empedernida amante de las historias de Hollywood desembarca en Los Ángeles con la misión de hacer un recorrido por tres de sus estudios: Paramount, Warner y Sony. Sus recorridos organizados permiten a los fanáticos, aunque sea una vez en sus vidas, ser parte de sus historias.

Por Margarita Plazas
Fotos  Demian Colman

Me declaro culpable, he pasado más tiempo de lo que mis padres hubieran deseado frente a una pantalla de cine o televisión. Y como empedernida amante de las historias de amor y desamor que Hollywood ha entregado al mundo durante el último siglo, finalmente desembarqué en Los Ángeles con la misión de encontrarme cara a cara con ese mundo paralelo en el que he vivido toda mi vida. Por supuesto, mis destinos prioritarios eran los estudios Paramount, Warner y Sony, los cuales ofrecen tours que permiten a los fanáticos ser, aunque sea una vez en sus vidas, parte de sus historias.

Quería conocerlos todos, y sí que valió la pena. Cada uno tiene su fuerte y su gracia. En cada uno se descubre una parte del proceso de creación y producción de las series y películas favoritas y de cada una hay secretos por develar. He aquí algunos de ellos.

Sony

Llegar al estudio fue toda una odisea, pues en busca de la puerta de visitantes sentimos que habíamos recorrido prácticamente todo el perímetro de un lote que tiene 180 hectáreas. Como un par de amantes que llegan a declarar su amor en la escena final, no respiramos hasta que, con el último aliento, vimos al guía. El encuentro ha sido posible y nuestra historia acaba de empezar.

Lo primero que hacemos es un recorrido por un pequeño museo con accesorios, fotos y escenarios de las películas y series más icónicas del estudio. Cada uno se deleita de sus pequeños descubrimientos, Hombres de negro y Los Cazafantasmas son algunos de los preferidos. Unos tambores resuenan en mi cabeza mientras me encuentro con el juego de mesa de Jumanji, pero me siento segura al ver la placa de Tony Stark y finalmente lloro frente a la cápsula en donde, por años, durmieron Jennifer Lawrence y Chris Pratt en Pasajeros. Es la forma perfecta para recordar las megaproducciones justo antes de ver el lugar donde fueron realizadas.

De los tres, es este el recorrido con mayor información sobre la historia del lugar y el proceso de producción. Dos horas de caminata por los estudios que se sienten pasar como una tarde agradable con amigos. Los estudios de Sony no cuentan con escenografías exteriores gigantes, pero sí ofrecen la oportunidad única de entrar a escenarios reales para dar una idea exacta de lo que pasa detrás de escenas de los programas más vistos en Estados Unidos.

El guía brinda información sobre lo sucedido en cada una de las calles que recorremos y cómo la propiedad cambió de MGM a manos de Sony. Aprendemos sobre la construcción de los estudios, el tanque de agua y la producción de sonido. Doblamos una esquina donde, casualmente, esperan estacionados una colección de carros tan famosos como las personas que algún día los manejaron. Una estación de bomberos, al lado de esa casa rodante por la que hace tantos años salió Walter White en sus calzoncillos blancos.

La visita ha llegado a su fin, y bajo un arcoíris, homenaje al Mago de Oz, el guía nos reúne por última vez. Es momento de dar tres golpes a nuestros zapatos rojos y regresar a casa, así no estemos listos para hacerlo.

Paramount

El recorrido inicia con un pequeño museo con vestuarios y máscaras de grandes producciones, pero lo que más llama la atención es el brillo del oro que recubre los premios coleccionados por el estudio. Sí, estamos caminando entre emmys y óscares. La guía pregunta quién quiere sostener uno. Yo, por supuesto, alzo la mano mientras practico mi discurso.

El tour es el más personalizado de los que encontramos, y esto permite que la experiencia se vaya amoldando a nuestras preferencias de la pantalla. Iniciamos en el parque de perros adonde llega Sol, de Grace and Frankie. Vemos el banco donde se sentó hace tanto Forrest a esperar el bus que lo llevaría a los brazos de Jenny. Vamos en un carrito eléctrico en medio del estado de California y de repente entramos a Nueva York.

El metro, las escaleras de emergencia saliendo de los edificios y las esquinitas que he visto a lo largo de mi vida a través de una pantalla. De repente estoy con Mandy Moore y Milo Ventimiglia (This is Us) en medio de su historia familiar, cantando con Rachel y Santana en el café (Glee), encontrando un cadáver con el equipo de CSI o enamorándome en Elizabeth Town. En el recorrido además se aprenden trucos de filmación y se deconstruyen escenas. Se podría creer que al descubrir que los grandes edificios neoyorquinos no son más que fachadas de madera, muere la magia del cine que todos hemos decidido creer, pero no es el caso. Para mí, el caminar entre los escenarios con las grandes luces reflectoras vigilándonos desde las alturas y adivinando en donde había visto aquella esquina no hace más que alimentar esta magia que ha creado Hollywood.

El tour también incluye una visita a un estacionamiento con una gran pared, que resulta ser el escenario de las producciones que necesitan un mar o una inundación y, por supuesto, la oportunidad de entrar a un escenario real, con el decorado intacto. Esto dependerá de las series en producción, ya que cada vez que una de ellas entra en vacaciones o da por terminada su etapa de rodaje, los escenarios regresan a su orden original.

En la puerta de cada uno de los escenarios de interiores hay una placa que marca las producciones de cine y TV filmadas en su interior, tan variadas que no terminas de creer que se hagan todas en el mismo lugar. Pasamos por medio de oficinas, camerinos y recorremos las calles que cientos de estrellas recorren todos los días para terminar en un museo con todo tipo de artefactos y finalmente Optimus Prime nos despide. Dejamos atrás el famoso letrero de Hollywood y salimos por los míticos arcos dejando la magia atrás.

Warner

Warner Studios es sin duda la opción más concurrida por el público en general, tal vez porque es el único que ofrece toures en distintos idiomas o por sus inmensas colecciones de props al alcance de todos. La verdad es que Warner Bros. se siente más como atracción turística que como un centro de producción de películas y series premiadas y conocidas a escala mundial. Aunque efectivamente lo es.

Como corresponde, a la entrada nos esperan Bugs Bunny y el Pato Lucas. Recorremos la propiedad en un carrito eléctrico y pronto veo cómo se asoma el tanque de agua desde donde los Looney Toons me saludaban cada mañana de domingo. Ahora el tanque está promocionando la segunda entrega de It y me da la bienvenida a Derry.

La primera parada es la plaza principal de un pueblo. Ya no estoy en Burbank, ahora camino por las calles de Star Hollow (The Gilmore Girls). Siento ganas incontenibles de correr hacia el bohío a encontrarme con Rory y Lorelay, cuando me doy cuenta de que estoy al mismo tiempo en medio de Rosewood; miro hacia la iglesia esperando ver a la próxima víctima de A, me encuentro esperando que las chicas salgan de la secundaria que tengo en frente y se me cruza el bus del colegio que lleva al Joven Sheldon a su preparatoria. Dándole la vuelta a la plaza vemos una pequeña puerta roja en una casa azul y de repente estamos en San Francisco con el tío Jessy (Full House).

Warner tiene dos museos enormes, en donde es fácil perderse entre súper héroes y magos. Batman y sus batimóviles, la Mujer Maravilla y los animales fantásticos de Newt Scamander. Recorremos las grandes puertas de los escenarios, todos marcados por las producciones que han tenido lugar en ellos y, por supuesto, una parada obligada es el estudio 24, dedicado a la comedia más exitosa de todos los tiempos: Friends. En el escenario tres se encontraban de vacaciones, pero pude sentir cómo Ellen DeGeneres nos dice: “Sean amables los unos con los otros”.

El recorrido termina donde empieza la mayor colección de vestuarios, escenografías, props e información que jamás se verán en una casa productora. Aquí esperan los personajes favoritos y la oportunidad  de convertirte en uno de ellos tomando cerveza en la casa de Bilbo Bolsón, subiendo a la moto de Batman o a la escoba de Harry. Cuando creía que ya no podían sorprenderme más, me topo con el apartamento de Sheldon y Leonard, donde me siento a comer comida china, toco tres veces en la puerta de Penny y camino por los pasillos del comedor de Raj y Howard (The Big Bang Theory) … Faltaba el cierre con broche de oro, el momento más esperado, el mejor lugar para reunirse con amigos: el Central Perk. Pregunto a mi compañero, quien está tan emocionado como yo, “¿Vamos por un café?”. A lo que él, obviamente, responde: “Claro, ¿a dónde?”. En Los Ángeles realmente los sueños se hacen realidad.

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