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Destino Nueva York

Nueva York en tiempos de COVID

Después de meses de pérdidas descomunales y calles vacías, Nueva York empezó a resonar a fines de junio de 2020. Presencié con mucha ilusión cuando las sillas y mesas de los restaurantes comenzaron a apoderarse de las calles, y el sonido de los cubiertos anunció la reapertura de las cenas al aire libre.

Texto y fotos: Sofía Verzbolovskis

 

Una de las cosas que yo más admiro de la ciudad de Nueva York es su fortaleza, su habilidad de no solo reponerse, sino también transformarse luego de situaciones trágicas. Después de meses de pérdidas descomunales y calles vacías, la ciudad poco a poco empezó a resonar a fines de junio de 2020. Presencié con mucha ilusión cuando las sillas y mesas de los restaurantes comenzaron a apoderarse de las calles, remplazando los carros estacionados, y el sonido de los cubiertos anunció la reapertura de las cenas al aire libre. En pleno verano, la ciudad comenzó a designar ciertas áreas peatonales, dándoles la oportunidad a los restaurantes de expandir sus terrazas y a la comunidad de disfrutar más espacios públicos durante los fines de semana. Con los teatros de Broadway, salas de conciertos y bares cerrados, los músicos empezaron a usar la ciudad como su escenario, tocando en parques, calles y hasta en las azoteas. Los autocines resurgieron, remplazando temporalmente a los cines, que recién en marzo de este año pudieron abrir sus puertas, y los museos icónicos de la ciudad reabrieron, con capacidad limitada, pero con una variedad de exposiciones nuevas y emocionantes.

A pesar de que la ciudad está menos congestionada de turistas, ya se siente su pulso inigualable.

Restaurantes

Las nuevas terrazas de los restaurantes han sido tan exitosas que la ciudad ha decidido dejarlas de forma permanente. Los dueños de los restaurantes se han vuelto más y más creativos, decorando sus espacios con plantas, luces, colores y paraguas, pero al mismo tiempo creando lugares seguros con (en algunos casos) dos metros de separación entre cada mesa; pero no todo ha sido color de rosa y los dueños han tenido que adaptarse con rapidez a situaciones imprevistas. Desde vendavales huracanados hasta lluvias torrenciales después de atardeceres pintorescos, todo ha sido parte del aprendizaje. En la foto de arriba, bajo el andamio, La Esquina, un popular restaurante de comida mexicana en Soho, se repleta de gente y, abajo, el famoso Jack’s Wife Freda.

A raíz de la pandemia, los neoyorquinos han estado en búsqueda de más espacios públicos. Mediante el programa “Open Streets”, restaurantes y negocios pueden aplicar para transformar la calle normalmente transitada por carros a peatonal durante los fines de semana. Por ejemplo, en la foto de arriba se ve un grupo de personas usando las calles para salir a tomar aire y socializar con mascarilla mientras esperan a que se desocupen mesas en los restaurantes del Lower East Side.

Thai Diner es un restaurante muy popular en el Lower East Side. Los dueños, Ann Redding y Matt Danzer, tenían otro local llamado Uncle Boons, donde antes de la pandemia la fila daba vuelta a la cuadra. Infortunadamente tuvieron que cerrarlo durante la pandemia y mantuvieron el de estilo más casual. 

 

Museos

Nueva York sin sus museos no es Nueva York. A finales de agosto de 2020, cuando anunciaron que los museos podían reabrir con el 25% de capacidad, la ciudad entera se emocionó. Comenzaron a abrir sus puertas, uno por uno con varias medidas de seguridad. Por ejemplo, es obligatorio reservar en línea antes de entrar. Al llegar, te toman la temperatura y se aseguran de que tengas mascarilla. Una vez adentro, hay ciertas galerías en las cuales uno solo puede circular en un sentido y otras donde ni siquiera permiten la entrada, ya que son demasiado chicas; pero estos nuevos requisitos no han disuadido a los neoyorquinos, quienes hacen largas filas para entrar a sus museos adorados. En estas fotos vemos la fila y el ambiente afuera del Metropolitano.

Instalación en la azotea del Museo Metropolitano del artista mexicano Héctor Zamora en noviembre del año pasado. Solo se permitía una persona por elevador para subir, por lo cual suele haber una espera. Una vez en la azotea, no hay nada mejor que quedarse un rato largo, admirando las vistas del sur de Manhattan.

 

Música

Durante estos últimos meses, la ciudad de Nueva York se mueve al ritmo de una variedad de estilos musicales. Los músicos han transformado las calles de Nueva York en un escenario gigante, creando al mismo tiempo un sentido de comunidad y optimismo. En los parques y en las calles se pueden apreciar grupos de jazz, hip hop, folk y hasta ópera. Se estima que más de dos mil salas de conciertos, bares, teatros y centros de entretenimientos han cerrado desde el inicio de la pandemia, aunque poco a poco se ha empezado a hablar de la reapertura de Broadway y centros de eventos culturales. 

En febrero, el gobernador Andrew Cuomo anunció una nueva iniciativa llamada “NY PopsUp”, con la cual el estado de Nueva York brinda su apoyo para incentivar diversos eventos culturales durante la primavera en la ciudad, desde música hasta artes escénicas.

 

Cines

Después de un año cerrados, finalmente los cines de Nueva York abrieron sus puertas a principios de marzo. Con distanciamiento entre cada fila, asientos asignados y mascarillas obligatorias a menos de que estés comiendo, una parte esencial de la vida cultural en la ciudad de Nueva York ha regresado. El día de la reapertura, el Angelika Cinema (en la foto a la derecha) estaba repleto de cinéfilos emocionados por poder finalmente intercambiar una noche de Netflix por la pantalla grande, una experiencia inigualable.