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Reportaje

Naciones Unidas y el Camino a la Dignidad

Poner fin a la pobreza en todas sus formas, lograr la seguridad alimentaria y garantizar una vida sana para todos los habitantes del planeta parecieran utopías irrealizables. Sin embargo, los datos sugieren que con los recursos existentes en el planeta es posible lograr estas metas y por ello las Naciones Unidas acordaron estos tres entre los 17 Objetivos por alcanzar antes del 2030. Quedan trece años.

Texto y fotos: Carlos Eduardo Gómez

El Camino a la Dignidad, como se conocen los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) o Agenda 2030, aprobada por los dirigentes mundiales en una cumbre histórica de Naciones Unidas en septiembre de 2015, pone como núcleo central a la persona, el planeta, la prosperidad, la paz y las alianzas. Estas medidas, que entraron en vigor oficialmente en enero del año pasado, son de aplicación universal y se han convertido en la esperanza de la humanidad para poner fin a la pobreza en todas sus formas, reducir la desigualdad y luchar contra el cambio climático. He aquí los objetivos 1, 2 y 3.

Objetivo 1

Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo

La pobreza es una de las epidemias más graves e indignas de la humanidad. ¿Por qué hay tanta pobreza? Instituciones como Manos Unidas y Pobreza Mundial explican sus orígenes en el colonialismo, la guerra y las invasiones. Y los factores que influyen directamente en mantenerla son: el comercio injusto, la corrupción, el cambio climático, el crecimiento de la población, los conflictos armados y la discriminación de género. Para Naciones Unidas, la pobreza va más allá de la falta de recursos para garantizar medios de vida sostenibles y se manifiesta en el hambre, la malnutrición, el acceso limitado a la educación, la discriminación, la exclusión social y la falta de participación en la toma de las decisiones. Estas consideraciones hacen que el planeta sufra hoy de este flagelo, que los líderes mundiales, las naciones, empresas, organizaciones y la sociedad planean derrotar.

Cifras de la pobreza

Los datosque presenta Naciones Unidas son contundentes. Más de 836 millones de personas viven en condiciones de extrema pobreza y luchan para satisfacer sus necesidades más básicas. Una de cada cinco personas en las regiones en desarrollo vive con menos de 1,25 dólares al día. Hoy más de treinta millones de niños crecen pobres en los países más ricos del mundo. Los índices de mayor pobreza se registran en viven países pequeños y frágiles afectados por conflictos armados, como República Centroafricana, donde uno de cada cuatro habitantes ha tenido que huir a causa de la guerra en los últimos años, o Yemen, donde el 80% de la población precisa ayuda humanitaria desde 2015 a causa de la guerra. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en 2014 más de 42.000 personas al día abandonaron su hogar en busca de protección y refugio debido a un conflicto. Cada tres segundos, una familia debe huir para salvar su vida de la represión y las balas.

Las metas para el año 2030 incluyen reducir al menos a la mitad en todas sus dimensiones la pobreza de hombres, mujeres y niños de todas las edades con arreglo a las definiciones nacionales.

Garantizar que todos los hombres y mujeres, en particular los pobres y vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos, así como acceso a los servicios básicos, la propiedad de la tierra, acceso a las nuevas tecnologías y servicios financieros.

Además, que los países pongan en práctica medidas apropiadas de protección social para todos y lograr una amplia cobertura de los pobres y vulnerables, en particular las mujeres.

Objetivo 2

Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible

“Los pobres sufren de hambre y, al mismo tiempo, el hambre es lo que los mantiene en la pobreza”. El hambre es la tragedia más grande de la humanidad y debe ser una preocupación de cada uno de nosotros. ¿Por qué hay tanta hambre? Las causas de este flagelo son diversas. Para el Programa Mundial de Alimentos, la primera es la llamada trampa de la pobreza, pues las personas que viven en situación de pobreza generalmente no pueden adquirir alimentos nutritivos, situación que los vuelve más débiles y menos capaces de ganar el dinero para escapar de la pobreza y el hambre. Cuando los niños sufren de desnutrición crónica, sus futuros ingresos se ven mermados, condenándolos al ciclo de hambre y pobreza.

La poca inversión en el campo, así como la falta de vías de comunicación, sistemas de riego y silos de almacenamiento, atentan contra los alimentos y los agricultores. El cambio climático conlleva inundaciones y sequías; eventos recurrentes que han sufrido países de la región, como Perú, Ecuador, Colombia, México y Estados Unidos, ocasionando devastadoras consecuencias para el agro. La sequía causa desastres en la producción de alimentos en Etiopía, Somalia, Kenia y cada vez la viven más países.

Otra causa del hambre son los conflictos armados, que interrumpen de manera constante las cosechas y la producción de alimentos, y provocan desplazamientos, crisis y hambrunas, como los conflictos en Siria, Somalia y el que felizmente acaba de terminar en Colombia.

Por último, los mercados inestables y el desperdicio de alimentos son la causa de la pérdida de 1,3 millones de toneladas de alimentos que no son consumidos y se botan.

Cifras del hambre

Una de cada nueve personas del planeta no dispone de alimentos suficientes para llevar una vida saludable y activa. Son 795 millones de seres humanos que padecen hambre. Según UNICEF, la nutrición deficiente provoca más de 3,1 millones de muertes de niños menores de cinco años. Uno de cada cuatro niños en el mundo padece retraso de crecimiento por hambre y malnutrición. En los países en desarrollo, 66 millones de niños asisten con hambre a la escuela primaria.

Metas para el 2030

Poner fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las más vulnerables, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año. Poner fin a todas las formas de malnutrición infantil, mujeres embarazadas, lactantes y personas de la tercera edad.

Duplicar la producción agrícola y los ingresos de los pequeños productores, en particular de las mujeres, los pueblos indígenas, la agricultura familiar, los pastores y pescadores artesanales, mediante el acceso seguro y equitativo a las tierras, insumos, servicios financieros y mercados.

Mantener la diversidad genética de las semillas, los animales de granja y las especies silvestres, mediante una buena gestión y diversificación de bancos de semillas nacionales, regionales y mundiales. Aumentar las inversiones en investigación agrícola y corregir las distorsiones comerciales en los mercados agropecuarios, aplicando prácticas de comercio justo.

Objetivo 3

Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades

“El acceso a la salud y el bienestar es un derecho humano y su cumplimiento es fundamental para la construcción de sociedades prósperas”, afirma Mady Biaye, representante residente del Fondo de Población de Naciones Unidas en Guinea Ecuatorial, pues “la salud es esencial para lograr el desarrollo sostenible de un país, de una región y del mundo. Una vida saludable proporciona bienestar para todos”.

Cifras de la salud

Mady Biaye, en entrevista con Panorama de las Américas, afirma que han sido grandes los adelantos en la salud, pero todavía tenemos un camino largo por delante, pues el objetivo es lograr la cobertura sanitaria universal y lograr que los medicamentos y las vacunas esenciales sean asequibles. Cada día mueren 16.500 niños menores de cinco años; una cifra macabra en un mundo moderno porque son seis millones de muertes al año.

Los niños en hogares pobres tienen casi el doble de probabilidades de morir antes de cumplir los cinco años que los de familias más ricas. Los hijos de madres con estudios, incluso las que solo tienen educación primaria, tienen más probabilidades de sobrevivir que los niños de madres sin educación.

La tasa de mortalidad materna en las regiones en desarrollo es aún catorce veces mayor que en las regiones desarrolladas y apenas la mitad de las mujeres reciben la cantidad recomendada de atención médica necesaria.

El VIH es la principal causa de muerte entre las mujeres en edad reproductiva en todo el mundo y la principal causa de muerte entre los adolescentes de diez a diecinueve años en áfrica y la segunda más común en los adolescentes del planeta.

A pesar de los avances médicos, las terapias y las campañas de prevención, que han reducido los contagios en un 39% en adultos y el 60% en niños, cada año hay 24.000 nuevos casos de VIH en menores de edad. Según datos de Naciones Unidas, en 2013 el número de personas que vivían con VIH era un poco más de 35 millones, y en el mismo año se presentaron 2,1 millones de nuevos casos, 250.000 de los cuales son adolescentes y dos tercios de esta última cifra corresponde a mujeres.

Metas para 2030

Lograr la cobertura sanitaria como derecho universal, acceder a servicios de salud esenciales y de calidad, así como a vacunas y medicamentos seguros y eficaces para todos.

Aumentar sustancialmente la financiación de la salud y la capacitación del sector, reducir la tasa mundial de mortalidad materna y poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y de niños menores de cinco años.

Poner fin a la epidemia del sida, la tuberculosis, la malaria y las enfermedades tropicales desatendidas.

Tratar y prevenir el abuso de sustancias adictivas.

Garantizar el acceso universal a los servicios de salud reproductiva, incluyendo la información, educación y planificación familiar.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible en acción

Según Mady Biaye, cada uno tiene que hacer lo suyo, y cada acción de gobierno, empresa, ONG y de las personas cuentan. Por ejemplo, cada vez más los gobiernos adoptan en sus planes de desarrollo los objetivos. Bolivia, Chile, Nicaragua, El Salvador y Honduras ya han alineado sus políticas de lucha contra el hambre y la malnutrición con las orientaciones del Plan de Seguridad Alimentaria de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Organizaciones como Bill y Melinda Gates y Noble Energy, Inc. financian proyectos de salud para reducir las muertes maternas y neonatales en áfrica. Varias organizaciones no gubernamentales de mujeres adelantan programas de inclusión económica e igualdad de género. Por su parte, familias y personas particulares realizan con mayor frecuencia acciones sencillas pero trascendentales para el bienestar y el cumplimiento de los objetivos. Hoy la familia prioriza la inversión en educación, promueve actividades al aire libre, cumple con rigor el plan de vacunas de los niños y fomenta buenos hábitos alimenticios.

“Cada acción suma”, comenta un representante del Fondo de Población, y todos debemos participar. Para ello se ha creado una aplicación que pretende obtener información sobre los objetivos y como crear nuestras propias iniciativas o indica cómo sumarnos a una iniciativa para lograr un mundo sin hambre ni pobreza, en armonía con el medio ambiente y lograr ser unas personas cada vez mejores.

Consulte los ODS en acción en la página https://sdgsinaction.com/es