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Ecología

Maravillas de la noche

En plena cuenca del Canal de Panamá están los laboratorios del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), donde la científica Rachel Page estudia el comportamiento de los murciélagos, su comunicación, la variedad de su dieta y la interacción entre los depredadores y sus presas.

Por  Javier A. Pinzón
Fotos Christian Ziegler y Javier A. Pinzón

¿Existen los murciélagos vampiros? ¿Realmente chupan sangre y constituyen un peligro para los humanos? ¿Qué papel juegan los murciélagos en el bosque? ¿Por qué vienen científicos del mundo entero a estudiar a los murciélagos en Panamá?

Armados de preguntas viajamos hasta Gamboa, una población en el corazón de la cuenca del Canal de Panamá en donde quedan los laboratorios del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI). Allí, la científica Rachel Page estudia el comportamiento de los murciélagos, su comunicación y la interacción entre depredador y presa.

La doctora Page explica que hay más de 1.400 especies de murciélagos en todo el mundo, pero solo 47 especies en todos los Estados Unidos y Canadá, casi todas ellas insectívoras. De hecho, en Nuevo Hampshire (Estados Unidos), el estado donde ella nació, solo se encuentran ocho especies de murciélagos. En cambio, en una isla como Barro Colorado, con quince kilómetros cuadrados de extensión, en las entrañas del Canal de Panamá, se reportan 74 especies, mientras que en el istmo hay unas 120. Esto nos da una idea de la extraordinaria diversidad que hay en el trópico y explica por qué los científicos vienen de todas partes del mundo para estudiar murciélagos en Panamá. Además, comenta Page, el laboratorio del STRI tiene buena infraestructura para desarrollar diversos estudios y una base de conocimientos adquiridos a lo largo de más de cien años, que da a los científicos excelentes recursos para la investigación.

Murciélagos vampiros

La siguiente respuesta a los cuestionamientos del principio es la más interesante: sí existen los vampiros y sí se alimentan solo de sangre; pero solo hay tres especies de murciélagos vampiros entre las más de 1.400 especies del mundo, y viven solo en América Latina. Ellos solían alimentarse de grandes mamíferos, como tapires o pecaríes, pero, debido a la deforestación, ya no tienen suficiente alimento en el bosque y se han acercado a zonas colonizadas por el hombre, en busca de la sangre de vacas. Esto ha creado un conflicto entre la vida salvaje y los humanos, y un riesgo de enfermedades.

Para los murciélagos vampiros en su hábitat natural, es bastante difícil encontrar una presa y obtener de ella una ración de sangre. Los murciélagos vampiros obtienen su alimento de animales que son mucho más grandes que ellos, lo que hace que normalmente opten por escoger animales dormidos, obteniendo cerca de una cucharada de sangre en cada intento, pero también es probable que abandonen la búsqueda con el estómago vacío. Aunque pueden saltarse una o dos noches sin comer, tres noches les resultarían mortales. Es interesante la solidaridad que los científicos han documentado en el laboratorio entre estos animales: un murciélago que sí ha tenido su cena de sangre puede regurgitar parte de ella al compañero que no consiguió comer esa noche. No solo pasa entre madre e hijos; también entre compañeros de colonias no relacionados.

Para alimentarse, los murciélagos vampiros muerden la piel de su anfitrión y luego lamen la herida. Su saliva tiene un poderoso anticoagulante que mantiene el flujo sanguíneo. Este compuesto en su saliva se está utilizando para desarrollar nuevos medicamentos importantes con el fin de tratar el accidente cerebrovascular. El químico de la saliva del murciélago vampiro es muy prometedor, porque es altamente efectivo y no tiene los terribles efectos secundarios de los anticoagulantes sintéticos.

Murciélago pescador

Pero, por supuesto, no todos los murciélagos son vampiros. Existen, por ejemplo, los pescadores, que al atardecer salen de sus cuevas, vuelan a gran velocidad a ras del agua, ecolocalizando sus presas y atrapándolas con las garras de las patas traseras. Su cuerpo está adaptado para la tarea. Cuando los peces pesan demasiado los pasan rápidamente a su boca.

En el trópico también hay varias especies de murciélagos que se alimentan de fruta y son los que prestan mayores servicios ambientales, como dispersores de semillas tanto en bosques maduros y saludables como en bosques en regeneración. Aunque a veces escupen las semillas en el mismo lugar donde comen, la mayoría de las veces las defecan en otro lugar. Así, son responsables de sembrar el 90% del bosque de sucesión después de una deforestación. Un murciélago puede llevar unas 6.000 semillas a nuevos lugares en una sola noche. El impacto es de gran magnitud.

Polinizadores, comedores de insectos y más

De acuerdo con la especie, los murciélagos prestan más servicios al ecosistema. Polinizar es otro de ellos. Así como los colibríes polinizan las flores durante el día, los murciélagos lo hacen durante la noche. Hay una relación muy estrecha entre algunas plantas y murciélagos nectívoros, lo que conlleva a un proceso de coevolución; las plantas y los murciélagos específicos se adaptan mucho entre sí, por eso el hocico y la lengua del murciélago son muy parecidos a la forma de las flores que poliniza. Este proceso puede volverse tan especializado que las plantas pueden depender por completo de los murciélagos para la polinización y no podrían reproducirse sin ellos.

Existe también una gran población de murciélagos que se alimenta de insectos; un murciélago puede atrapar a mil insectos del tamaño de un mosquito en una hora, lo que los convierte en controladores de enfermedades y aliados de la agricultura. Se estima que este servicio ambiental tiene un costo anual de 23.000 millones de dólares en Estados Unidos. Por eso algunas personas están poniendo casitas en el jardín para atraer a los murciélagos, tener una colonia y beneficiarse de sus servicios. Bat Conservation International tiene consejos de cómo atraer murciélagos.

¿Pueden los murciélagos aprender a entender a las ranas?

Estos son verdaderos hackers, dice la doctora Page. Gracias a una interesante adaptación, estos murciélagos aprenden a conocer los llamados de apareamiento que hacen las ranas machos a las hembras, pueden saber si es una rana venenosa o no, y calcular si es la rana perfecta para la cena. Los murciélagos así ponen en una verdadera encrucijada a varias especies de ranas macho, ya que estos deben emitir el llamado para encontrar pareja, pero al hacerlo se delatan ante su enemigo.

La doctora Page cuenta que se han realizado estudios en cautiverio y que ahora también ponen marcas con GPS para seguirlos en el bosque y poder ver qué hacen en su medio. En las marcas también ponen micrófonos que graban los sonidos del bosque, las llamadas sociales, los cantos de apareamiento de las ranas y hasta el chasquido preciso cuando la presa muere en boca de su depredador. Es el ciclo de la vida contada en sonidos.

Los datos obtenidos de esta forma son fascinantes, pero no es tarea fácil, ya que para poder recolectarlos es preciso volver a capturar al murciélago. La científica cuenta que han recuperado el 50% de las marcas y que la mitad de los micrófonos se habían dañado debido a la humedad del trópico.

Con el fin de divulgar el fascinante mundo de los murciélagos, el primer domingo de cada mes, el laboratorio celebra el Gamboa Bat Night, un evento bilingüe apto para niños y adultos. Cualquier persona interesada en estos animalitos puede ir, hablar con los científicos y conocerlos de primera mano.