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Mammoth Hot Springs: Belleza excéntrica fuera de la caldera de Yellowstone

Mammoth Hot Springs, en el Parque Nacional Yellowstone, Wyoming, es una montaña de piedra caliza, aguas burbujeantes y terrazas de colores que se ha formado durante cientos de años y cambia todos los días, por lo que siempre ofrece un nuevo look ante los dos millones de visitantes anuales que recibe.

Texto y fotos: Javier A. Pinzón

Yellowstone es un conjunto de paisajes salvajes, extraños y extravagantes que evocan el origen de la Tierra y su probable fin. Estos peculiares parajes yacen sobre la caldera de un volcán activo que se esconde bajo la superficie. Sin embargo, no todos los fenómenos naturales están sobre la caldera del volcán; los termales Mammoth son un ejemplo de ello.

Al noreste de este Parque Nacional, ubicado en el estado de Wyoming, los termales Mammoth tienen una historia que contar. Esta montaña de piedra caliza, aguas burbujeantes y terrazas de colores está viva; se ha venido formando poco a poco durante cientos de años, y cambia todos los días, por lo que siempre ofrece un nuevo look ante los más de dos millones de visitantes anuales que recorren sus caminos.

A simple vista luce como un pequeño manantial de aguas color turquesa, pero en realidad este es el lugar donde un riachuelo subterráneo se encuentra con la superficie, tras recorrer la falla geológica Morris-Mammoth, para llegar a este punto a través de una red de canales subterráneos de piedra caliza. El agua que circula ‚Äïcuya temperatura supera los 100 °C‚Äï llega a la superficie con una gran concentración de carbonato de calcio disuelto.

La mayor parte del agua se evapora al salir a la superficie, liberando dióxido de carbono en forma de gas. El carbonato se combina con el calcio y se convierte en travertino: porosa roca blanca característica de este paisaje. El agua que sigue su camino se enfría, dejando a su paso una huella de carbonato de calcio cristalizado. Las pequeñas estalactitas que se hallan bajo las cascadas son el resultado de este proceso.

Cuando el flujo de agua y la temperatura son constantes, bacterias y algas adaptadas a las altas temperaturas colonizan las terrazas y colorean el paisaje de tonos amarillos, rojizos y marrones. Son tapetes de vida en ambientes inhóspitos.

El travertino recién creado es blanco y brillante: con los rayos del sol parece nieve sólida rodeada de agua hirviendo. Con el paso del tiempo y al terminarse el flujo de agua, se torna gris. Así, el paisaje que alguna vez brilló se vuelve opaco y desolador.

A medida que el agua cae y se enfría, se van formando pequeñas piscinas que, debido a la acumulación de carbonato de calcio, se transforman en terrazas, que desde lejos parecen escalinatas.

Este es un proceso activo. Pequeños movimientos geológicos desvían el cauce del agua, y entonces las terrazas se activan y se desactivan, se secan por un tiempo y cambian constantemente de forma y color, lo cual crea un degradé de colores montaña abajo.

Dado al cambio en el cauce del agua, la administración del parque acomoda dos kilómetros de caminos y puentes corredizos de acuerdo con la época. Así, los visitantes pueden atravesarlos mientras aprecian esta maravilla sin dañarla. Un circuito en auto conduce a las terrazas superiores.

El espectáculo natural no solo es atractivo para los turistas. Las praderas que rodean estas cascadas termales están llenas de fauna salvaje, que se alimenta de las algas que crecen allí. Alces, ciervos, bisontes, lobos y zorros aprovechan los nutrientes durante el verano y las altas temperaturas de los manantiales durante el invierno.

Mammoth Hot Springs es uno de los cientos de fenómenos geotérmicos del volcán de Yellowstone. El gran cañón ‚Äïcon caídas de agua hasta de 94 metros, los más de trescientos géiseres, las piscinas termales de aguas color turquesa, lodo burbujeante y la abundancia de grandes mamíferos salvajes: todo esto conforma el combo perfecto para vivir una experiencia única, que nos recuerda el origen de la Tierra y nos permite imaginar su fin.