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Vistas de Panama

Los encantos del Casco Viejo

El Casco Viejo de Ciudad de Panamá está en un buen momento: después de mejorar sus calles, soterrar el cableado eléctrico y optimizar el sistema de alcantarillado, los trabajos de restauración han tomado velocidad mientras la oferta cultural y de ocio prospera y crece.

Por Ana Teresa Benjamín
Fotos: Javier Pinzón

Hace unos años, en el Casco Viejo de Ciudad de Panamá había una residencia para estudiantes que parecía un espacio clavado en el tiempo. Gran parte de su estructura “colgaba” sobre el mar, mientras en la zona de estudio se paseaba un viento salino frío y travieso, como escapado de un cuento infantil. En aquel tiempo, Casco Viejo era una zona deprimida. Sus antiguos residentes habían abandonado el lugar hacía décadas para mudarse a zonas más nuevas, grandes y con mejor infraestructura, y la vieja ciudad amurallada quedó en un limbo de pobreza y desilusión. Con todo, resultaba una delicia pasar una tarde de domingo en el Paseo Esteban Huertas, saborear un raspa’o en la Plaza de la Independencia o participar en los actos culturales y recreativos realizados en las ruinas de los edificios coloniales.

La realidad empezó a cambiar en 1997, cuando el gobierno de Panamá promulgó una ley que promovía incentivos para la restauración de los edificios del Casco Antiguo. La norma fue muy importante desde el punto de vista económico y patrimonial, porque reconocía la importancia histórica del barrio, pues el primer asentamiento, llamado Panamá La Vieja, fue reducido a cenizas por el pirata inglés Henry Morgan en 1671, y la construcción del Casco Viejo “segunda Ciudad de Panamá‚” comenzó en 1673.

Casi veinte años después de dicha ley, los trabajos de restauración mantienen un ritmo frenético y no exento de críticas, porque buena parte de los viejos residentes han tenido que mudarse, debido a que las propiedades han alcanzado precios muy altos. Como dice Manuel Choy, arquitecto restaurador de la firma Arquitechne, el metro cuadrado en el Casco Viejo se vende entre 2.500 y 3.000 dólares, uno de los precios más caros de toda la Ciudad de Panamá, sólo comparables con los del exclusivo barrio de Costa del Este. Por su parte, datos oficiales de la Oficina del Casco Antiguo (OCA) indican que apenas el 30% de las propiedades de la zona ‚”que se extiende hasta sectores de Santa Ana y El Chorrillo‚” han sido restauradas, lo que da una idea del fervor inmobiliario que impera.

Disfrutando el barrio

Lo que más me gusta del Casco Antiguo es su luz. Quizá sea porque está a orillas del mar o porque el sol se cuela fácil entre sus edificios bajos, pero al caminar por el barrio puede una quedar prendada del atardecer que cae sobre el Puente de las Américas, sorprenderse por el color de las piedras de las ruinas de edificios religiosos, sumergirse en el festín de los colores de las fachadas adornadas con veraneras o imaginar la historia de paredes y ventanas a través de sus pinturas y forjas rotas.

Empecemos por la Plazoleta Medio Baluarte (o Baluarte de las Monjas), a un costado del Ministerio de Gobierno (antiguo Palacio Nacional), construido de 1905 a 1908 y diseñado por el arquitecto Genaro Ruggieri, también responsable del concepto del edificio contiguo: el Teatro Nacional. Con una fuentecilla en el centro y una vista hacia la muy moderna Avenida Balboa y Punta Paitilla, la plazoleta es un buen inicio para tomar fotografías panorámicas y dirigirse hacia el Paseo Esteban Huertas, cubierto por veraneras.

Entre la plaza y el paseo se halla el antiguo Club Unión (luego Club de Clases y Tropas), que está siendo remodelado para convertirlo en hotel. Al pie de las escaleras que conducen al paseo hay una tienda de artesanías, la única farmacia del barrio y varios restaurantes de corte formal o casual para todo presupuesto y preferencias culinarias.

El Paseo Esteban Huertas es una gran vereda construida sobre el Baluarte de Chiriquí, una de las partes mejor conservadas de la muralla colonial, construida en el siglo XVII para defenderse de los piratas. En este espacio, que invita a la relajación, hay varios puestos de venta de souvenirs y artesanías. Desde el paseo se accede a la Casa del Soldado, que ofrece exposiciones, conversatorios, talleres y muestras de cine.

Esté atento a las placas informativas, pues uno de los puntos históricos de interés en el paseo es el sitio exacto donde, en 1903, fue fusilado el dirigente liberal Victoriano Lorenzo, quien durante la Guerra de los Mil Días luchó contra el poder central de Colombia ‚Äïcuando Panamá era una provincia del vecino país‚Äï, con la esperanza de mejorar las condiciones del indígena y el campesino panameño. Al final de la contienda fue traicionado y fusilado, pero la memoria de su vida permanece allí, en la Plaza de Francia.

La Plaza de Francia era la Plaza de Armas del Cuartel de Chiriquí, y adquirió este nombre en la década del 20 del siglo pasado, cuando fue convertida en espacio monumental. Sus bóvedas que sirvieron de cárcel, depósitos y dormitorios ahora evocan la odisea francesa de construir un canal a nivel, a finales del siglo XIX. De hecho, frente a la plaza se encuentra la Embajada de Francia y también la sede del Instituto Nacional de Cultura (antiguo Palacio de Justicia Nacional). Saliendo de la Plaza de Francia está la Plaza Carlos V, quien fuera el precursor de la idea de construir un canal por el Istmo de Panamá.

 

En el lado opuesto

Del otro lado del Paseo Esteban Huertas y de la Plaza de Francia está la entrada del Casco Viejo, que colinda con Santa Ana: el viejo arrabal. La entrada es la Avenida Central del barrio, que muestra edificios dignos de admirar: la Casa de la Municipalidad y, a un costado, la Iglesia de La Merced, cuya fachada es la misma que tenía en la primera ciudad. ¿Cómo llegó al nuevo asentamiento? Pues bien: cuando terminó el ataque de Morgan, gran parte de las piedras de las instalaciones mercedarias fueron utilizadas para construir las murallas de defensa, pero la fachada fue conservada y trasladada, piedra por piedra, al nuevo lugar.

La Iglesia de La Merced está en pleno proceso de restauración: los portones son nuevos, se están haciendo trabajos de recuperación del techo original y se reconstruyó el área del coro, en la cual se colocó un órgano. La iglesia es muy popular en el barrio porque tiene algunos de los santos más venerados: la Virgen de la Caridad del Cobre, el Divino Niño Jesús y Santa Eduviges, la Virgen a la que acuden los creyentes para pedir techo.

Bajando por la calle 9, desde La Merced, se llega a otra de las plazas importantes: la Tomás Herrera. Cuenta la historia que en 1781 un incendio arrasó con todas las casas, quedando el solar vacío. Durante algún tiempo el sitio fue utilizado para corridas de toros y en 1887 recibió su nombre actual.

¿Qué cosas no debe dejar de ver alrededor? La Casa Boyacá, construida hacia 1890 y restaurada en 2005, es una de las pocas viviendas reconstruidas para alquilar a familias de ingresos medios y bajos. Su particularidad reside en la forma triangular de su arquitectura, además de que la parte trasera se “apoya” sobre otra sección de la muralla de la ciudad antigua. Unas cuadras más adelante, sobre la Avenida A, está la Iglesia San José, cuyo mayor atractivo es el llamado “altar de oro”, capaz de enceguecer a quien entra a su nave tras algunas horas de caminata bajo el sol.

La historia cuenta la leyenda, dependiendo de cómo se vea‚Äï que cuando los monjes supieron que Morgan se acercaba, cubrieron de barro el altar de oro para protegerlo. En realidad, el altar está hecho de caoba labrada cubierta con pan de oro. Sobre la misma avenida están las ruinas de la Compañía de Jesús la iglesia más antigua del Casco y el Convento de Santo Domingo, construido en 1678.

Si usted sigue de largo llegará otra vez al Paseo Esteban Huertas, pero si sube por la calle 7 llegará directo a la Plaza de la Independencia, cuyo mejor momento es a inicios de mayo, cuando los árboles de guayacán florean y la plaza se convierte en una alfombra… no de mariposas pero sí de flores amarillas.

La plaza se utiliza los domingos cuando el tráfico vehicular es permitido sólo en las calles periféricas‚Äï para instalar un bazar que se entrelaza con presentaciones artísticas y culturales. Frente a ella está la Catedral Metropolitana, el edificio más icónico del Casco, cuya construcción empezó en 1688 y terminó en 1796. Ahora es objeto de trabajos de restauración que prometen devolverle su esplendor para incorporarla al circuito turístico de iglesias del Casco Viejo, que suman cinco. Precisamente, la última iglesia en abrir sus puertas al público es San Francisco de Asís, frente la Plaza Bolívar: la más movida del barrio.

La imagen actual de la iglesia San Francisco de Asís data de 1918 y su reapertura es motivo de alegría, considerando que estuvo abandonada durante una década. Al lado está el Palacio Bolívar sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y alrededor de la plaza hay una amplia oferta de restaurantes, que tienen su mejor momento en las noches. Allí también está el Teatro Nacional, cerrado por remodelación, y la iglesia San Felipe Neri, la más pequeña del sector.

Además de toda esta riqueza arquitectónica e histórica, lo más sabroso del Casco es su ambiente. No es sólo esa atmósfera de fiesta nocturna que procuran sus bares, restaurantes y el Teatro Anita Villalaz, sino esa vida que le impregnan los cientos de funcionarios que trabajan en los ministerios instalados allí o en la Presidencia de la República. Lo mismo ocurre con las escuelas: cada mediodía, por ejemplo, de la Escuela República de México emerge un racimo en apariencia interminable de chiquillos que terminan su jornada escolar, y entonces una camina por el Casco detrás de madres que regresan a sus casas con sus niños, agarrados de las manos.

Es entonces cuando una piensa como dice la directora de la OCA, Rebeca Somoza de Burgos que el Casco Viejo de Ciudad de Panamá es un sitio patrimonial de innegable riqueza, memoria y posibilidades de ocio, pero es sobre todo espíritu, ese que impregnan todas las gentes que caminan y respiran por sus calles.

Planes para el Casco Viejo

La Oficina del Casco Antiguo (OCA) es la entidad oficial responsable de la recuperación y puesta en valor del Casco Viejo de Panamá. Sus planes y proyectos abarcan los siguientes puntos:

Ordenamiento del espacio público

Mediante acuerdo municipal se ha establecido área máxima y costo de ocupación de los restaurantes vecinos a las plazas. Cada domingo, desde las 10:00 a.m. hasta las 5:00 p.m., el corazón del Casco Viejo es exclusivo para uso peatonal desde el Parque de Santa Ana hasta la sede del Ministerio de Gobierno. La “peatonalización” incluye oferta cultural y artística. Está planeada la señalización del barrio, para resaltar los puntos de interés turístico y la creación de un Centro de Visitantes.

Patrimonio histórico

Reapertura de la Escuela-Taller Panamá, para brindar capacitación técnica en albañil restaurador, especialista en forja y ebanista y carpintería restauradora. El Teatro Nacional se halla en proceso de restauración, por eso está cerrado.

Vivienda y proyectos de interés social

Proyecto de restauración de la Casa Francia, con 85 unidades de vivienda. Identificación de otros edificios, en el Casco Viejo o en áreas adyacentes, que puedan ser utilizados para vivienda social.

Turismo cultural

Potenciar las áreas de interés histórico del Casco Viejo, incluyendo los museos y los sitios vinculados con la construcción del Canal de Panamá y la historia departamental de Panamá, por ejemplo. Desarrollar rutas con ejes en común: las plazas e iglesias o la oferta culinaria.

¿Por qué el Casco Viejo?

Por la rica cocina y los cafés: Mostaza, Veggie Mon, Caffe Per Due, Café Coca-Cola, La Dolce Vita, Bajareque Coffee House, Dodó-Bon Pan Café, Don José, Café Santé, Casa Blanca, Diablicos, Las Clementinas Bistró, Casa Sucre Coffee House, Finca del Mar, Espresso Americano y Capressa. Por los dulces sabores de Forever Yogurt, Granclement, Vita Frutabar y La Michoacana. Esto es apenas una probadita, en sus doce calles hay muchas más opciones.

Dónde alojarse American Trade Hotel, frente a Plaza Herrera. www.es.acehotel.com

Casa Sucre, calle 8 y Avenida B. Tel. (507) 393 6130. www.casasucreboutiquehotel.com

Las Clementinas, Avenida B. Tel. (507) 308 6550. www.lasclementinas.com

Tántalo, calle 8 Este y Avenida B. Tel. (507) 262 4030. www.tantalohotel.com

Hotel Casa Nuratti, Avenida B y calle 8. Tel. (507) 262 2315. www.casanuratti.com

Magnolia Inn, calle 8 y calle Boquete. Tel. (507) 202 1872. www.magnoliapanama.com

Apartahotel Casa Antigua, calle 9 entres avenidas Eloy Alfaro y B. Tel. (507) 261 1541. www.casaantiguapanama.com