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Destinos

Los Ángeles al aire libre

Aunque los parques temáticos, los estudios de Hollywood y los museos están temporalmente cerrados Los Ángeles sigue ofreciendo una sorprendente gama de oportunidades para disfrutar al aire libre, como la playa de Santa Mónica, el letrero de Hollywood, Venice Beach y el observatorio Griffith.

Texto y fotos: Producciones Puente

 

Ya pasó el primer trimestre del año y el virus que cambió la historia de la humanidad sigue presente. No desapareció, como en un momento soñamos, con las doce campanadas que marcaron el inicio del 2021, ni da tregua aún. Nuevos cierres se decretan cada día y las medidas de seguridad cambian según el caprichoso comportamiento del enemigo común; pero si algo aprendimos a lo largo del 2020 fue a valorar el disfrute del aire libre. Esa sensación de libertad al sentir el viento en la cara, que siempre dimos por sentada, ahora, desde casa, la añoramos inmensamente. 

Copa Airlines sigue conectando a Panamá con el resto del continente, dando la oportunidad a miles de viajeros de cambiar el paisaje y, ¿por qué no?, aprovechar la era del trabajo a distancia para llevar su oficina a un retiro físico y espiritual. Destinos como la soleada California pueden ser una perfecta opción en la mejor época para el nómada digital. Y aunque los parques temáticos, los estudios de Hollywood, atracciones como el Pacific Park y los museos están cerrados por ahora, y las actividades grupales están prohibidas, sorprendentemente, Los Ángeles sigue ofreciendo una gran gama de oportunidades para disfrutar al aire libre. Estas son algunas sugerencias:

Playa de Santa Mónica

El famoso muelle por el que pasa Forrest Gump en su reflexivo trote por la costa hoy luce opaco, con las persianas bajas y sin el movimiento usual. Aun así, el viento sigue soplando y el muelle invita a caminar por él. 

Inaugurado en 1909, este muelle es considerado el impulsor del desarrollo de la ciudad de Santa Mónica, ya que atrajo la mirada de Charles Looff, reconocido diseñador y constructor de carruseles. En 1916, Looff inició la construcción de su propio muelle, que en los años 20 incluía hipódromo para sus carruseles y montañas rusas. La gloria no duró mucho y de los años 30 a los 70 estos cayeron en desgracia, a tal punto que casi se ordena su demolición. Fue entonces cuando el movimiento Save Our Pier Forever logró que se hiciera una restauración y puesta en valor del muelle de Santa Mónica, así como del edificio del hipódromo del muelle Looff. Hoy son el lugar ideal para admirar los coloridos atardeceres de California. 

A los lados del muelle, los pintorescos puestos de madera de los guardacostas siguen vigilando a los deportistas de aire libre, que ya tienen permiso para realizar su actividad. Es el momento perfecto de reconectarse con la arena y el mar o dejar que el viento nos refresque en una caminata más que recomendada. 

Venice Beach

En 1850 nació Abbot Kinney, un soñador, viajero, conservacionista y desarrollador inmobiliario. Después de acumular una gran fortuna, él puso en marcha su anhelado sueño: hacer una Venecia americana. Aquellos canales que conoció antaño lo fascinaron tanto, que quiso traerlos consigo a su nuevo hogar en California. 

Así, el 4 julio de 1905, fue inaugurado Venice Beach, una serie de canales de agua salada que rodeaban lujosas casas, imitando la famosa ciudad italiana. Lastimosamente, por los problemas de salubridad que causaban, en 1929 —nueve años después de la muerte de Kinney—, la mayoría de los canales fueron rellenados y convertidos en calles. 

En los últimos años, las playas de Venice Beach son visitadas por su activa vida cultural, musical y deportiva. Hoy las zonas al aire libre están abiertas para practicar caminatas, deportes acuáticos y actividades tranquilas sin aglomeraciones. Por su parte, el distrito histórico es el lugar ideal para disfrutar los tranquilos canales que sobrevivieron, con una caminata fotográfica, aprovechar algunos restaurantes del área que están abiertos al aire libre y recordar lo que se siente ser un ser social, claro, respetando las medidas de seguridad. Además, un nuevo autocinema está funcionando en la marina, para que la gente pueda seguir con sus actividades culturales y familiares, respetando el distanciamiento físico.

El letrero de Hollywood

Las desérticas montañas que rodean a la ciudad de Los Ángeles han servido de áreas de esparcimiento para poder escapar de la realidad caótica que se vive del otro lado. Estrellas de Hollywood, residentes cercanos y turistas de cualquier rincón del mundo aprovechan el paisaje para estirar las piernas y, ahora más que nunca, tomar un respiro de naturaleza muy cerca de la ciudad 

El famoso letrero de Hollywood es uno de los destinos predilectos de los caminantes. Tan importante hoy para la cultura pop, no pretendía ser un símbolo de la tierra de las estrellas cuando fue construido, en 1923. En ese entonces el letrero, que en realidad decía “Hollywoodland”, pretendía atraer las miradas hacia los emprendimientos de bienes raíces. Los Ángeles crecía cada vez más y Hollywoodland pretendía ser un lugar de lujo en los suburbios para cumplir el sueño americano. Luego de una reconstrucción y puesta en valor, con cuatro letras menos, el popular aviso recibe hoy a cientos de turistas que quieren sentir que están dentro de las grandes películas y series que han hecho de este lugar un ícono del entretenimiento. 

Los caminos que llevan al letrero están abiertos como áreas de esparcimiento, por lo que se pueden recorrer de forma segura. Los senderos están señalizados y el que lleva hasta la cima termina con una hermosa vista de Burbank (hogar de los estudios más importantes), a un lado, y una panorámica de Los Ángeles, al otro. 

Observatorio Griffith 

Por razones de seguridad, el observatorio se encuentra cerrado al público temporalmente, lo que no quiere decir que sus hermosos jardines no se puedan aprovechar para una tarde romántica con un espectacular atardecer. El cielo de California tiene una magia única y no es gratuito que sea allí donde el séptimo arte ha encontrado su hogar. 

Así que si estás en busca de un lugar para pasar el estrés que dejó el 2020 y que el 2021 no ha curado, busca ua bebida refrescante, sube con calma al Parque Griffith, y tómate una copa, o dos, mientras vez el sol caer sobre la ciudad de las estrellas. Que el encierro no sea la excusa para dejar de disfrutar de los pequeños momentos: estira las piernas y recuerda que el deporte y el aire libre son los mejores amigos de la salud mental.