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Destinos

Jamaica al ritmo de la libertad

Esta isla del Caribe tiene la mezcla perfecta para vacacionar mientras se conoce su historia. No importa si el objetivo es jugar a los piratas en Montego Bay, buscar cocodrilos en el Río Negro, hacer rafting en el Great River, bucear en medio de peces de mil colores, mover las caderas toda la noche o visitar el museo de Bob Marley. La isla brinda una experiencia única, llena de ritmo y sabor.

Por Julia Henríquez
Fotos Cortesía

Para muchos, lo primero que se viene a la mente al pensar en Jamaica es el suave ritmo del reggae sonando en sus increíbles playas, algo para nada alejado de la realidad. Esta isla en medio de las Antillas lleva el ritmo en el corazón y con sus letras ha conquistado fronteras impensables. Pero Jamaica es mucho más que las rastas de Bob Marley frente a un mar transparente.

La historia de este pueblo está llena de resiliencia, esperanza y sueños de libertad. Desde su conquista, primero por los españoles y luego los ingleses, con el paso intermedio del pirata Henry Morgan como vicegobernador, la isla resultó una escala obligada en el intercambio de africanos esclavizados en las nuevas colonias que poco a poco se fueron quedando también en la isla, dado que los sembrados de caña de azúcar requerían de su mano de obra. Pero el alma caribeña buscó siempre ser libre y mientras los pueblos palenques crecían alrededor del Caribe, en Jamaica los maroons, pueblos de esclavos rebeldes formados en las montañas, lograban poco a poco que la libertad fuera el lema de todos. 

De esta época gris surgió la música tradicional que mezcla ritmos africanos con tambores y pequeños instrumentos de viento. Notas que acompañaron el trabajo forzado, así como el entretenimiento, la danza y la religión. Aunque los pueblos originarios se referían a la isla como “Xaymaca”, los españoles fueron modificando el nombre poco a poco hasta llegar a “Jamaica”, que en lengua arawak significa “la tierra de la madera y el agua”.

Mientras que los aires de libertad no dejaban de soplar, la piel, la cultura, el idioma y, por supuesto, la música se mezclaron con la samba, el calypso y el tango, creando un nuevo ritmo llamado mento; música que con sus banjos, tambores y guitarras unió al pueblo jamaiquino, que al mismo tiempo se fortaleció durante el proceso. No es por nada que el lema nacional que todavía los representa sea “De muchos, un pueblo”.

El optimismo de la independencia en 1960 hizo que los ritmos se aceleraran, que los intérpretes del blues y el jazz tocaran sus instrumentos de viento más fuerte y así el ska se apoderó de la isla. Una isla nueva, libre e independiente que encontraba aún más razones para bailar. Pero con la independencia llegaron los problemas internos y los jóvenes quisieron expresarlo. La música se tornó suave y las letras poderosas. El reggae surgió como plataforma para la expresión social y política y un rastafari: Bob Marley, conquistó el mundo, inundando de paz y revolución las emisoras del globo entero.

Hoy en día la isla se mueve al ritmo sensual del dance hall y su vida cultural no tiene descanso. Las expresiones artísticas de este pueblo antillano se reparten de punta a punta de la isla, llenando de color todos los rincones. Pero la música no es lo único que la isla tiene para ofrecer. Sus playas de arenas blancas y aguas transparentes ofrecen todo tipo de servicios. Desde hoteles cinco estrellas, todo incluido, hasta aventuras en pequeñas casas y retiros espirituales. La isla es tan variada y fascinante como su pueblo.

Las montañas donde la rebeldía de los maroons llevó a la libertad hoy son escenarios perfectos para disfrutar de la naturaleza. Los días de playa se mezclan con paseos al bosque tropical, que puede visitar mientras hace senderismo, canopy e incluso mientras practica el bobsled en Mystic Mountain, imitando al equipo olímpico y, por supuesto, a la película Jamaica bajo 0.

Si eres amante del cine y te gusta visitar lugares icónicos de la gran pantalla, no puedes perder la oportunidad de nadar en la Blue Lagoon, el increíble escenario donde vimos a Brooke Shields y Christopher Atkins intentando sobrevivir.

Las cuevas de Windsor, el pico de Blue Mountain o las mundialmente famosas cascadas alrededor de la isla serán la mejor forma de conocer la flora y fauna del lugar, cambiando de paisajes drásticamente sin tener que moverse demasiado.

Esta pequeña isla del Caribe tiene la mezcla perfecta para vacacionar mientras entiendes su realidad y conoces su historia. No importa si quieres jugar a los piratas en Montego Bay, buscar cocodrilos en el Río Negro, hacer rafting en el Great River, bucear en medio de peces de mil colores, mover las caderas toda la noche o visitar el museo de Bob Marley y conocer más sobre la cultura rastafari, lo que busques la isla te lo ofrece mientras poco a poco vas entendiendo la unidad que hace de todos unos y esta es una experiencia única, llena de ritmo y sabor.

 


Cómo llegar

Desde Norte, Centro, Suramérica y el Caribe, a través de su Hub de las Américas en Ciudad de Panamá, Copa Airlines lo lleva al aeropuerto de Kingston cuatro veces a la semana y al aeropuerto de Montego Bay siete veces a la semana.

Más información disponible en www.copaair.com