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Ecología

Fenómeno de el Niño

Durante diciembre ambas corrientes (cálida y fría) se encuentran en las costas de Suramérica, provocando la evaporación del agua que forma nubes con una gran carga de lluvia, que puede durar un año.

Texto y fotosJavier A. Pinzón

 

¿Qué es el fenómeno de El Niño?

El Niño es un fenómeno oceánico y atmosférico que ocurre por el calentamiento de las aguas en la parte central y oriental del Pacífico tropical, provocando alteraciones climáticas de distinta magnitud en diversos lugares del mundo.

Durante mucho tiempo se pensó que El Niño era un fenómeno local en Perú y Ecuador, pero las campañas de medición durante el Año Geofísico Internacional 1957-58, que coincidió con un importante El Niño, revelaron que el fenómeno abarca todo el océano Pacífico. Este patrón que, según Arthur Strahler, se repite cada tres a ocho años, se genera cuando se debilita el viento en la zona central y oeste del océano Pacífico, incrementando la temperatura en la superficie del océano entre 3 y 7 ºC, en comparación con lo normal.

El porqué de su nombre

El nombre El Niño fue dado por los pescadores peruanos del puerto de Paita al norte de Perú, quienes observaron que las aguas que corren de la costa meridional de Chile por el sur hasta el norte, frente a las costas septentrionales de Perú, se calentaban en la época de las fiestas navideñas y los cardúmenes o bancos de peces desaparecían de la superficie oceánica. Debido a que ocurría en las vísperas de Navidad se le dio el nombre de El Niño, refiriéndose al niño Jesús.

¿Cómo se forma?

Según el doctor Kevin Trenberth, de la Sección de Análisis del Clima en el Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Nueva Zelanda, las temperaturas cambiantes de la superficie del mar alteran la lluvia y los vientos de la superficie, que a su vez influyen en las corrientes oceánicas y las temperaturas de la superficie. Estas interacciones producen un circuito de retroalimentación positiva, en el que cada cambio tiende a promover más cambios.

En condiciones normales, los vientos alisios empujan el agua caliente hacia el oeste, cruzando el Pacífico hacia Asia y Australasia, mientras que el agua fría se desplaza hacia la costa Pacífica de Centro y Suramérica.

Este desplazamiento del agua superficial hace posible que agua profunda y fría salga a la superficie junto a las costas de Suramérica (corriente de Humboldt). Esta corriente arrastra nutrientes del fondo, que aumentan las poblaciones de peces; por eso esta zona es muy rica en pesquería. Pero cuando las temperaturas del este (Suramérica) y centro del océano Pacífico son consistentemente más altas de lo habitual, unos 3 a 7 ºC, surge una ola de viento procedente del oeste (Asia). Esto genera una gran corriente de agua caliente que se desplaza lentamente hacia Suramérica, surgiendo así El Niño. Durante el mes de diciembre ambas corrientes (cálida y fría) se encuentran en las costas de Suramérica, provocando la evaporación del agua que forma nubes con una fuerte carga de lluvia. Este fenómeno puede durar hasta un año.

¿Cómo afecta este fenómeno al mundo?

Una de las mayores afectaciones de El Niño es el cambio en los patrones de lluvia en el mundo. Debido a que los vientos alisios en el Pacífico se debilitan, el agua cálida del oeste (Asia) se mueve hacia el este (Suramérica), transportando calor a la atmósfera y generando nubes que llevarán lluvias al este. En otras palabras, habrá más lluvias en zonas donde no es común que llueva y lloverá menos donde solía llover mucho.

Los cambios asociados con El Niño, que incluyen sequías, inundaciones, olas de calor y otros, cobran un alto precio en muchas partes del mundo. Pueden alterar gravemente la agricultura, la pesca, el medio ambiente, la salud, la demanda de energía y la calidad del aire, además de aumentar los riesgos de incendios forestales. Lo que conlleva pérdidas en la agricultura por las sequías o aluviones extremos, y en la pesquería, debido a que las corrientes marinas cambian en la zona, impidiendo que afloren a la superficie las corrientes frías que arrastran nutrientes del fondo; así que los bancos de peces disminuyen su población por falta de alimento.

El Niño récord

El fenómeno de 2015-2016 fue uno de los más fuertes registrados hasta la fecha e impactó en las temperaturas globales, lo que hizo que 2016 registrara el récord del año más cálido. Además del calor, el evento también provocó sequías en África, las cuales causaron que la producción de alimentos cayera en picado en muchos países del continente. En Suramérica, se vivieron inundaciones en Brasil, Argentina, Paraguay, Perú y Uruguay; sequías en el norte de Colombia, Venezuela, Brasil, Bolivia, Chile y Centroamérica, y tormentas de nieve en Estados Unidos. Indonesia sufrió una sequía intensa, lo mismo que Australia. Los corales del Pacífico experimentaron uno de los peores eventos de blanqueamiento registrados.

El Niño y el calentamiento global

Según el doctor Trenberth, todos los impactos de El Niño se ven agravados por el calentamiento global. A escala mundial, las temperaturas en 2016 fueron las más altas, en parte debido al evento El Niño. El calentamiento global y El Niño determinan los patrones climáticos regionales, cuando trabajan juntos en la misma dirección, tienen los mayores efectos y los registros se rompen.