Contáctanos

Vistas de Panama

Entendiendo Panamá mediante sus museos

Desde su formación —hace unos dos millones de años—, Panamá ha sido un cruce de caminos en donde convergen historias, se entremezclan especies y grandes personajes cambian el rumbo de la historia.

El Biomuseo de Panamá: puente de vida

Texto y fotos: Javier Pinzón

Hace setenta millones de años, el continente americano estaba separado por el océano. Sin embargo, debido a los movimientos tectónicos, fueron emergiendo montañas submarinas que lentamente se convirtieron en islas y se sedimentaron hasta unirse. Durante este proceso, el istmo de Panamá resultó ser un factor fundamental, pues al emerger —hace unos dos millones de años— fue la pieza final que unió el norte de América con el sur, y separó definitivamente el Atlántico y el Pacífico.

El Biomuseo mezcla el diseño, la arquitectura y la ciencia para contar todas las implicaciones que este cierre tuvo a escala mundial. Su estructura —diseñada por el reconocido arquitecto Frank Gehry— y el diseño interior —a cargo de Bruce Mau— convergen con la historia natural de Panamá y sus ecosistemas para dar al visitante una experiencia que abarca los cinco sentidos. El museo tiene cinco galerías permanentes, una de ellas abierta de manera gratuita a todo el público.

Durante el recorrido, el visitante aprende los diferentes significados de la biodiversidad y su importancia para el día a día de todos los que convivimos en este planeta. También hace un viaje virtual por los bosques, las montañas y los arrecifes panameños. Y mediante datos y cifras, el visitante es testigo de la magnífica teoría del doctor Steven Stanley, según la cual el origen de la especie humana está estrechamente relacionado con los cambios climáticos planetarios que se generaron a consecuencia de la separación de los mares.

Para el mes de los museos, el Biomuseo tiene preparada una exposición temporal sobre el exceso de plástico que flota en nuestros océanos. Esta exposición, titulada “En tus manos”, busca informar y concientizar al público sobre este enorme problema ambiental, el cual todos podemos ayudar a solucionar con un uso moderado y racional de este material.

Museo del Canal Interoceánico: encuentro de mares

Desde sus orígenes geológicos, Panamá reescribió la historia, uniendo el norte con el sur, pero separando el oriente del occidente. Sin embargo, dos millones de años después de este gran cambio, Panamá y sus habitantes decidieron dar un nuevo giro a la historia y volver a unir los mares por medio de un sendero de agua. El Museo del Canal interoceánico, que ya cumple veinte años, narra de manera muy humana y contextualizada la travesía por la que franceses, estadounidenses, chinos, afroantillanos y panameños tuvieron que pasar para lograr esta gran unión entre los dos océanos. Con 30.000 piezas y excelentes recursos gráficos, este museo muestra cada periodo de planeación, construcción y funcionamiento del Canal de Panamá.

La doctora Ángeles Ramos Baquero, directora ejecutiva y curadora en jefe del museo, explica que el relato comienza con el surgimiento del istmo de Panamá desde el fondo del mar y llega hasta nuestros días, pues la construcción del canal no es un hecho aislado, sino que se enmarca en la historia de Panamá, que continúa mucho más allá, porque la historia no se detiene. Por eso esta entidad tiene salas de las culturas prehispánicas, del contacto de los dos mundos, de la historia política de Panamá y del intento francés por unir los mares, además de la separación de Panamá de Colombia, la llegada de los estadounidenses y la campaña de saneamiento para frenar el desastre de la muerte masiva de los trabajadores a causa de las enfermedades tropicales. El museo también muestra cómo era la vida en la zona del canal, las primeras reivindicaciones de los panameños sobre su territorio, la Operación Soberanía, los hechos del 9 de abril de 1964 (con la bandera original que desencadenó los hechos de aquel día histórico), el canal en manos panameñas y la ampliación del canal.

Además de su exhibición permanente, el museo cuenta ahora con la exhibición “Vanguardias artísticas en el París de Coco Chanel” y en mayo, mes de los museos, montará una exposición especial sobre “Mares fortificados y la globalización”, que irá acompañada de un seminario internacional sobre rutas marítimas.

El museo, ubicado en el área histórica de la ciudad, está en el edificio en donde funcionaron las primeras oficinas de la Compañía Universal del Canal Interoceánico a finales del siglo XIX. La institución hace parte del International Council of Museums (ICOM), de la American Alliance of Museums (AMM) y fue la primera institución no estadounidense afiliada al Smithsonian.

Museo de la Plaza Mayor: encuentro de continentes

Por Ana Benjamín
Fotos: Javier A. Pinzón

El Museo de la Plaza Mayor fue reinaugurado en agosto de 2017, en un nuevo edificio ubicado a unos pasos de la emblemática torre del sitio arqueológico, y es el lugar ideal para conocer la historia prehispánica de Panamá, su desarrollo como ciudad colonial y su caída en medio de un enfrentamiento entre españoles y piratas ingleses.

El recorrido empieza con una exhibición de objetos de cerámica y de la vida cotidiana de los habitantes originarios, indígenas que hablaban la lengua cueva y se dedicaban a la pesca y a la agricultura. En el segundo espacio se explican las expediciones de los españoles en el istmo, la fundación de la ciudad y cómo fue el ataque de Henry Morgan, mientras que la última parte del recorrido es por la “casa colonial”, un espacio que muestra cómo era la vivienda de la clase alta de entonces.

Además de la exposición permanente, hasta el 15 de julio próximo estará en exhibición la primera muestra de mapas antiguos de Panamá, en el primer alto del Centro de Visitantes. Denominada “La cartografía colonial de Panamá: Una mirada al istmo a través de sus mapas antiguos”, la exposición cuenta la historia del país vista por los ojos de los cartógrafos y navegantes que llegaron a estas tierras entre los siglos XVI y comienzos del XIX, e interpretaron la geografía mediante la exploración, la observación y la adaptación de datos ya existentes.

En una de las dos puertas de acceso a la exhibición hay un texto que describe de forma exacta la experiencia de estar frente a un mapa: “El primer instinto (…) es deslizar el dedo a través de su faz para buscar sitios conocidos, admirar su exactitud o resaltar la falta de ella…”. Es justo lo que hace Hernán Araúz Torres, curador, diplomático de carrera, guía cultural e historiador apasionado, cuando explica algunos de los sesenta mapas que el coleccionista panameño Luis Varela prestó para el montaje: recorre con el dedo índice de su mano derecha cada línea, sitio, topónimo y cartela, mientras cuenta, explica y revive la historia de cada uno de esos documentos de hace siglos.

La exhibición contiene, por ejemplo, un mapa de 1503 elaborado por Bartolomé Colón —hermano de Cristóbal— que muestra por primera vez territorios de lo que luego se llamaría Panamá: Bastimento, Bel Porto, Veragnia… Pero Cristóbal y Bartolomé creían que estaban en Asia, por eso dibujaron, al otro lado de esas tierras, el mar de China. También hay mapas en donde se presenta por primera vez el Novus Mundus —con los años, los navegantes y cartógrafos se dieron cuenta de que no era Asia sino un mundo nuevo—, la palabra América y se insinúa la existencia de un paso hacia un nuevo mar.

Es el caso de uno confeccionado en 1507 por el geógrafo y cartógrafo alemán Martin Waldseemüller, que dibuja un paso a través de lo que sería Centroamérica; un elemento revelador porque apareció varios años antes de que Vasco Núñez de Balboa comunicara la existencia del “Mar del Sur”, en 1513. Sin embargo, la mayor relevancia del mapa de Waldseemüller para Panamá es el hecho de que allí aparece la costa chilena explorada. “Lo que dice este mapa es que Balboa no fue el primer europeo en llegar al Pacífico”, recalca Araúz Torres.

Otros mapas especialmente interesantes de la exposición son el mapa sureado (es decir, con el Sur en la parte superior) realizado por Bartolomé Ruiz de Estrada en 1526, en donde aparece por primera vez el nombre del Océano Pacífico para lo que hasta entonces había sido el Mar del Sur; uno de 1574 en el que aparece por primera vez el istmo de Panamá, lo que lo convierte en el mapa más antiguo del país, y otro de 1579 en el que se muestran las grandes rutas comerciales surgidas a raíz de la conquista de América: la de Magallanes y la del istmo de Panamá, siendo este el primer mapa que muestra a Panamá como sitio de tránsito. El documento es aún más interesante porque fue hecho por el geógrafo y cartógrafo flamenco Abraham Ortelius, conocido como el “Ptolomeo del siglo XVI” y autor del Theatrum Orbis Terrarum, considerado el primer atlas moderno.

La visita bien vale la pena para apreciar el desarrollo de la cartografía en esos años de conquista y colonización, entender la función transitista del istmo centroamericano —visite luego el canal para apreciar in situ la consecuencia tangible de toda esta historia cartográfica— y descubrir, por ejemplo, que Portobelo fue el lugar más “mapeado” de Panamá hasta la construcción del canal y que hubo una guerra desatada por la oreja amputada de un tal Jenkins.

En la Librería de Panamá Viejo está el libro que dio origen a esta muestra: Los mapas antiguos de Panamá y Darién (1503-1879), producto de una investigación de siete meses que Araúz Torres realizó en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos como becario de la Fundación Kislak.

El Sitio Arqueológico de Panamá Viejo está al sureste de Ciudad de Panamá, sobre la vía Cincuentenario. El horario es de martes a domingo, de 8:30 a.m. a 4:30 p.m., y la tarifa de entrada es de diez dólares para nacionales, quince para extranjeros y cinco para estudiantes. La tarifa incluye la visita al parque arqueológico, al Museo de la Plaza Mayor y al Mirador de la Catedral. La entrada a la exhibición de mapas antiguos cuesta tres dólares.