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Reportaje

Enrique Castro y su apuesta por un cine para reflexionar

Por Winnie T. Sittón
Fotos  Winnie T. Sittón y Cortesía Sultán El Filme

Los primeros pasos de Enrique Castro en el séptimo arte fueron como proyeccionista para las clases de teoría del cine, mientras estudiaba una licenciatura en arte y semiótica en la Universidad de Brown, en Estados Unidos. Esa experiencia le permitió descubrir un universo cinematográfico que desconocía, poblado de películas realizadas por grandes cineastas como Rainer Werner Fassbinder, Werner Herzog, Wim Wenders y Akira Kurosawa, por mencionar solo algunos. Luego ya no hubo vuelta atrás, quedó prendado irremediablemente al vicio de narrar historias con imágenes. Y también a una forma muy específica de hacerlo: con libertad y sin limitaciones de género.

Su filmografía da cuenta de esta constante experimentación de recursos, formas e ideas. Memorias del hijo del viejo (2002), por ejemplo, es un video que mezcla el documental con reflexiones poéticas sobre su propia familia, para trazar un paralelismo entre la enfermedad y posterior muerte de su padre, y el final del régimen del general panameño Manuel Antonio Noriega. En la película aborda también la relación con su madre y con su patria, Panamá. Poco después vino ¡Eso es el agua!, un video corto concebido, según explica, para provocar discusiones en torno al agua, usando “juegos poéticos, texto en pantalla y otros elementos para salirse un poquito de la rutina”.

No es de extrañar entonces que en Diciembres, su primer largometraje, este cineasta panameño proponga también una mixtura de diversas cosas, para tratar un tema que le inquieta desde hace treinta años: la invasión militar de Estados Unidos a Panamá, ocurrida en diciembre de 1989. Sin caer en etiquetas, la película entrelaza un relato de ficción que ocurre diez años después del bombardeo, sobre una familia que perdió a uno de sus miembros la noche que inició el ataque, con imágenes de archivo que fueron grabadas por las tropas estadounidenses para registrar la operación. 

“Yo no quería limitarme y decir ‘bueno, esto es una ficción o es un documental’. Por eso mezclo estos dos elementos que, como decía un amigo, a veces se contradicen, a veces se apoyan y a veces se cuestionan. Pero creo que eso nos lleva a algo más enriquecedor en cuanto a la discusión sobre el tema de la invasión”.

El material de archivo utilizado se obtuvo a través de la productora estadounidense The Empowerment Project, responsable de la realización del filme The Panama Deception (1992), dirigido por Barbara Trent y ganador del Premio Óscar en la categoría Mejor documental. La compañía solicitó en 1990 una desclasificación del material y el Departamento de Defensa de Estados Unidos accedió, una respuesta que a juicio de Enrique Castro resulta “inocente”, dada la contundencia de los hechos que muestran esas imágenes. “Es material que hoy en día no se desclasificaría”.

Incluso la ficción que atraviesa el relato se basa en hechos reales que fueron muy trágicos. Entre ellos, la gran cantidad de civiles que perdieron la vida en la invasión. Por ejemplo, uno de los personajes de la película está basado en el fotógrafo español Juantxu Rodríguez, quien estaba de paso por Panamá y decidió documentar lo que estaba pasando, y murió al recibir varios disparos de un soldado estadounidense. “Gracias a él tenemos imágenes sumamente impactantes y dolorosas, que nos ayudan en este proceso de reflexionar sobre la invasión”.

La idea de hacer esta película surgió desde el momento en que ocurrió la invasión a Panamá. En ese entonces, Castro era un joven de 22 años y se encontraba estudiando en Rhode Island. Desesperado por ver a su familia y a su país, convenció a un periodista, ganador del Pulitzer que trabajaba en un diario local, para que lo llevase consigo a Panamá como su traductor y guía. Ellos solo lograron entrar al país el 29 de diciembre, nueve días después del primer bombardeo, cuando la invasión ya no era noticia. “Ya todo había terminado. No fui capaz de conseguir entrevistas contundentes o fuentes que el premiado periodista considerara confiables. Y los artículos críticos que él había prometido escribir resultaron siendo piezas patrioteras sobre un artillero colombiano-estadounidense, del estado de donde veníamos, que murió por un tiro nervioso de uno de sus compañeros de tanqueta. Entendí que me tocaría a mí producir algo en mis propios términos”.

Diciembres se estrenó en la séptima edición del Festival Internacional de Cine de Panamá. Luego se mostró en el Festival Internacional de Cine Independiente de Roma 2018, donde obtuvo una mención del jurado por su guion, y en el Festival Internacional de Cine de Estambul, donde ganó el premio Eurimages a Derechos Humanos en el Cine. El filme se encuentra disponible en el Canal IFF Panamá, dentro del sistema de entretenimiento a bordo de los aviones de Copa Airlines.