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Ecología

Enredadas en los bosques tropicales

Aunque poco se sabe de ellas, las lianas han atraído la atención de los ecólogos, pues desempeñan un rol fundamental en la dinámica de los bosques tropicales; sin embargo, estudios recientes detectan una proliferación superior a la registrada históricamente que podría llegar a representar una amenaza para combatir el cambio climático.

Texto y fotos: Javier Pinzón

Las personas que han entrado a un bosque tropical seguramente han visto frente a frente las lianas: esas cuerdas naturales que cuelgan de los árboles, suben, bajan, se retuercen y adquieren formas peculiares, y no se sabe a ciencia cierta si se trata de una o de varias. Aunque se hicieron famosas por ser el medio de transporte de Tarzán, su peculiaridad no ha pasado desapercibida para la ciencia e incluso llamaron la atención del reconocido científico Charles Darwin, quien escribió un ensayo titulado Los movimientos y hábitos de las plantas trepadoras (1875).

Lo que más llamó la atención del científico es que, aunque lo parezcan, las lianas no conforman una familia de plantas, sino que son una forma de crecimiento que adoptaron diferentes clases de plantas, razón por la cual constituyen un grupo polifilético; es decir, que evolucionaron en diferentes familias de manera independiente. Es por eso que hay lianas entre las leguminosas, Sapindaceae, Bignoniaceae, Polygonaceae y muchas más.

Aunque poco se sabe de ellas, recientemente han atraído la atención de los ecólogos debido a que desempeñan un rol fundamental en la dinámica de los bosques tropicales: contribuyen hasta con un 25% de la riqueza de especies leñosas (incluyendo árboles y arbustos) y las juveniles constituyen del 18% al 22% de las plantas erectas en el sotobosque de los bosques neotropicales. Un estudio llevado a cabo por el científico Francis Putz, en las selvas de Venezuela, determinó que las lianas aportan al suelo el 4.5% de la biomasa total del bosque. El mismo estudio pudo contar en Panamá 1.597 lianas en una sola hectárea.

Las lianas son corredores exprés entre el suelo del bosque y el dosel (parte más alta) y también el puente que conecta un árbol con los demás. Por este motivo, las lianas desempeñan una función vital en muchos aspectos de la dinámica forestal y son una valiosa fuente de alimento y vía de comunicación para los animales.

También han sido grandes aliadas de los humanos habitantes de estos ecosistemas. En América, áfrica y Asia son usadas para la elaboración de artesanías (canastas, esculturas), como material de construcción (sillas, redes de pesca), para usos ceremoniales y medicinales, como fuente de alimento (hojas, frutos y raíces). Algunos de sus compuestos son altamente apreciados por grupos indígenas;  la ayahuasca, yagé o nishi cobin (Banisteriopsis caapi), combinada con otra planta, la chacruna (Psychotria viridis), se usa para elaborar una bebida de efectos psicotrópicos muy utilizada en la Amazonía y la “uña de gato” (Uncaria tomentosa) es estudiada en varios países del mundo por sus propiedades medicinales.

El crecimiento de las lianas

Para la plántula de una especie arbórea, la ruta hacia el dosel superior del bosque es recta. Las trepadoras, en cambio, en su carrera de ascenso en busca de la luz solar utilizan una trayectoria caótica que puede cubrir una gran distancia tanto vertical como horizontal. En esa competencia por la luz, se apoyan en las plantas vecinas y pueden llegar a cubrir gran parte de la copa de su árbol hospedero. La liana acelera su desarrollo cuando se produce un claro en el bosque e inicia su ciclo de vida con características arbustivas. Es después que se convierte en trepadora y su patrón de desarrollo es impredecible.

Algunas especies poseen tallos muy delgados y de baja densidad, con abundante parénquima (tejido fundamental que forma la masa de la planta) y mucha agua apta para el consumo humano. Otras tienen tallos leñosos tan o más gruesos que los troncos de los árboles. Al extremo están aquellas que poseen una pesada masa, haciendo más difícil la supervivencia del árbol hospedero. Su presencia los deja en precaria situación frente a los vientos que podrían derribarlo.

Otra característica asombrosa son sus raíces, que se cuentan entre las más profundas del bosque tropical. En la Amazonía se han encontrado lianas con raíces de cuatro a seis metros de profundidad. Por esta razón, las lianas tienen una mayor tasa de crecimiento durante las estaciones secas.

¿Cómo trepan las lianas a los árboles?

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En una misma familia podemos encontrar diferentes mecanismos para trepar. Algunas rodean en espiral al árbol hospedero (llamadas twiner), queson consideradas el grupo menos especializado; otras producen ganchos, espinas, raíces adventicias, zarcillos (órgano especializado para trepar derivado de las hojas, ramas o estípulas) y hojas modificadas, como las hojas sensibles al tacto que, cuando entran en contacto con otra planta, utilizan para adherirse y continuar su camino hacia el dosel del bosque.

El mecanismo que emplean determina el ambiente donde la liana se desarrollará. Así, por ejemplo, las trepadoras con zarcillos requieren hospederos de diámetros pequeños y, por lo tanto, es más frecuente encontrarlas en bosques jóvenes y en ambientes de alta radiación solar. Mientras que las twiners requieren soportes de diámetros mayores y dominan en bosques maduros. Las trepadoras adhesivas, debido a su incapacidad para moverse de un soporte a otro, están más restringidas a micrositios sombreados.

Los árboles y las lianas

Estos seres alargados poseen cierta especificidad en los soportes que utilizan; hay árboles más susceptibles de ser invadidos o cubiertos, como es el caso de árboles de lento crecimiento. En los bosques tropicales, un gran número de árboles suele estar cubierto por lianas. Se ha reportado que un 86% de los árboles en bosques como el de la Amazonía tenían lianas, un 50% en un bosque de Malasia, un 63% en los Tuxtlas (México) y un 43% en la Isla Barro Colorado (Panamá). Todo esto indica que, más que una excepción, es una regla que los árboles tengan lianas.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Las lianas convierten a los bosques en verdaderas obras de arte, pero son la competencia de los árboles también en la obtención de diversos recursos, lo cual puede perjudicar a los árboles. Esta competencia puede tener un impacto negativo en la regeneración de los árboles, especialmente en los bosques manejados. Las lianas también pueden retrasar la sucesión (proceso de cambio después de una perturbación) en los bosques tropicales, al ocupar los claros y suprimir la regeneración de los árboles. También pueden afectar a las plántulas de los árboles por medio de supresión mecánica, competencia por luz, agua y nutrientes.

Las lianas y el cambio climático

La dinámica natural de los bosques, sin embargo, permite este tipo de lucha por la luz y los recursos en un perfecto equilibrio. Pero ese equilibrio podría romperse si cambian las circunstancias. Un reciente estudio de la red ForestGeo de parcelas forestales del Smithsonian revela que hay una proliferación de lianas en algunos bosques tropicales que se asocia con el cambio climático, las perturbaciones y el aumento de sequías estacionales severas. Según los estudios, el aumento de lianas representa una gran amenaza para combatir el cambio climático.

El estudio realizado en Agua Salud, Panamá, analizó los datos de crecimiento, mortalidad y reclutamiento de plantas leñosas, incluyendo árboles, arbustos y lianas de 84 parcelas, en pastos antiguos donde el bosque se estaba regenerando. Se encontró que las lianas reducen el crecimiento de la biomasa arbórea en 19% luego de cinco años y en un 32% después de treinta años.

Según el científico Stefan Schnitzer, en caso de que las lianas se sigan desarrollando como hasta ahora, podrían reducir la capacidad de los bosques de absorber y almacenar carbono hasta en un 35%, causar la muerte prematura de los árboles y acelerar el cambio climático.

El planeta necesita recuperar su equilibrio para que los ecosistemas continúen marchando como lo han hecho desde hace millones de años.