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Ecología

El mundo se pone alas

Texto y fotos: Carlos E. Gómez

Volar es un sueño que ha acompañado a hombres y mujeres desde el inicio de la humanidad. A las alas se les atribuyen cualidades como pureza, fuerza y perfección. Son el símbolo del vuelo y la elevación, pues nos ofrecen la posibilidad de alejarnos de lo terrenal y aproximarnos a lo sublime.

Las aves han representado la belleza perfecta, y se les han asignado valores como nobleza, elegancia, armonía y delicadeza. Ellas remiten al ideal de belleza greco-latina, que se encarna en la figura del cisne. Hay aves en cientos de escudos, billetes y estampillas del mundo. ¿Será una razón para que desde tiempos inmemorables los seres humanos se hayan organizado para seguirlas, contarlas, alimentarlas y establecer reservas donde se garantice su conservación? Con la finalidad de protegerlas, el segundo fin de semana de cada mayo se celebra el Día Mundial de las Aves Migratorias, iniciativa liderada por acuerdos internacionales sobre vida silvestre y administrada por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Por eso, ¡el 14 de mayo es el Global Big Day! Para celebrarlo, los observadores de pájaros del orbe se han puesto de acuerdo para realizar un gran conteo mundial durante 24 horas. Una decisión del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell, la Sociedad Audubon y diversas asociaciones de pajareros. ¡Todos unidos por las aves!

Esta entretenida actividad, que comenzó en 2002, está abierta para todo público. Cualquiera puede sumarse a grupos ya establecidos, formar un pequeño grupo o hacerlo individualmente. Cada observación cuenta, ya sea desde el jardín de la casa, un sendero o una gran ruta.

En el sitio www.eBird.com se encuentran todos los detalles de esta jornada mundial, en diez idiomas: allí se indica cómo subir los registros y las fotos de las observaciones, explican cómo identificar un ave o su canto y cómo unirse a cualquiera de los grupos de observadores de pájaros, para disfrutar de esta fascinante actividad al aire libre.

Cuál es el reto

Según Christopher Wood, uno de los coordinadores del proyecto de ornitología de la Universidad de Cornell, el reto es grande para todos los equipos, pues se trata de superar los conteos del año pasado, cuya sede central fue Panamá. Los datos globales indican que hubo nueve millones y medio de avistamientos en 24 horas, participaron más de 14.000 personas de 135 países, quienes subieron 45.000 listas a la página ebird.org, con un récord de 6.085 especies de aves vistas en un solo día. Suramérica lideró el certamen en especies avistadas en un solo día por regiones: con 2.968, mientras que Norteamérica ostentó el equipo más numeroso, con 37.433 listas y 11.899 observadores de pájaros.

Por su parte, Rosabel Miró R., directora ejecutiva de la Sociedad Audubon de Panamá, comenta que este país registró cien participantes (entre científicos, ambientalistas, turistas y observadores de todos los niveles), quienes reportaron 723 listas, con 624 especies de aves, superando a México, que registró 585 especies, y a Costa Rica, con 499. Este año la competencia entre regiones se plantea divertida.

La importancia de estos conteos radica en la generación de una base de datos que sirve a los científicos para identificar patrones de distribución, rutas migratorias, áreas de anidación, hibernación y comportamiento, fechas de migración, tiempos de vuelo y otras relaciones ambientales de gran importancia para el equilibrio de los ecosistemas.

Con la información recopilada, los proyectos conservacionistas de cada país pueden identificar con mayor precisión humedales y lugares de interés que garanticen la conservación y la recuperación de especies amenazadas o en peligro de extinción. Además, las instituciones educativas y sus cátedras ambientales pueden utilizar esta base de datos para crear conciencia y valorar la diversidad de aves de cada país.

Quienes participan se integran a una red con más 200.000 personas que contribuyen a la conservación y pueden acceder a una base de datos que informa qué aves hay regularmente en su ciudad, su barrio y su parque; si son permanentes, migratorias o estacionales e incluso pueden convertirse en guías especializados, como por ejemplo la familia del Canopy Tower, en Panamá. Igual que las aves, la base de datos es libre para todos los interesados.

Curiosidades

El diminuto colibrí zunzún, endémico de Cuba, mide de cinco a seis centímetros, bate sus alas más de cuarenta veces por segundo y ha evolucionado durante más de 160 millones de años, según investigaciones de la Universidad de Berkeley.

El avestruz, con casi tres metros de alto y 180 kilogramos de peso, es el ave más grande y pesada del planeta, y puede correr a noventa kilómetros por hora.

El albatros, con tres metros y medio de envergadura, y 1,30 de altura, es el ave voladora de mayor tamaño.

El halcón peregrino alcanza una velocidad de crucero de 250 kilómetros por hora, pero al caer en picado logra los trescientos, siendo el animal más veloz del mundo.

El pingüino puede sumergirse a trescientos metros de profundidad.

 

Los diez países más diversos

Colombia: 1.900 especies
Perú: 1.838
Brasil: 1.798
Ecuador: 1.652
Indonesia: 1.604
Venezuela: 1.417
Bolivia: 1.395
China: 1.314
India: 1.230
República del Congo: 1.185.

Argentina y México también poseen más de mil especies.

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