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Reportaje

El mundo en un libro

Las librerías son un mundo aparte.Carentes del barullo de los almacenes por departamentos y preocupadas, más bien, por brindar ambientes relajados para elegir con libertad, en las librerías pasa el tiempo como en una biblioteca: oyendo solo la voz de la curiosidad.

Por Ana Teresa Benjamín
Fotos: Noelia Vittori, Gloria Algorta, Jhon Heaver, Pedro Mera

Una vez tuve entre mis manos un libro que contaba el viaje de una niña de diez años a la casa de una tía en la montaña, y más de treinta años después recuerdo estar leyendo la escena de la niña que miraba por la ventana del autobús el paisaje helado, y cómo sentía que era yo quien miraba ese mundo por aquella ventana.

Recuerdo la primera vez que leí Relato de un náufrago y el escalofrío espeso que me hizo sentir Gabriel García Márquez. Cuando en la escuela me mandaron a conocer La cabaña del tío Tom y terminé llorando. Cuando leí el espectacular relato A sangre fría y aluciné imaginando el proceso de reportería. Cuando tuve La tregua, de Mario Benedetti… un libro que me sigue doliendo.

En la casa de mis padres siempre hubo libros: torres, torres aquí, acá y más allá, dispuestos en un desorden de tal magnitud que siempre temimos desaparecer entre los pasillos que nos dejaban los bultos. Con los años hemos ido descubriendo los tesoros guardados durante décadas, que incluyen primeras ediciones de libros, portadas históricas de revistas, apuntes, afiches y hasta fotografías… Dispuestos en el mismo caos dulce de toda la vida.

Las voces preocupadas por la baja cantidad de lectores, la irrupción del libro digital y la escasa preferencia de los más jóvenes por el libro impreso son más que audibles. Hacer un libro cuesta; comprarlo, también. Aunque estos vientos huracanados modernos casi que nos quieren convencer de que el libro es un animal en extinción, todavía son muchos quienes gozan al visitar las librerías, husmear entre los anaqueles y comprar ese ejemplar que tanto los seduce.

Así pues, como los enamorados seguimos existiendo. Aquí les mostramos algunas de las librerías que prometen ser un paraíso.

Linardi y Risso

Juan Carlos Gómez 1435. Ciudad vieja de Montevideo (Uruguay). www.linardiyrisso.com

Linardi y Risso es el paraíso de los bibliófilos. Hay libros raros y antiguos, primeras ediciones, obras firmadas por sus autores, manuscritos, mapas… Hay catálogos especializados en literatura española, brasileña y argentina, y por sus estantes han pasado, por ejemplo, varios ejemplares de la primera edición de El pozo (1939), de Juan Carlos Onetti, cuando el escritor uruguayo aún no gozaba de demasiado prestigio. Funciona además como casa editorial, y entre sus temas están la política, el ensayo de actualidad, la poesía y la historia.

Linardi y Risso se halla en un edificio histórico de la ciudad vieja de Montevideo, en un lugar llamado la “Casa del Vicario”, y es considerada una librería de referencia internacional en el libro latinoamericano del siglo XX. Establecida en 1944, por allí han pasado personajes como Mario Benedetti, Mario Vargas Llosa y el recién fallecido Eduardo Galeano, quien dejó esta dedicatoria en el libro de visitantes de 1999: “En el manicomio Linardi, donde acudimos los locos por los libros, queda este abrazo”.

Pese a toda esta riqueza, Linardi y Risso no se ha quedado al margen del poco gusto por el libro que demuestran las nuevas generaciones. Andrés Linardi, uno de los hijos de los dueños originales, dijo ya en 2005, en una entrevista dada al diario argentino Clarín, que de aquellos viejos tiempos de la librería se extrañaban dos cosas: “El tiempo que los escritores tenían para conversar y los coleccionistas apasionados. Es triste vender a Europa un libro de viajeros original de 1717… porque sabemos que difícilmente volverá. Antes un hombre de buen pasar se enorgullecía de su biblioteca; ahora el orgullo está puesto en mostrar un auto caro”.

Ya sabe: si va por Montevideo, visite este rincón latinoamericano repleto de sueños y sapiencia.

El Ateneo Grand Splendid

Avenida Santa Fe, barrio La Recoleta, Buenos Aires (Argentina).

El Ateneo es una cadena de librerías argentinas con 34 locales que tiene a su niña consentida: El Ateneo Grand Splendid, en el muy turístico y exclusivo barrio de La Recoleta.

En el año 2000, el Grupo Ilhsa ‚Äïpropietario de las librerías‚Äï alquiló el teatro Grand Splendid (que estaba cerrado), invirtió más de 300.000 dólares en remodelaciones y lo reabrió convertido en una librería en donde las zonas de palcos, butacas y el propio escenario se convirtieron en espacios adorables para la exhibición de libros, áreas de lectura y un café.

El Teatro Grand Splendid fue diseñado por los arquitectos Peró y Torres Armengol, a principios del siglo XX, con cuatro hileras de palcos, quinientas butacas, una cúpula y esculturas de Troiani en los costados del escenario. Inaugurado en mayo de 1919, en sus 2.000 metros cuadrados hay ahora 120.000 títulos, para el deleite de sus tres mil visitantes diarios.

La librería conserva los frescos de la cúpula pintados por el italiano Nazareno Orlandi y, además de su abundante stock de libros, tiene una sección infantil en el subsuelo y una zona para muestras y exposiciones en el piso superior.

Eterna Cadencia

Palermo Viejo. Buenos Aires (Argentina). www.eternacadencia.com.ar

Eterna Cadencia se antoja un lugar delicioso. Nada más el nombre invita al disfrute, al placer. Ubicada en una casa restaurada del viejo barrio de Palermo, Eterna Cadencia surgió en medio de una crisis existencial de su dueño, pero muy segura de lo que quería ser: un espacio para conversar, beber café y sentarse a leer cómodamente en el patio, la terraza o en alguno de los rincones cálidos que componen su interior.

Inaugurada en diciembre de 2005, la librería se especializa en textos literarios y tiene a disposición un librero para asesorarlo. Además de la venta de libros y de las tertulias que allí se realizan, en la librería también se organizan charlas y talleres con escritores.

Con los años surgió Eterna Cadencia Editora y sus dos colecciones centrales: la de ficción y la de no ficción. También hay dos colecciones más chicas: de música y de crónica. En sus estantes y mesas se encuentran representadas varias editoriales independientes, y de las grandes casas solo están “los autores que se consideran buenos”, asegura Pablo Braun, su propietario.

El Péndulo

Ciudad de México www.pendulo.com

La primera sucursal de El Péndulo nació en la colonia Condesa, en 1993, y hoy tiene otras cinco sucursales en los barrios de Polanco, Santa Fe, Perisur, Zona Rosa y Roma.

Concebida desde el principio para ser cuna de manifestaciones culturales y artísticas, quienes la conocen cuentan que todos sus locales tienen un ambiente relajado y bohemio que invita a quedarse no solo para disfrutar de su oferta especializada en literatura, artes y humanidades, sino también para aprovechar los espacios destinados a la tertulia que facilitan los restaurantes y bares en varias de sus sucursales.

En El Péndulo hay libros de arquitectura, arte contemporáneo, ciencia, cine, diseño, cultura LGBT, crítica literaria, biografías, gastronomía, fotografía, historia de México, moda, novela policíaca, literatura infantil e incluso rusa. Hay libros de más de ochenta casas editoriales y también se ofrecen talleres de escritura de poesía, dramaturgia, escritura creativa, imaginación literaria y biografía novelada. Un día puede organizar un círculo filosófico para adolescentes y, al otro, un café para discutir la incondicionalidad del amor.

Un detalle divertido: en sus tiendas ‚Äïy también las tienen virtuales‚Äï se consiguen productos de diseño. Hay desde relojes, imanes y portavasos hasta títeres y muñecos coleccionables. Si es usted de la onda tecnológica, también ofrecen e-books para que vaya armando su librería virtual.

Librería Lerner

Bogotá (Colombia). www.librerialerner.com.co

Fundada en 1958, la Librería Lerner tiene dos locales en Bogotá, la capital de Colombia, y una fama bien ganada en los círculos culturales y universitarios por los más de 100.000 títulos que ofrece y lo actualizado de su stock. Si bien se especializa en libros colombianos, en Lerner existe una nutrida sección infantil, se consiguen las mejores revistas institucionales y se ofrece asesoría en la compra, entre otros servicios.

Como librería de referencia para docentes y estudiantes, entre sus temáticas están arquitectura y diseño, agricultura y agronomía, ciencia y divulgación científica, cine y fotografía, geografía y urbanismo, ecología, estudios literarios, medicina e historia, entre muchas otras. Sin exagerar, casi que se pueden encontrar libros sobre todos los temas, para el deleite de los lectores apasionados o especializados.

Lerner también mantiene un movido programa cultural. Hace poco hubo un conversatorio sobre “Literatura, conflicto y postconflicto” y la presentación de la obra de teatro La edad de la ciruela.

Ya sabe: si anda por Bogotá, visite la Lerner. Una está en la Avenida Jiménez n.° 4-35 (en el centro); la otra, en la calle 92 n.° 15-23 (zona norte de la ciudad).