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Destino Estados Unidos

El Getty: Un museo pieza de museo

Con sus paredes angulares y curvas; aislado en su percha de la colina, el Getty Center atrae tanto por su colección como por las hermosas vistas de Los Ángeles y por el increíble diseño, que lo convierte en uno de los más impresionantes logros arquitectónicos en Estados Unidos.

Texto y fotos: Edgar A. Cadena

Empinada sobre las montañas de Santa Mónica, más allá de la aridez del cañón Mandeville y sobre la bruma de Bel Air, la enorme mole blanca atisba fisgona a los miles de motoristas que a diario corretean por la autopista de San Diego, más conocida como la Interestatal 405, en la urbe de Los ángeles.

Con sus luminosos muros sugiriendo una salomónica torre de marfil, el conjunto contrasta con el eterno azul grisáceo del firmamento y con el castaño verdoso de los ajados chaparrales. El Museo J. Paul Getty, o simplemente El Getty, como todos prefieren llamarlo, es el complejo modernista que parece surgir de la ladera. Juguetea con la luminosidad californiana, apareciendo níveo en la mañana y pajizo por la tarde.

La ciudadela, concebida para albergar las colecciones de arte del Fideicomiso J. Paul Getty, está conformada por un impresionante complejo de edificios angulares vestidos de mármol travertino y metal, que hace pensar en una villa futurista, esplendorosa y serena. El complejo consta de edificios como el Instituto Getty de Investigación, el Instituto Getty de Conservación, la Fundación Getty y el Fideicomiso J. Paul Getty.

Un funicular automatizado lleva desde el estacionamiento y centro de recepción, en la parte inferior de la colina, hasta el Museo, en la cima, a 270 metros sobre la autopista aledaña. Si la perenne bruma lo permite, desde allí se observa no solo la interminable silueta angelina, sino también las montañas de San Bernardino y de San Gabriel, al oriente, así como el Océano Pacífico, al occidente.

El Museo está compuesto por cinco edificios de dos pisos interconectados por pasajes y pasarelas, siempre con espectaculares ventanales o abiertos al aire libre. Sus múltiples entradas dan al visitante la opción de explorar las colecciones de forma cronológica o moverse dentro y fuera de los pabellones a su gusto.

El principal catálogo del Museo está compuesto por pinturas, esculturas, artes decorativas, dibujos y manuscritos iluminados europeos anteriores al siglo XX. Otra importante colección es su catálogo de fotografías americanas, asiáticas y europeas de los siglos XIX y XX. Salvo en la sección de fotografía, el Museo no presenta artistas contemporáneos. Su catálogo se detiene (con contadas excepciones) en 1900.

Entre las obras de arte en exhibición permanente se destacan Los lirios, de Vincent Van Gogh, Arii matamoe (El regio final), de Paul Gauguin, y Retrato de un alabardero, de Jacopo da Pontormo. Además de estas colecciones, el centro posee esculturas al aire libre en las terrazas y jardines.

El Getty fue diseñado por el arquitecto Richard Meier, quien maniobró sobre dos crestas naturales de la montaña. Estos dos ejes definen el espacio al tiempo que enfatizan la importancia de los edificios. A lo largo del eje oriental se encuentran las galerías y en el occidental están los edificios administrativos. El arquitecto acentuó la discrepancia de las dos mallas mediante fuertes líneas visuales a través del campus.

Además de sus edificaciones, el Getty Center cuenta con varios jardines, fuentes y paisajismo para el disfrute público, incluyendo un jardín de cactus en el Promontorio Sur, fuentes en el Patio del Museo y en la Estación del Funicular, además de varios rincones sombreados y espectaculares vistas del paisaje.

En el corazón del conjunto está el extenso Jardín Central, construido sobre un barranco natural, diseñado por el paisajista Robert Irwin. Es una obra de arte que conduce a los visitantes a través de extraordinarias vistas, sonidos y olores. El agua juega un papel importante: un arroyo fluye hacia el jardín y parece caer en una gruta en el muro. La corriente se filtra luego por la ladera, al principio oculta por gigantescas rocas cúbicas, revelándose solo por su sonido.

El arroyo desciende bajo una frondosa arboleda, cruzado en repetidas ocasiones por una pasarela zigzagueante. Luego de atravesar mansamente la plaza, el agua cae en una cascada de unos diez metros desde una pared de piedra hasta la piscina. Esta laguna, matizada por un exquisito laberinto de azaleas, está rodeada por más jardines. Más de quinientas variedades vegetales se utilizan en este Jardín Central, en una selección en constante evolución pero sin cambios radicales.

Con sus paredes angulares y curvas, aislado en su percha de la colina, el Getty Center atrae tanto por su colección como por las hermosas vistas de Los ángeles y por el increíble diseño, que lo convierte en uno de los más impresionantes logros arquitectónicos de Estados Unidos. Toda una pieza de museo.

Un museo temido

El Museo Getty es administrado por el Fideicomiso J. Paul Getty. Tiene dos sedes: el Getty Center, en Brentwood, y la Villa Getty, en Pacific Palisades, ambos en Los ángeles, California. El museo del Getty Center contiene arte occidental desde la Edad Media hasta el presente, y el museo de La Villa Getty contiene arte de la antigua Grecia, Roma y Etruria.

 

El Museo comenzó como colección de arte personal del magnate petrolero J. Paul Getty, quien al morir dejó la mayor parte de su fortuna al fideicomiso que había establecido en 1953. Así, la entidad se convirtió en la institución de arte más rica del mundo, con una dotación estimada en la actualidad en 5.600 millones de dólares.

Quizás una de las más destacadas características de este museo es su intensa y vigorosa política de adquisiciones, respaldada por su considerable soporte económico. Como su capacidad de oferta es ilimitada, el Museo Getty es temido por otras instituciones; de hecho, varios récords de precio en el mercado del arte se deben a compras efectuadas por el Museo Getty.

El Getty en cifras

Costo: se proyectó un presupuesto de 350 millones de dólares, pero se calcula que al final sobrepasó los 1.300 millones.

Construcción: tardó trece años, fue terminado en 1997.

Visitantes: 1.300 millones al año. Es el museo más visitado en Estados Unidos.

Fachada: está recubierta con 16.000 toneladas de losas de mármol travertino que cubren 93.000 metros cuadrados. El mármol fue extraído de Bagni di Tivoli, en Italia, y se requirieron cien travesías transoceánicas para llevarlo a California.

Losas: la cubierta de mármol se compone de losas cuadradas de unos 76

centímetros de lado. La mayoría de los elementos de la pared y el piso tienen estas dimensiones o derivados de ellas.

Cristales de la fachada: 15.300 metros cuadrados.

Paneles de aluminio: 40.000 unidades.

Jardín Central: abarca un área superior a los 12.000 metros cuadrados.