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Reportaje

El “Soberano” de Brasil

El más joven de los equipos principales de Brasil es el São Paulo, por cuyos logros se ganó el apodo de “Soberano”. En 86 años, cumplidos en enero de este año, es el único equipo del país que ha ganado en tres ocasiones la Copa Libertadores de América. El equipo, ahora dirigido por el argentino Edgardo Bauza, buscó ganar el séptimo título brasilero en la temporada pasada, última en la que jugó el ídolo Rogério Ceni.

Por Amanda Romanelli
Fotos: Cortesía del São Paulo Futebol Clube

En 1894, Charles Miller (hijo de ingleses) regresó a São Paulo después de diez años de estudiar en la tierra de sus padres. En el equipaje traía balones, uniformes y un libro de reglas de un deporte muy practicado en Inglaterra, pero casi desconocido en Brasil: el fútbol. Gracias a Miller, un año después, la pelota rodó en suelo brasileño por primera vez, convirtiéndose así en el “padre” de la mayor pasión nacional.

Si Miller es el padre, el lugar de nacimiento de esta afición es la región central de São Paulo. El primer partido de fútbol en Brasil se jugó en un campo improvisado, no muy lejos de donde surgió el equipo que hoy lleva el nombre de la ciudad, identificado además con sus colores: rojo, blanco y negro. Incluso el día de la creación del São Paulo Fútbol Club ‚25 de enero de 1930‚ es un homenaje a la metrópoli brasileña, fundada por sacerdotes jesuitas en esa fecha en 1554.

En sus 86 años de historia, el São Paulo pasó por tiempos difíciles: tuvo que ser refundado y se enfrentó a un largo período sin ganar títulos mientras era construido su estadio. Pero los esfuerzos fueron recompensados: es el único equipo brasileño que ha ganado en tres ocasiones la Copa Libertadores de América y una Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Además es el único que ha ganado el campeonato nacional en tres ocasiones seguidas. No en vano, se ganó a pulso el apodo de “Soberano”.

A finales del año pasado, el São Paulo tuvo en el campo a un jugador que se convirtió en una referencia deportiva: Rogério Ceni, de 43 años, el mayor goleador del mundo, quien nunca jugó para otro club y terminó su carrera en diciembre.

El equipo surgió en una época turbulenta. “De 1920 a 1930, la principal discusión fue sobre la profesionalización del deporte”, explica Michael Serra, historiador del club. Hasta entonces, el fútbol era un deporte de élite en Brasil, que sólo jugaban los miembros del club. Pero cuando este deporte se popularizó, fue necesario profesionalizarlo.

A pesar de la inconformidad de los fundadores del Club Atlético Paulistano ‚Äïcreado en 1900 y principal equipo de la ciudad por ese entonces‚Äï, el São Paulo perduró cuando el profesionalismo ganó la partida. En cambio el Atlético ‚Äïcampeón paulista poseedor de once títulos‚Äï disolvió el equipo, pues no quería dejar de ser amateur.

Sin embargo, los jugadores del São Paulo no tenían dónde practicar y por eso decidieron buscar la ayuda de la Asociación Atlética de las Palmeiras; otro club importante que les prestó su estadio para entrenar. Esto les permitió ser campeones en 1931, cuando vencieron al Corinthians por cuatro goles a uno. En 1935, diversos problemas administrativos y políticos obligaron al club a fusionarse con el Club de Regatas Tietê. Entonces el equipo fue refundado volviendo al punto de partida.

Las condiciones mejoraron gradualmente y el São Paulo apenas volvió a ganar un título en 1943, cuando ya tenía en su planilla a Leonidas da Silva, el mayor ídolo del fútbol brasileño antes de Pelé y máximo goleador de la Copa Mundo de 1938, jugada en Francia, cuando Brasil quedó en tercer lugar.

Con el ídolo, el equipo conquistó cinco títulos paulistas en siete años: 1943, 1945, 1946 (invicto), 1948 y 1949. En esa época no existía un campeonato nacional (que se organizó en 1959) y por eso, los títulos estatales tenían gran importancia.

La construcción del Estadio Cícero Pompeu de Toledo, más conocido como Morumbi (nombre del barrio donde se ubica), se llevó a cabo entre 1952 y 1970. Un período de grandes dificultades para el club, que también ganó los títulos paulistas en 1953 y 1957, pero luego se enfrentó a trece años de ayuno.

Un ícono del período, por su estilo aguerrido, fue Roberto Dias. De hecho, Pelé lo reconoce como su mejor referencia; lo que no es poco, pues durante ese lapso el Rey fue campeón paulista con el Santos siete veces y ganó dos Copas del Mundo con Brasil.

“Si es un sueño, que sea grande”, fue el lema de la construcción del estadio, inaugurado el 25 de enero de 1970. Y, de hecho, en 1977, durante la final del Campeonato Paulista, tuvo un registro de asistencia de 146.072 aficionados. Desde entonces, se le han realizado varias remodelaciones y ahora tiene una capacidad para 67.000 espectadores.

Para Michael Serra, el estadio es la base de todo lo que el equipo ganaría más adelante, pues “gracias al Morumbi, el São Paulo aumentó su hinchada y también ganó dinero. Durante mucho tiempo, los principales partidos del fútbol paulista fueron en el estadio, que hoy también recibe grandes espectáculos”. Fue el punto de partida para conquistar Brasil, América y el mundo.

Campeón paulista en 1970, 1971 y 1975, el club ganó el Campeonato Brasileño por primera vez en 1977, después de ser subcampeón en 1971. En este período el equipo pudo volver a invertir en jugadores, como el mediocampista Gerson (campeón de la Copa Mundo 1970) y el portero Waldir Peres (titular de la Copa Mundo en 1982), y abrió las puertas para jugadores uruguayos que se han convertido en ídolos del club, como Pablo Forlán (padre de Diego Forlán, el mejor jugador de la Copa Mundo 2010), Pedro Rocha y Darío Pereyra.

El São Paulo también obtuvo el título paulista en 1980, pero fue en la última parte de esa década cuando encantó. Con jóvenes de gran valor como Muller, Silas, Pita, Careca y Sydney, el equipo ganó el curioso apodo de “Menudos del Morumbi” ‚Äïaludiendo al famoso grupo de adolescentes puertorriqueños que tuvo éxito en toda América Latina‚Äï. Así ganó tres títulos paulistas (1985, 1987 y 1989) y el Campeonato Brasileño de 1986.

El 12 de octubre de 1990, el equipo firmó uno de los mayores contratos de su historia: Telê Santana, el hombre que había dirigido a Brasil en dos Copas del Mundo (1982 y 1986) y gracias al cual la selección presentó un bello fútbol, pero no logró ganar. Los exigentes aficionados brasileños lo llamaban “Pie Frío” (de mala suerte), pero dado el enorme éxito que logró en el Morumbi, ese apodo pronto quedó en el pasado.

La mezcla de un gran entrenador con un equipo talentoso llevó al São Paulo al punto más alto de su historia: los dos títulos de la Copa Libertadores de América y de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Con un fútbol envolvente, el grupo liderado por Raí, el número 10 más grande del São Paulo, derrotó el Newell’s Old Boys, de Argentina, y a la Universidad Católica de Chile para conquistar América. En 1992, el São Paulo derrotó al Barcelona para ganar la Copa Mundial por primera vez. Al año siguiente, sin Raí, que se había trasladado al París Saint-Germain, de Francia, pero con jugadores como Cafú, Leonardo y Muller, derrotaron al Milán. No había límite para el São Paulo.

Vino luego un período sin grandes logros entre 1994 y 2000. El club necesitó mucha ayuda de los jugadores formados en casa, y así encontró a una de las mayores joyas de su historia: Rogério Ceni, el portero que se convirtió en el titular del equipo en 1997. Ese mismo año, mostró su gran valor cuando además de ser un gran portero, también resultó ser goleador. En un partido del Campeonato Paulista anotó su primer gol al cobrar una falta, y nunca se detuvo. Pateador oficial de pelota parada, suma 129 goles a favor (marca del 6 de junio), cifra que lo convierte en el décimo máximo goleador del equipo, sobrepasando a Raí.

“Todos tienen portero; solo nosotros tenemos a Rogério”, es la frase que la hinchada le consagra a Ceni, quien pudo llevar al equipo a una nueva fase de éxito en la década de 2000 como capitán del equipo. El São Paulo volvió a ganar la Copa Libertadores de América en 2005. En la final de la Copa Mundial de Clubes, con un rendimiento extraordinario y grandes defensas, consiguió la victoria por uno a cero ante el Liverpool. El São Paulo, una vez más, llegó a la cima.

El dominio se extendió a escala nacional. El equipo no había ganado un Campeonato Brasileño desde 1991, pero se rompió el ayuno con tres títulos sin precedentes desde 2006 hasta 2008. Rogério, quien llegó al equipo en 1990, es el jugador que más partidos jugó por el mismo equipo en la historia del fútbol, con más de 1.200 juegos. Cuando se aproximaba a cumplir sus cuarenta años, a finales de 2014, anunció su retiro. Sin embargo, extendió su contrato hasta el final de la temporada pasada, pues deseaba ganar de nuevo el título brasileño. “São Paulo es la extensión de mi casa y de mi familia. Es la pasión de mi vida. El mayor logro para mí es estar en el club después de veinticinco años”, expresó emocionado en aquel entonces.

Copa Airlines y el São Paulo Futebol Clube renuevan importante alianza

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