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Destino Argentina

Diez imprescindibles de Rosario

Como todas las ciudades del mundo, Rosario, ubicada al sureste de la provincia de Santa Fe, en Argentina, tiene algunos puntos de atención, luminosos y memorables, que compendian y resumen toda su grandeza, sus años de historia, su tradición y su cultura. Se trata de sitios que, por historia, geografía o tradición, se han transformado en lugares de peregrinaje y símbolos del alma de la urbe. Aquí, diez de esos espacios que el viajero no debe perderse por motivo alguno.

Por Iván Beltrán
Fotos: Carlos Gómez

Como todas las ciudades del mundo, Rosario, ubicada al sureste de la provincia de Santa Fe, en Argentina, tiene algunos puntos de atención, luminosos y memorables, que compendian y resumen toda su grandeza, sus años de historia, su tradición y su cultura. Se trata de sitios que, por historia, geografía o tradición, se han transformado en lugares de peregrinaje y símbolos del alma de la urbe. Aquí, diez de esos espacios que el viajero no debe perderse por motivo alguno.

A la salud de la patria

En el lugar donde el general Manuel Belgrano agitó por vez primera la bandera argentina, a orillas del río Paraná, se levanta el Monumento Histórico Nacional a la Bandera, un lugar por el que anualmente pasan centenares de visitantes y turistas y donde, según se entiende después de pasearlo, quedan compiladas las virtudes libertarias y los ideales sobre los que está cimentada la nación argentina. Se encuentra en el Parque Nacional a la Bandera y fue diseñado por dos arquitectos vanguardistas: ángel Guido y Alejandro Bustillo, con la colaboración de escultores como Alfredo Bigatti y José Fioravanti. Es una bella e imponente mole de setenta metros de altura con un mirador en la cima, un patio cívico y una urna cineraria al Soldado Desconocido.

El pariente del mar

Entender la historia de Rosario es, por supuesto, saber la profunda y entrañable relación que tiene con el río Paraná. Este caudal de agua —cuyo nombre en idioma guaraní significa “pariente del mar”, por su majestuosa corriente— ha surtido a la ciudad de actividades económicas, recreativas, turísticas y profesionales de las más diversas índoles. En Rosario alcanza su máximo caudal y ha sido comparado con el Misisipi y el Ganges.

El dios redondo

La pasión de los rosarinos por el fútbol es reconocida universalmente, y su devoción por las escuadras que actúan en el fútbol profesional es cómplice de las más fraternas y simpáticas rivalidades, discusiones y polémicas. Dos clubes: Rosario Central (conocido como La Academia y, según sus detractores, también como los Canallas) y Newell’s Old Boys (a quienes se da el travieso nombre de La Lepra) se quedan con el cariño y el fervor de la gran mayoría. El Estadio Gigante del Arroyito (propiedad de Rosario Central) y el Marcelo Bielsa, antes conocido como el Coloso del Parque, son los escenarios de estas dos escuadras, y cuando se juega el clásico entre ellas, un ambiente de fiesta y de sana competencia atraviesa la urbe con la fuerza de un huracán.

Para el paseante feliz

En el centro de Rosario, el Parque España es un sitio que combina mágicamente la historia, el arte, la gastronomía y el simple placer vital de recorrer un escenario tónico y agradable. Se trata de un complejo urbanístico que se encuentra en las riberas del río Paraná. La flora y la fauna no son allí accidentales, sino que obedecen a una larga y razonada planeación, que el paseante detecta con solo permanecer allí algunos instantes. Un centro cultural, al norte del complejo, es uno de los mejor adecuados para espectáculos artísticos y musicales. Es notable la escalinata de la fachada sur.

Toda la imaginación

En la esquina de Sarmiento y Santa Fe se encuentra el Bar El Cairo, mudo testigo de la creatividad, los elegantes juegos de inteligencia, la poesía y el humor de los intelectuales rosarinos. Su ambiente, fino y seductor, recuerda a los mejores escritores y artistas de la región, encabezados por el mítico escritor y caricaturista Roberto Fontanarrosa, quien hizo de sus mesas una suerte de laboratorio de proyectos, cuentos y geniales brochazos. Dicen que el propicio lugar planea estar abierto durante largos y fecundos años.

La calle de todos los tiempos

Al caminar por la Calle Córdoba, el transeúnte tiene la nítida sensación de que atraviesa tiempos, momentos históricos, etapas de gloria pretéritas y, sobre todo, de que recorre grácilmente lo mejor del temperamento y el alma de la arquitectura latinoamericana. Corre de este a oeste cruzando el centro de la ciudad. Desde la colonia estuvo ahí como una presencia llena de significados. En ese tiempo iba hacia Córdoba y las provincias, lo que le daba un tremendo protagonismo. En las afueras de la ciudad, desemboca en la Ruta Nacional 9.

Exquisitos cocineros

La imaginación de los grandes chefs argentinos queda bien plasmada en aquellos que son originales de Rosario. Allí, la proximidad de regiones ganaderas y la pródiga cantidad de peces del río se combinan para hacer que aparezca una fantasiosa carta. En ella, de manera notable y musical, están inscritas las tradiciones más antiguas latinoamericanas con destrezas y artilugios de la cocina occidental, especialmente italiana, española y francesa. Dulce de leche, alfajor, churrasco, pescado de río y los irresistibles Carlitos hacen parte de la oferta. Restaurantes de tradición y renombre hay muchísimos pero, solo para mencionar algunos, son muy notables El Escauriza, Sunderland Bar, El Viejo Balcón, La Estancia, Te Amaré Vicenta y El Cairo.

Común belleza

En la intersección del Boulevard Oroño y la Avenida Pellegrini, como un llamado de la hermosura y los sueños estéticos de los artistas plásticos de Sudamérica, se encuentra el Museo de Bellas Artes Juan B. Castagnino. Fue donado por Rosa Tiscornia de Castagnino en memoria de su hijo Juan Bautista Castagnino, pintor vanguardista y crítico de la ciudad. Su colección cuenta con algo más de 400 obras de arte de los siglos XIX y XX, y es la memoria de los grandes creadores plásticos internacionales de Argentina y de la ciudad. Tiene tres plantas y 35 salas.

La pasión del azar

Ubicado al sur de la ciudad, en la autopista que conduce a Buenos Aires, el City Center de Rosario es un auténtico templo de los juegos de mesa y azar, como la ruleta, con la comodidad de los hoteles más confortables y futuristas. Como colofón de tanta gracia, su oferta gastronómica abarca todas las cocinas, todas las tentaciones culinarias y todos los platillos del orbe. Se trata del sitio más grande y moderno de este tipo que existe en toda Latinoamérica. Conjuga un centro de convenciones para dos mil personas, un hotel y un casino.

El alma y la ciudad

Construido en 1902 y amado por décadas, transformado, embellecido y reinventado, el Parque de la Independencia de Rosario tiene todas aquellas cosas que son caras al habitante de la urbe, todos los santos y señas de su identidad. Está en el centro entre tres avenidas importantes: Avenida Pellegrini, Boulevard Oroño y Avenida 27 de Febrero. En su vientre multiforme se encuentran El Rosedal (con especies de rosas, fuentes y esculturas), la fuente de cerámica más grande del mundo, el Jardín Francés, El Calendario, el Hipódromo de Rosario (del Jockey Club), el Museo Histórico Provincial Doctor Julio Marc, el Estadio Municipal Jorge Newbery, el Jardín de los Niños, el Estadio Marcelo Bielsa, el Club Atlético Provincial y el Club de Gimnasia y Esgrima.