Contáctanos

Vistas de Panama

Coiba, la joya salvaje del Pacífico panameño

Condenada durante 85 años a servir de cárcel de máxima seguridad, esta isla del Golfo de Chiriquí logró proteger su invaluable tesoro de la colonización y la explotación. Hoy, la joya del Pacífico panameño guarda intactos sus bosques mientras sus aguas color turquesa sirven de hábitat a ballenas, tortugas, delfines, toda clase de peces y una gran abundancia de corales.

Texto y fotos Javier Pinzón

En Coiba son bienvenidos todos los amantes del mar. Para los novatos, que van a probar por primera vez la sensación de respirar bajo la superficie, hay aguas calmas, someras y llenas de vida, en donde los corales forman arrecifes en lo que parecieran piscinas gigantes, donde abundan los cangrejos, erizos y morenas, entre otros peces. Para los experimentados, que buscan aventuras más fuertes y lugares más extremos, hay paredes rocosas con corriente, aguas algo tormentosas, pero con tesoros únicos al alcance de las burbujas. Coiba es el hogar por excelencia de los bosques de corales suaves del Pacífico, y es precisamente en estas aguas tormentosas en donde habitan unas cuarenta especies.

Por ello, no es necesario ir a un acuario cuando existe Coiba. En ambos extremos, tanto en las aguas calmas como en las tormentosas, habita una gran cantidad de animales marinos relativamente fáciles de observar. En un buen día es posible ver a un tiburón ballena merodeando en los alrededores de la roca Wahoo. Aunque este pez, de aproximadamente doce metros de largo, es un tiburón, no tiene dientes; por el contrario, tiene un sistema de filtración de alimento parecido al de las ballenas, pues se alimenta de kril y demás organismos del plancton. Debido a su gran tamaño y a su comportamiento dócil, es posible verlo con detenimiento, pero siempre manteniendo una distancia mínima de dos metros y demás indicaciones de seguridad.

Durante un chapuzón en los alrededores de la roca Don Juan también es posible ver grupos de tiburones aletiblancos de arrecife, que miden unos dos metros y también son inofensivos. Es común observarlos en cuevas bajo las rocas, nadando sobre el arrecife o en bancos de arena entre las colonias de coral. Por supuesto, se deben observar a la distancia y respetando siempre el espacio personal de tres metros. Y al visitar El Faro es probable encontrarse con mantarrayas gigantes y grandes cardúmenes de peces pala y jureles. También hay oportunidad de apreciar “las estaciones de limpieza”, en donde los peces más grandes esperan a que los más pequeños, con ayuda de algunos cangrejos, limpien sus escamas, agallas e incluso el interior de su boca.

En septiembre y octubre, Coiba regala a sus visitantes uno de los mejores espectáculos del mundo marino: los exuberantes saltos de las ballenas jorobadas. Estos mamíferos marinos de hasta dieciséis metros de largo son migratorios, pues vienen de las aguas frías del sur, en donde se alimentan, a aguas más calmas y cálidas del trópico a tener sus crías. Si se presta atención durante los buceos y se escucha más allá de las burbujas, es posible oír el canto de un macho que busca a su hembra.

En cada rincón, en cada roca y bajo cada ola hay miles de tesoros submarinos listos para ser descubiertos y aumenta el número de personas que quieren venir a conocer este mundo salvaje a solo 25 kilómetros de tierra firme. Los tesoros de Coiba no han pasado desapercibidos; por eso, tras el cierre de la prisión y considerando el buen estado de sus bosques y mares, fue declarada Parque Nacional en 1991 —la reserva marina más grande de Panamá— y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 2005, debido a su gran biodiversidad y alto grado de endemismo (especies únicas que solamente se encuentran en un lugar).

La creación del parque incrementó las visitas de turistas locales y extranjeros. Para que esto fuera compatible con la preservación de la joya salvaje de Panamá, se diseñó un plan de manejo que tuvo en cuenta a las comunidades aledañas, principales usuarios del parque y a los encargados de traer, hospedar, alimentar, guiar y llevar a los visitantes.

Para evitar que el auge turístico deteriorara estos frágiles ecosistemas y tener un control sobre las actividades, fueron designadas áreas específicas de buceo y snorkel. Algunas de ellas se marcaron inicialmente con boyas, para facilitar el amarre de los botes, evitando el anclaje y los daños que esto genera. Gracias a una alianza entre NatGeo, la fundación MarViva y los operadores locales de buceo, se instalaron recientemente más boyas de amarre en doce sitios de buceo, totalizando 22 sitios marcados en el noreste del parque. Tener un gran número de boyas permite disminuir la presión de los turistas en un sitio en particular, distribuyéndolos en más lugares.

Obviamente la visita a Coiba no se limita a sus encantos marinos. Su bosque primario y ese denso y verde dosel, hogar de unas 36 especies de mamíferos, 147 de aves y unas 39 de anfibios y reptiles, se puede recorrer por alguno de sus senderos. Ya sea en bote o en kayak, nadando, buceando o caminando, Coiba es un tesoro salvaje lleno de joyas por descubrir.

 


Cómo llegar

Desde Santa Catalina, comunidad costera con hospedaje y servicios turísticos, a dos horas de la ciudad de Santiago. El recorrido, de 51 kilómetros, dura una hora y quince minutos en bote.

Desde Puerto Mutis, a media hora de Santiago, comunidad portuaria a unos cien kilómetros de la isla. El recorrido se realiza por impresionantes bosques de manglar (dos horas y media).

Desde Pixvae, el punto en tierra firme más cercano a los sitios de buceo, a dos horas de Santiago, se realiza un recorrido con bellos paisajes, pero es necesaria una camioneta 4 x 4.

A quién contactar

Buceo: 

•Kevan Mantell, con todo el equipo de seguridad especializado para buceo científico, técnico y avanzado con guía naturalista reconocido mundialmente. Dive Base Coiba

(www.divebasecoiba.com)

• Fredy Gaviria, Expedición Coiba (expedicioncoiba.com)

• Herbie Sunk, Scuba Coiba (scubacoiba.com)

Bote:

• Oriel Abrego (507-6926-9134)

• Juan Camarena (507-6792-0974)

• Victoriano Ortega (507-6513-1514)

• Cooperativa del Mar, Efraín Camarena

(507-6866-3200)

• Asociación Rural Agroturística de Montijo (ARAM), Andis Batista  (507-6599-5605)