Contáctanos

Destino Brasil

Campinas: ciudad por descubrir

Ubicada en el sur de Brasil, la ciudad de Campinas sorprende por su infraestructura vial, su vigor económico y académico y sus cuidadas áreas verdes. Con un casco antiguo vibrante y una historia ligada a ejércitos de esclavos, Campinas ofrece destinos turísticos para todos los gustos y un ambiente económico propicio para los negocios.

Por: Ana Teresa Benjamín
Fotos: Carlos E. Gómez

Desde Panamá hasta Campinas (Brasil) hay 5.362 kilómetros de distancia. No es que el dato lo sepa de memoria, claro: es que durante las seis horas y media de viaje en avión se puede acceder a una base de información en el sistema de entretenimiento de la aeronave‚Äï donde se lee la distancia recorrida, la temperatura exterior y la velocidad del aparato, mientras un avioncito se desplaza lentamente por la pantalla. Vale agregar que durante la mitad de las horas de viaje el avión no hace otra cosa que atravesar territorios brasileños, porque Campinas es una ciudad del estado de São Paulo, al sur del país; no en vano Brasil es llamado el gigante de Suramérica.

Viajar a Campinas es un descubrimiento en todos los sentidos. No solo tiene una historia ligada a los grandes dueños de las fazendas coloniales, la mano de obra esclava y la inmigración europea y japonesa, sino una industria tecnológica y agrícola pujante, una actividad mercantil en crecimiento que se evidencia en los más de diez centros comerciales y de investigación especializados en nutrición, tecnologías de información o salud animal, por mencionar algunos. De hecho, Campinas es conocida como la capital brasileña de la ciencia, la tecnología y la innovación.

Los datos del municipio indican que allí viven más de un millón de personas, y que toda la región que incluye otras 19 ciudades aporta el 1,8% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y el 11,5% del estado de São Paulo. Es una de las urbes con mejor calidad de vida, no solo porque el salario mínimo ronda los 350 dólares mensuales, sino porque es un espacio con vías de comunicación eficientes, aceras amplias y espacios verdes aquí y allá que regalan espejos de agua, caminillos sinuosos, árboles centenarios, zonas para espectáculos y jardincitos de caléndulas, hibiscus y petunias.

Tiempo de barones y esclavos

Allá por los 1700, Campinas era apenas una zona de descanso para quienes iban de Goias a Mato Grosso. La historia empezó a cambiar cuando la corona portuguesa le cedió a Francisco Barreto Leme grandes extensiones de tierra, a cambio de que poblara la región, pagara impuestos y sembrara. Los grandes barones, como se les decía, sembraron sus nuevas tierras con caña, primero, para luego convertir las haciendas en cafetales. Toda la mano de obra eran negros esclavos.

En 1850 se suspendió el tráfico de esclavos y a partir de 1872 los hijos de los esclavos nacían libres. En 1888 se abolió la esclavitud y los barones se quedaron sin trabajadores. Fue entonces cuando empezó el periodo de la “esclavitud blanca”: inmigrantes europeos (italianos y alemanes, sobre todo), que llegaron a tierras campineras con la promesa de trabajo seguro y prosperidad, para encontrarse con que el viaje desde Europa debían pagarlo íntegro al barón. Este ciclo de esclavitud se acabó cuando a los barones se les exigió construir villas y los inmigrantes comenzaron a producir en sus pedacitos de tierra, logrando así pagar más rápido la deuda.

Esta historia puede leerse en los murales del Museo del Lago do Café, alojado en una casa que es réplica de la construida hace siglos por Barreto Leme. En sus salas se cuenta el desarrollo de la ciudad y su pasado esclavista, y se muestran algunas de las maquinarias utilizadas en la producción de azúcar de caña y café.

Otro de los sitios en donde se puede aprender la historia de Campinas es Vila Antiga, rinconcito en las afueras de la ciudad en donde se exhiben viejas máquinas de producción como molinos de agua y trapiches para exprimir caña. En la Vila hay otros atractivos, como la exhibición de autos, juguetes e imprentas antiguas, fábricas de instrumentos de cuerda y percusión y un restaurante que ofrece una muestra generosa de la gastronomía campinera: asados, ensaladas y un dulce de leche de deliciosa consistencia. En la Vila también hay uno de los dos planetarios de la ciudad, con una cúpula de siete metros y 44 asientos.

Campinas innovadora

Los campineros están convencidos de que el auge económico que viven hoy tiene sus raíces en la historia. No es tan descabellada la idea porque, como dice Glaucia Maria Pastore, rectora de Investigación de la Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP), la gran industria cafetera trajo migraciones de varias partes del mundo, “y todas esas corrientes migratorias aportaron a la cultura”.

A 45 minutos en automóvil del centro se encuentra el pueblo de Sousas, zona rural de Campinas. Fue tan importante la inmigración italiana, que hay un monumento en una de sus plazas en memoria de los primeros pobladores. “Toda esa migración ha hecho que Campinas sea una región de vanguardia, de gente con ideas nuevas”, agrega Pastore.

Entre las joyas de la ciudad está UNICAMP, creada con el designio de convertirse en centro de investigación de punta. “Teníamos que diferenciarnos de la (universidad) de São Paulo y por eso decidimos que sería un centro de investigación enfocado en el desarrollo social”. Hoy, UNICAMP muestra con orgullo su Escuela de Innovación, de donde han salido varios de los ingenieros que laboran en Petrobras, empresa petrolera brasileña de mayoría estatal con participación extranjera privada. La universidad posee también un hospital que atiende a unos seis millones de personas cada año, pero que no se contenta con dar remedios sino que se afana en estudiar, por ejemplo, cómo la genética predispone para ciertas dolencias. Con estos estudios se fabrican equipos y se realizan tratamientos para enfermedades específicas.

Una de las líneas de investigación más activas en UNICAMP se relaciona con la obesidad. Cada año se practican 2.000 cirugías de bypass gástrico y hay una lista de espera de 10.000 personas, pero la idea es reducir este número y combatir la enfermedad por medio de la dieta y la nutrición. “Se están estudiando nuevas alternativas para perder peso sin cirugía. UNICAMP se destaca en investigaciones sobre alimentos funcionales; es decir, alimentos que ayudan a evitar enfermedades. En nuestro laboratorio estudiamos frutas tropicales de Brasil, porque las frutas tienen muchas sustancias protectoras”, explica la rectora.

Por su parte, en el Instituto de Física de la Universidad se han formado profesionales que se desempeñan no solo en el hospital de UNICAMP, sino en el Centro Brasileño de Investigación de Energía y Materiales (CNPEM), en donde se llevan a cabo proyectos de física, biología, nanotecnología, ingeniería, química y ambiente.

Por ejemplo, en el Laboratorio Nacional de Ciencia y Tecnología de Bioetanol del CNPEM existe un marcado interés por mejorar la producción de etanol extraído de la caña de azúcar. Los estudios indican que un tercio de la energía de la caña está en el zumo, y los otros dos tercios en el bagazo y las hojas; la idea es inventar equipos capaces de extraer etanol de estos dos últimos componentes, para aumentar la producción en 50%, disminuyendo así la necesidad de ocupar más tierras en la siembra de caña.

Otra de las grandes áreas de investigación del CNPEM está en el Laboratorio Nacional de Luz Sincrotón, en donde científicos de todo el mundo exploran los componentes de medicamentos, plásticos, minerales y muchos otros productos para lograr mejorarlos, con la ayuda de un acelerador de partículas; una especie de microscopio para mirar el interior de la materia. El acelerador actual tiene 18 líneas de investigación, y el Centro está en proceso de construcción de uno nuevo que, al final, tendrá cuarenta espacios. La inversión se realiza debido a que la demanda actual es mayor que la capacidad del laboratorio.

Todos estos institutos se encuentran en una zona llamada “Polo II de Alta Tecnología de Campinas”. Muy cerca del CNPEM está el CPqD, institución independiente enfocada en cuatro áreas: comunicación móvil y redes; comunicaciones ópticas, redes y tecnologías de soporte, sistemas de soporte y operaciones de negocios. Son, en resumen, investigaciones sobre tecnologías de comunicación e información (TIC), cuyo propósito es aumentar la capacidad de transmisión de los datos y su alcance, con menos consumo de energía y mejores equipos.

Viviane Tella, encargada de Comunicaciones del centro, explica que allí se hacen equipos para monitorear el servicio de energía eléctrica y de agua, así como aquellos que permiten medir la polución. Con un laboratorio de certificación de tecnología 4G, el CPqD es utilizado por las empresas para probar la eficacia de sus equipos. “Estamos investigando la producción de celulares para invidentes y tenemos un Laboratorio de Seguridad Cibernética, donde se prueba la capacidad de los equipos contra los hackers”, detalla. Entre los clientes de CPqD hay bancos, instituciones de gobierno y empresas telefónicas y de electricidad.

Pero la lista de institutos no termina aquí: en la ciudad hay un Instituto de Tecnología de Alimentos, un Instituto Biológico (que estudia las enfermedades de los animales) y uno Agronómico, con una trayectoria de un siglo. Por supuesto, Campinas ofrece mucho más. Está su centro histórico, con su catedral y edificios de aire portugués; los pueblos de Sousas y San Joaquín, con el encanto de lo rural; el muy de moda barrio de Cambuí, y la feria de artesanías y antigüedades que se realiza todos los fines de semana en el Centro de Convivencia Carlos Gomes.

 


Cómo llegar

Copa Airlines ofrecerá un vuelo diario al aeropuerto de Viracopos, en Campinas, a partir de diciembre de 2014 en sus aviones 737-800.

Dónde ir

Ferrocarril María Fumaca:tour por la vieja línea de la Compañía Mogiana en un tren de vapor. El recorrido evoca los tiempos en que se transportaba el café producido en Campinas por la ferrovía. www.mariafumacacampinas.com.br

Observatorio Municipal de Campinas Jean Nicolini: ofrece visitas guiadas y observación los domingos, desde las 5 p.m.

Palacio de los Azulejos: edificio construido en 1878 que aloja hoy el Museo de la Imagen y el Sonido.

Estación de la Cultura: antigua sede de la Estación Paulista, edificio construido en 1872 que hoy es sede de la Secretaría de Cultura, Deporte y Ocio y de la Escuela Municipal de Artes y Cultura.

Catedral Metropolitana: data del siglo XIX, su tallado en madera resulta sorprendente.

Lago de Taquaral: principal parque de la ciudad, posee amplios espacios verdes, lago, área de picnic, una concha acústica, trillos para caminata y un pequeño gimnasio para la tercera edad.

Mercado Municipal: edificio de 1902 que antes fue estación de ferrocarril. La variedad de productos que allí se venden resulta sorprendente.

Torre del Castillo: punto más alto de la ciudad desde cuyo mirador se tiene una visión de 360 grados de la urbe.

Qué comer

Los rodizios y restaurantes tipo buffet abundan en Campinas. En Cambuí, muy cerca de las oficinas del municipio (Prefeitura) se encuentra el Restaurante Giovannetti, con una oferta generosa de ensaladas, carnes y postres. No deje de probar el dulce de leche, un postre tradicional que se come mejor en el restaurante de Vila Antiga.

Para más información sobre el destino, ingrese a www.campinas.sp.gov.br

Advertisement
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *