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Destino Argentina

Buenos Aires: la ciudad de la furia, el asado dominical y los sentimientos a flor de piel

Buenos Aires es una metrópoli con alma de pueblo que al mediodía toma la siesta y en la noche se rehúsa a dormir. En esta urbe latina con aspecto europeo abundan las opciones para disfrutar de la arquitectura, el tango, la gastronomía, el fútbol, el teatro, la música y las tradiciones folclóricas.

Por Julia Henríquez
Fotos: Demian Colman

Buenos Aires es clásica, es colorida, es culta, es divertida… Es una ciudad que tiene humor y sus geniales creativos la han hecho protagonista en el teatro, el cine, la literatura y la música. Es tan universal que desde cualquier lugar del mundo, en algún momento, muchos la hemos sentido nuestra, pues su música nos ha hecho vibrar e incluso sus desdichas nos han hecho llorar.

Basta recorrer algunas cuadras en cualquier dirección para sentir el do, re, mi que hace mover al porteño. Es como si cada esquina tuviese sus propias notas: un saxo acá, una banda allí, un bailarín en Florida o un cantante en el mismo vagón del metro. Pero no son solo los cantantes callejeros. Es también el cerebro ardiendo en el recuerdo: caminar hasta Corrientes 348 mientras Carlitos Gardel nos canta al oído, ir con Fito hasta el café La Paz, con Sandro de América al delta de El Tigre o repetir una y otra vez las baladas de Soda Stereo y Mercedes Sosa, mientras recorremos la Avenida de Mayo o comemos facturas en el café Tortoni. Y también son las estrellas: artistas de todo el mundo que frecuentan la ciudad y dan ritmo al día a día en boliches y teatros.

No es gratuita la fama de ser la ciudad que nunca duerme. Mientras el sol baja al ritmo del rock alternativo, el tango se hace sentir en la milonga a cielo abierto de la Plaza Dorrego, en San Telmo, el lindy hop pasea por los parques más representativos de la ciudad con los chicos de Swing Buenos Aires y la rumba no para hasta que sale el sol en Plaza Serrano. La previa, la fiesta y el desayuno son los pasos imperdibles de las mejores noches porteñas y la variedad de ritmos abarca el arco iris de subculturas posibles.

Pero no todo es fiesta. Desde sus primeros días Buenos Aires recibió a extranjeros de todos los rincones del mundo, muchas veces cargados solo de esperanza. Hoy los migrantes siguen entrando por la puerta principal y aportan a la construcción de una metrópoli con alma de pueblo, que toma la siesta al mediodía y en la noche se rehúsa a dormir. Esas manos multicolores fueron autoras de sus mejores escenarios y es en el barrio La Boca, en un camino de música, souvenirs y buena comida, donde más se hace evidente.

La icónica Casa Rosada, frente a la Plaza de Mayo, es otra muestra de la simbiosis de culturas e influencias que inspiraron a quienes construyeron la urbe. La arquitectura ecléctica invade los caminos de excusas para que el turista se detenga a observar todo cuanto ve. Los edificios de la Avenida de Mayo son el resumen perfecto de la historia capitalina, que deleitan a los aficionados de la arquitectura. Símbolos masones, balcones de estilo art nouveau, relojes centenarios y fastuosas cúpulas delinean el cielo azul de los mejores días de verano.

El gobierno de la ciudad organiza caminatas gratuitas con guías especializados que cuentan historias secretas protagonizadas por arquitectos famosos y fantasmas que se ocultan tras las ventanas. Con inscripción previa vía internet, los fines de semana es posible visitar la Casa Rosada por dentro y por fuera y asomarse al balcón donde la Evita de Madonna cantó “No llores por mí, Argentina”.

Cada barrio tiene su pequeño centro cultural, pero los amantes del arte encuentran los mejores eventos en el Centro Cultural Kirchner: teatro, música, baile, literatura y artes plásticas se juntan bajo un solo techo con actividades de calidad, todas gratuitas, y personajes nacionales e internacionales. Los museos invaden la ciudad, pues hay para todos los gustos: de arquitectura, historia y diseño e incluso el Museo Beatle y el Museo del Mate. El MALBA, el MACBA y el MAMBA no son solo un afortunado juego de palabras, sino excelentes centros culturales con exposiciones de arte latinoamericano, contemporáneo y moderno, respectivamente. El Museo de Bellas Artes tiene una colección de más de 11.000 obras, el Museo Evita cuenta su historia y toca el corazón de sus visitantes, el Museo Casa Gardel detalla la vida del cantante entre las paredes que lo vieron crecer y el Museo del Humor, en donde se vuelve a la infancia con Hijitus, Mafalda y muchos otros, es el fin de un divertido “sendero de la caricatura”, que durante varios kilómetros recrea a los más famosos personajes que han surgido de los geniales lápices porteños.

La calle Corrientes prende sus luces al alba y en plena temporada no hay descanso para quienes gustan del teatro. Los actores que hemos visto toda la vida en la gran pantalla pasean por esta calle de escenario en escenario como si fuera su propia casa: Les Luthiers, por ejemplo, no quieren dejar de hacernos llorar de la risa y por eso vuelven cada tanto a iluminar el Gran Rex; Ricardo Darín se pasea tranquilo entre obra y obra en donde actúa en vivo, y en alguna esquina Sandro eterno es revivido gracias a la magia del teatro. Alrededor de la ciudad, los pequeños teatros con propuestas alternativas, teatro comunitario y espacios para figuras en crecimiento, logran que las tablas suenen hasta en las calles menos pensadas. Dato curioso: los teatros ciegos del barrio Abasto ofrecen una nueva experiencia de sentidos, música, comida y sensaciones ¡en total oscuridad! ¿Se atreven?

Y como ya fuimos a caminar por Corrientes y luego entramos al teatro, ahora tendremos que comer. ¿Por dónde empezar? ¿Los postres de mil colores? ¿Las exquisitas facturas o los clásicos alfajores? ¿Los vegetales explotados a su máxima expresión? ¿Las heladerías artesanales? ¿O tal vez las famosísimas carnes que nos hacen agua la boca con solo mencionarlas? ¡Que empiece la batalla por la pizza más rica! Güerrin es el primer nombre que se nos ocurre. Fundada en 1932, ha sido testigo del crecimiento cultural de Buenos Aires, y ofrece más de setenta variedades. Las Cuartetas y El Imperio de la Pizza, también en calle Corrientes, son consideradas patrimonio cultural de la ciudad.

Las parrillas serán motivo de una nueva batalla en busca del corte más jugoso o la carne más tierna. En La Brigada, por ejemplo, la carne se corta con cuchara y el vino se toma con la mejor compañía. Es muy popular Siga la Vaca, en Puerto Madero, que servirá de pretexto para recorrer a pie este otro maravilloso escenario de la ciudad.

Las cenas show tienen éxito entre los turistas que buscan una experiencia gastronómica con mezcla de tango y folclor gaucho. Pero si lo que desea es conocer el Buenos Aires profundo y comprobar que el tango está vivo en el corazón de los porteños, debe ir a una milonga (pero, por favor, solo como espectador; no se le ocurra intentar romper el código). La programación de las milongas, que es muy estricta, se publica y ofrece más de veinte opciones cada día de la semana.

Pero el premio mayor de lugares obligados se lo llevan los cafés notables, más de ochenta a lo largo y ancho de la ciudad, donde las paredes recubiertas de madera, las mesas con farolito y los mozos vestidos de corbatín evocan aquellas épocas cuando escritores, teatreros, caricaturistas y pintores se reunían en célebres tertulias a filosofar sobre la vida y escribir las historias que nos harían volar a nuevos mundos. El haberlos identificado y listado bajo el nombre de Bares Notables es parte de una iniciativa que busca salvar los más antiguos de la ciudad. Se destacan, entre muchos otros, el London City, preferido de Cortázar; Las Violetas, como un famoso salón de té; el Plaza Dorrego, en el clásico barrio San Telmo, y, sobre todos ellos, el Café Tortoni, que con más de cien años presenció las mejores épocas de la ciudad. Tanto ha vivido el Tortoni, que al entrar por sus puertas el tiempo se detiene y entre el murmullo de la gente todavía se siente la energía de quienes lo visitaron: es como si Borges, Gardel y Alfonsina jamás se hubiesen ido.

Y como de la pasión porteña se trata —aunque esta la saben expresar al ritmo de “Razón de vivir” o “Zamba para olvidarte”—, los fines de semana se viven con la camisa por el cielo y los gritos a flor de piel, pues la cultura futbolera no es algo que se deba tomar en broma: los colores de los clubes se llevan en la sangre y los domingos por la noche los gritos de felicidad o frustración salen por las ventanas rebotando de edificio en edificio. Los amantes de este deporte visitan La Bombonera, sede del Boca Juniors, para conocer el estadio y museo y comprar todo tipo de souvenirs. A su alrededor hay un bulevar de estrellas con las marcas de las manos y huellas de sus mejores jugadores, siendo escenario de cientos de fotos diarias. Y lo mejor, a solo minutos del colorido Caminito.

Y hablando de religiones, personajes y pasiones, no podemos olvidar que el papa Francisco nació, creció y se formó en estas calles que huelen a tanto. Los fines de semana, el gobierno de la ciudad ofrece el Circuito Papal, una visita guiada por los barrios más representativos en la vida del santo pontífice, que ya es tan clásico como el recorrido por el cementerio de La Recoleta, dirigido por el historiador Eduardo Lazzari, o el paseo arquitectónico por la Avenida de Mayo, guiado por la experta Gabriela Chistik.

Aún falta el recorrido por sus mercados típicos: ¡ay, qué maravilla pasar una tarde de domingo en el Mercado de Mataderos!, donde el folclor permanece tan vivo y es tan sentido que muy pronto te verás bailando una chacarera al ritmo de algún grupo local. Ese mismo día conviene comer en la plaza un maravilloso asado y comprar artesanías en alguno de sus más de setecientos puestos. La Feria de La Recoleta es el mayor mercado artesanal de Buenos Aires y la especialidad de sus productos destaca por su valor artístico y la calidad de sus materiales. Mientras en la Plaza Dorrego, de San Telmo, los domingos se exhibe todo tipo de objetos antiguos en una feria que tiene su epítome cada noviembre del año, durante su fiesta de aniversario.

Si aún no lo ha hecho, algún día debería recorrer tantos escenarios porteños que se han hecho universales gracias a sus inolvidables obras artísticas. La lista de “imprescindibles” es larga, en especial para quienes vivimos Buenos Aires mucho antes de poner un pie en ella.

 

Recuadro

Para reservar tour por la ciudad visitar la página:https://turismo.buenosaires.gob.ar/es

Por teléfono al (+54 11) 5030 9200 Int. 2134. Por correo a visitasguiadas_entur@buenosaires.gob.ar

Tour histórico por La Recoleta o en el Palacio Barolo: 011 4382 9989

Cafés notables:https://turismo.buenosaires.gob.ar/es

Para ir a milonga: https://hoy-milonga.com/buenos-aires/es

Para reservar en el Centro Cultural Kirchner: www.cck.gob.ar/