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Destino Barbados

Barbados, nuevo destino de Copa Airlines

Los rincones paradisíacos se multiplican en la isla de Barbados, un oasis ideal para descansar, nadar, bucear, surfear y practicar actividades acuáticas en sus deslumbrantes playas y cristalinas aguas.

Por Redacción Panorama de las Américas
Fotos: Cortesía Barbados Tourism Marketing Inc.

La isla caribeña es famosa por sus deslumbrantes y cristalinas aguas azules, sus paisajes, la riqueza de su gastronomía y el encanto simple y sofisticado, a la vez, de sus habitantes. A partir de julio, Copa Airlines pone a su alcance este paraíso tropical. Descúbralo junto a Panorama de las Américas y prepare sus maletas para una gran aventura.

Cumbre de la misma cordillera submarina de la que emergen Trinidad y Tobago, y que se despliega en arco paralelo a las Antillas Menores, Barbados pareciera navegar en solitario, precediendo a sus hermanas. Quizá su relativo aislamiento ayuda a que tenga todos los ingredientes para deslumbrar siempre a quien la visita. Bastidor de verdes ribeteado en encajes de arena, surge de improviso en medio del océano Atlántico, como heraldo del paraíso caribeño que se abre a su occidente.

Indígenas arawacos y caribes, primero, europeos y africanos, luego, y ahora nacionales de todo el mundo, han contribuido a darle un gusto internacional a esta isla. Se puede tener una primera probada de este sabor en Bridgetown, su capital. Comience por el Mercado de Cheapside, donde los colores de los frutos y las voces francas y rítmicas del comercio entre compradores y vendedores le darán una primera impresión del amable e informal estilo de vida de los bajan, como se autodenominan los nativos de Barbados.

La influencia británica se siente al visitar los edificios del Parlamento, inaugurados en 1874. Luego de verlos, cruce el puente Chamberlain (1872) y pase bajo el Arco de la Independencia, tómese una foto y luego cómprese algún souvenir en los quioscos contiguos. La Catedral de San Miguel (fundada en 1780 y reconstruida en 1789) y la Sinagoga Nidhe (levantada en 1600) dan cuenta de la diversidad y tolerancia de la que ha gozado la isla desde hace mucho.

Ya un poco en las afueras de la ciudad hay otros atractivos que vale la pena conocer. La zona de Garrison (Guarnición, en español) reúne gran parte del legado histórico y cultural del periodo colonial británico. La Abadía de San Nicolás, por ejemplo, es una de las destilerías más antiguas del Caribe. Hay tures disponibles para conocer sus instalaciones, de 350 años de antigüedad. El Alambique de Morgan Lewis también es antiguo y su ubicación sobre una montaña lo hace el lugar perfecto para ver el paisaje isleño. De hecho, es el último molino de viento en pie, de los tantos que antes había en Barbados y que se utilizaban para molienda de caña.

Sin embargo, lo que todo turista sueña con disfrutar en Barbados es de sus prístinas playas. De hecho, sobre el litoral de la capital está la Bahía Carlisle, con aguas transparentes, arenas de talco que casi no captan el calor solar y sobre las que se puede andar descalzo sin problemas. Es ideal para descansar, nadar e incluso bucear. A propósito de buceo, hay empresas que ofrecen expediciones a naufragios bastante cerca de la costa, con restos bullentes de vida marina.

Restos como el SS Stavronikita, navío griego que se hundió a consecuencia de una explosión en los años 70. Hoy acoge una impresionante comunidad submarina, que incluye colonias de corales, tortugas y barracudas, entre otros seres vivos. Los rincones paradisíacos se multiplican a medida que nos alejamos de Bridgetown. Si se sigue hacia el sur se encuentra la primera parada en Long Bay, una playa que, aunque está junto al aeropuerto internacional, aparenta ser algo apartada, lo que la hace ideal para grupos que desean espacios sin mucho gentío.

Otro ejemplo clásico y ya histórico es Playa Crane, en la costa sudeste de la isla. El Crane Resort & Residences, uno de los retiros turísticos más antiguos del mundo, preside desde 1867 esta playa de pendiente tan suave y frente tan ancho, que se ha vuelto la meca del boogie boarding en la isla. De ahí en adelante la costa va revelando refugios playeros ocultos, de distinto tamaño, hasta que en Bathsheba se abre una interminable galería de playas blancas, en Cattlewash, intercaladas con pozas cuyas aguas recuerdan aquellas en las que se bañaba la reina Betsabé, esposa del rey David (de ahí su nombre). Bathsheba también es hogar de una bucólica comunidad de pescadores.

Las mencionadas son apenas algunas de las más de sesenta playas que bordean Barbados. También están playa Mullins, donde se puede remontar las olas en jet ski, o playa Pebbles, reconocida porque allí se practican deportes acuáticos como paddle boarding, surf, kitesurf, nado con tortugas, navegar en Hobie Cat o en un kayak, pescar con lanza o el lujo último: dar paseos de uno o dos días en catamarán. Pero entre tantas opciones hay algo que no puede perderse: la visita a Animal Flower Cave, considerada una de las maravillas naturales más impresionantes del mundo. La formación rocosa se abre directamente sobre el océano. Con marea calma, los turistas pueden bañarse en la piscina natural excavada en su interior, mientras contemplan la inmensidad del mar.

Otro lugar lleno de magia, pero tierra adentro, en el centro de la isla, es la Cueva de Harrison. Rastro del origen volcánico de Barbados, se abre a través de una enorme veta de piedra caliza, tallada con pozas de agua cristalina, estalactitas y estalagmitas, que semejan el hogar de algún ser mítico y antiguo. De hecho, Barbados tiene iguales o mayores bellezas que ofrecer tierra adentro que las que revela en sus costas. Por eso es ideal intercalar sus descansos en la playa con emocionantes excursiones a parques y refugios naturales en el interior de la isla.

Los Jardines Botánicos Andrómeda, en Foster Hall, lo demuestran. Ocultos en la parroquia (así se llama a los distritos de Barbados) de San Joseph, los Jardines de Andrómeda fueron establecidos por Iris Bannochie, una destacada botánica local, quien luego los donó al gobierno de la isla en 1977. La flora incluye numerosas especies recolectadas por la señora Bannochie a lo largo de sus viajes por el globo, y atrae a una numerosa colonia alada. La colonia local de monos hace de la visita a este sitio una experiencia inolvidable.

Otros jardines botánicos que vale la pena visitar son los de Flower Forest, en la zona más virgen y alta de Barbados. La finca, establecida en 1985, extiende una diversa y colorida oferta de flora a lo largo de sus casi 22 hectáreas: un reino perdido a doscientos metros de altura, lo más alto en este tapiz de verdores. Divague y recupere la paz a lo largo de sus caminitos, o descansando en los bancos y gazebos que se abren a paisajes espectaculares. No son los únicos jardines que vale la pena descubrir. Otros espacios verdes ofrecen una experiencia verde única: Hunte, Sugarland, Glenville, Welchman Hall Gully y Orchid World, son solo algunos que pueden estar en su lista.

Una lista que, vaticinamos, será larga, casi tan interminable como interminables son las experiencias que puede encontrar en esta isla, mensajera y mascarón verde del Caribe soleado y cálido. Descubra Barbados y forje sus propios recuerdos de este destino tan especial. Más información disponible en www.visitbarbados.org

 


Cómo llegar

Desde Norte, Centro, Suramérica y el Caribe, Copa Airlines lo llevará, a partir del 17 de julio próximo, a Barbados. El vuelo CM 910 de Copa Airlines saldrá de Panamá los martes y viernes, partiendo a las 9:30 a.m. y llegando a Bridgetown a la 1:00 p.m. El vuelo de regreso, el CM 911, operará los mismos días, saliendo a las 2:00 p.m. y llegando a las 5:00 p.m. a Panamá. La ruta será operada con un avión Embraer E190, con capacidad para 94 pasajeros: diez en Clase Ejecutiva y 84 en la cabina principal. Más información en www.copaair.com

 

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