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Cuento

Arbmos

Por: Luis Barrera Linares
Ilustraciones: Henry González  
Selección y compilación: Carolina Fonseca

 

Ha intentado muchísimas veces atrapar su propia sombra. Ha vivido perennemente acosado por la idea genial de asesinarla sin perjudicar la materia gris de su humanidad. A veces la deja permanecer quietecita para sorprenderla apagando de súbito la luz de la habitación. Ha recorrido millares de kilómetros bajo el sol cuarteante, busca arrinconarla hasta el cansancio para deshacerse de ella mediante un solo machetazo fulminante. Cerró cientos de puertas antes de que ella pudiera pasar delante o detrás de él. Y siempre ha resultado inútil tanto esfuerzo. 

Hoy, luego de someter sus neuronas a anchos espacios de meditación trascendental, Brasom decidió que ha llegado la hora de aniquilar definitivamente la tortura cargada como un fardo desde la niñez. Entonces repitió, ensayó, practicó, las escenas memorizadas en su archivo de venganza: los cortes violentos de la luz, las carreras plenas a sol ardiente, los portazos por mampuesto. 

Y ahorita, en el último instante, la sombra de Brasom sonríe tras el bamboleo que proyecta en la pared la figura de un hombre ahorcado, deslizado por el vaivén tenue de una lámpara que alguien acaba de encender.

Cuentos de humor, de locura y de suerte. Fundarte, Caracas, 1993.

 

Ágrafo

Su nombre es una leyenda en el mundillo literario.

Habla, opina, expone, dice, acepta, rechaza, aprueba, duda y murmura recurrentemente sobre el estado de la literatura local y sus escritores.

Funge de jurado severo y dicta sus veredictos inapelables. 

Hace de crítico pertinaz y perdonavidas en cuanta charla participa. 

Se le conoce como reseñador oral infalible. 

Mienta y parlamenta luengos discursos sobre la escritura de los otros. 

No queda plumista títere con cabeza en su verborrea incontenible.

Le dicen “poeta” en las historias de la literatura.

Se le cataloga de “ensayista” en los recuentos anuales.

Nadie duda de su condición de “narrador”. Lo repiten los críticos, lo confirman los manuales.

Mas suele argumentar que todas sus páginas escritas se las ha llevado un huracán, cuando no las ha sometido al yugo de la papelera o al desgarre.

Nada se conoce de sus célebres cartapacios. 

Es maestro de la oralidad. 

Le dicen el escritor ágrafo.

Breves y bravos. Lector Cómplice, Caracas, 2014.

 


El autor
Luis Barrera Linares (Maracaibo, 1951) es magíster y doctor en Letras. Ha sido docente de la Universidad Simón Bolívar y la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas), narrador, crítico, investigador, editor y columnista de prensa. Individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua y miembro correspondiente de la Real Academia Española. Es profesor-investigador de la Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez (Santiago de Chile). Galardonado con diversos premios literarios en su país, entre los que destacan la Bienal Alfredo Armas Alfonzo (1985), Premio Nacional de Narrativa (1986), Municipal de Literatura (Caracas, 1987), Municipal de Literatura (1988), Fundarte de Narrativa (1989), Municipal de Investigación Literaria (1994). Autor de 39 libros. Entre cuento y novela, su obra narrativa incluye los títulos: En el bar la vida es más sabrosa (1980), Beberes de un ciudadano (1985), Para escribir desde Alicia (1989), Parto de caballeros (1992, 2002. Edición por demanda y para Kindle: Createspace, 2012), Cuentos de humor, de locura y de suerte (1993), Sobre héroes y tombos (1999), Cuentos en-Red-@-dos (2003), Sin partida de yacimiento (2009), Cuentos breves y bravos (2014), Desde Alicia (2015), Jueves de cruz y ficción (2016). Blog personal: La duda melódica (https://barreralinares.blogspot.com).