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Reportaje

Amistad des-generada

Kevin Johansen + The Nada y Ricardo Siri Liniers están de gira por Latinoamérica y parte de Europa. Mientras los músicos tocan sus característicos ritmos, el ilustrador grafica las canciones en escena y en vivo.

Por Myriam Selhi
Fotos: Noelia Vittori

Desde 2008, Kevin Johansen + The Nada y el ilustrador Ricardo Siri Liniers proponen una polifónica fiesta que los ha llevado a girar por casi toda Latinoamérica y parte de Europa. Mientras Kevin y la banda tocan los eclécticos ritmos que los caracterizan, el creador de Macanudo grafica las canciones en escena y en vivo, y lo que surge es un torzal de creatividad donde las ideas y las risas estallan, rompiendo los moldes y traspasando los géneros.

Encuentros des-generados

“La amistad vino mucho antes que el show”, arranca Kevin… “y subsiste a pesar”, corta Liniers, conteniendo mal una sonrisa.

Inevitable referencia actual del mestizaje escénico en vivo en América Latina, este espectáculo une sonido e imagen en tiempo real. “Yo hago algo que no se ve y él hace algo que no se escucha; nos complementamos”, reflexiona el cantautor de voz profunda sobre el show que hacen en tándem. Una vez que el espectáculo comienza, que las primeras notas se escapan de la guitarra de Kevin, que los integrantes de The Nada se ponen a jugar juntos, como vienen haciendo desde hace quince años, y que la inspiración de Liniers se plasma en colores y líneas proyectados en una pantalla para todos, se dejan de lado las reflexiones, la sala y los esfuerzos de producción, y surge la preciosa suma de talentos en escena. Ahí, uno se halla de repente en un encuentro de amigos. O más bien una festiva master class de libertad creativa dictada por dos altos compinches.

“La razón que hace que Kevin sea Kevin es que es una especie de híper-anfitrión. Cuando vas a un asado a su casa se asegura de que todos coman mucho, que siempre tengan vino, que el postre sea rico… En el show es igual: quiere estar seguro de que todos se vayan felices”. Cuando el dibujante habla de Kevin, primero se refiere a su amigo: “Nos conocemos desde 2001, cuando él volvía de Nueva York, y durante unos cuatro o cinco años nos juntamos en asados, cumpleaños y recitales antes de empezar a experimentar con esto”. El resto se fue dando de forma natural. “Nos elegimos por algún motivo extraño. Creo que hay una complicidad, una afinidad estética. O por lo menos suena bien la expresión”, ironiza Kevin.

Esta manera de trabajar surgió primero como una experimentación lúdica y, por más que haya evolucionado, quedó la fórmula: música + ilustración. “Kevin y la banda me dan un contexto para que cualquier cosa que dibuje esté en el mejor marco del universo”, confía Liniers, quien asegura que la soltura que demuestra en escena se debe a los lazos que tienen. “Yo no soy el tipo que es el centro de atención en las fiestas o en una cena. En la escuela, era más bien nerd y callado”. Por su parte, el cantautor reconoce que encontró en Liniers a alguien excepcional “que le pone un marco alucinante a la música”.

Aventuras de des-generados

Entonces, este show es la historia del encuentro de A: un historietista argentino estrella con más de veinte libros en su haber, premiadas tapas de discos, colaboraciones en revistas de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, y que publica tiras diarias en algunos de los periódicos más leídos de Sudamérica, con B: un cantautor nacido en Alaska de padre estadounidense desertor de la Guerra de Vietnam, de madre argentina socialista, criado en Argentina, consagrado musicalmente en el mítico antro CBGB, de Nueva York, en los años 90, que ha lanzado seis discos y obtenido varias nominaciones al premio Grammy.

Las peripecias de esta aventura son incalculables y el desenlace desconocido, pero lo que sí sabemos es que este espectáculo ya es un clásico, con sus siete años en Buenos Aires y afuera. Por supuesto, se fue modificando con el paso de las funciones y la evolución de las relaciones entre los integrantes. “Nos jactamos un poco de nunca haber ensayado nada; fueron surgiendo las cosas que fuimos fijando en los shows”, explica el líder de la banda. Tanto para la banda como para el ilustrador, Kevin tiene una sola regla: “Estar dispuestos a sorprendernos y seguir sorprendiéndonos”.

Evolución des-generada

En las primeras colaboraciones en vivo, Liniers dibujaba desde afuera de escena y, de ahí, las ilustraciones se proyectaban en una pantalla sobre el escenario. A medida que la fórmula se afianzó, una dinámica más integrativa se desarrolló, y pasó a dibujar en escena, primero pintando murales y luego ilustrando sentado en su mesa. Ahora, de cierta manera, conducen juntos el espectáculo. “En lo personal hay una coincidencia y en lo artístico también. Solo fuimos encontrando un cuadro que primordialmente nos divierte”, revela Kevin.

Y así es, se divierten bromeando entre canciones y durante ellas. En ciertas canciones invitan al público a subir al escenario y bailar, en otros momentos Liniers usa la pantalla de fondo para comentar lo que sucede en escena, a espaldas de Kevin y The Nada. El peligro de esta situación ha sido advertido por el cantante: “él tiene una neta ventaja sobre mí: tiene el dibujo y la pantalla a la vista; me puede traicionar en cualquier momento y hacer algo cómico sobre una balada, por ejemplo”. “Solo se puede traicionar a un amigo…”, soslaya Liniers, siempre entre la ironía y el absurdo.

William Blake, minimalismo y Joan Miró: alimentos de des-generados

La llegada del artista gráfico al escenario permitió el intercambio de oficios; así, Kevin se sienta a dibujar mientras el ilustrador interpreta algunas canciones de su repertorio, una de las cuales es una musicalización minimalista suya de un poema. “Cuando era más joven, me aprendí el poema ‘The Fly’, de William Blake, para levantar chicas. No funcionó: a las chicas no les gustan ni los poemas, ni las moscas… y yo no era cool”.

Cuando los dibujantes musicalizan poemas y los guitarristas canjean el instrumento por un pincel, ahí donde se cruzan los códigos, se generan nuevos significados y surgen cosas inesperadas. “La música te lleva un poco, la cabeza te lleva otro poco… En ‘No seas insegura’, en algún momento me puse a dibujar tipo Joan Miró. Cinco shows más tarde, me di cuenta de que la letra decía: ‘Yo vi como él te miró’… Apareció solo, como un chiste que nació en el escenario”, analiza Liniers.

Justamente de los cruces de códigos se nutren ambos artistas. “Una cosa que noté de Kevin cuando lo conocí fue que no era que le gustara el rock, el tango y el folclor: le gustaba la música; lo quiere hacer todo”, observa el dibujante. Este mestizaje de estilos se ha convertido en el sello del músico. De hecho, él se refiere a su propio estilo como “des-generado”. “Hip pop”, “cumbia flamenca” o “céltica sambarera” son algunos de los términos con los cuales clasifica sus canciones.

La gama de géneros que abarca es tan variada como el abanico de colaboradores que aportaron a su música en los últimos años: la colombiana Andrea Echeverri (de Aterciopelados), los españoles Amparo Sánchez (de Amparanoia), Kiko Veneno y Albert Pla; los mexicanos Leonel García, Lila Downs, Natalia Lafourcade y Rubén Albarrán (de Café Tacuba); los uruguayos Rubén Rada, Jorge Drexler y Fernando Cabrera; los brasileños Daniela Mercury y Paulinho Moska; la puertorriqueña Ileana Cabrera (de Calle 13) y los argentinos Lisandro Aristimuño, Pablo Lescano (de Damas Gratis) y los tangueros de Orquesta El Arranque son solo algunos.

La coincidencia artística entre el músico y el dibujante también se manifiesta en la manera de construir: “Con los personajes de Macanudo y con la anterior tira, Bonjour, se nota que Liniers tiene un estilo des-generado; una creación muy permeable a las influencias”, opina Johansen. “A mí me pasa lo mismo con la historieta que a él con la música: yo no quería hacer una tira de Snoopy y listo o algo absurdo y listo”. Cada uno va mirando hacia afuera, conjugando referencias para crear con su sensibilidad algo muy personal.

La metamorfosis del show dejó en el camino unas joyas que marcan la evolución de la colaboración entre los artistas: los libros Oops! (2008) y Bis! (2012), de las Ediciones de la Flor, llevan la firma de ambos, Kevin aportando las letras de sus canciones y Liniers sus dibujos. Vivo en Argentina (2010) y Bi(vo) en México (2012), recitales editados en DVD por Sony Music, dejan testimonio de la transformación.

Des-generaciones futuras

Ahora la pareja de amigos está girando por Argentina y preparando la próxima gira por Chile. Siempre acorde a su modus operandi, la dupla abre la puerta a la sorpresa y suma al historietista Alberto Montt al show para los nueve recitales, que los tuvo paseando de Antofagasta a Punta Arenas, pasando por Temuco, Valparaíso y, claro está, Santiago noviembre pasado. Durante los conciertos, Kevin estuvo flanqueado por un dibujante a cada lado ‚Äïpor eso la gira se llamó “Amenaza a Trois”. Allí presentaron nuevos dibujos y elementos sorpresivos que se convirtieron en música.

Para 2016, hay más proyectos de giras en Brasil y Estados Unidos. “Lo lindo del proceso de las giras fue el efecto enredadera que ocurrió. Fue todo muy orgánico: de Buenos Aires al interior, y luego a Uruguay, Chile, Paraguay y Perú. Así fuimos subiendo hasta llegar a Centroamérica y México, y ahora tenemos pendiente Estados Unidos y Canadá”, afirma el músico. ¿La dupla des-generada usará el mismo formato de show para el público estadounidense? “El show funciona como una musa constante”, contesta Liniers, sugiriendo lo que aclara su amigo: “Habrá que ver, todo puede suceder”.