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De fiesta en La Villa

La Villa de Los Santos celebra en junio la tradicional fiesta del Corpus Christi, en la que se entremezclan religión y fiesta popular. Danzas, montajes teatrales y desfiles de “parrampanes” y “mojigangas” se toman el pueblo durante varios días.

Por Ana Teresa Benjamín
Fotos:  Carlos E. Gómez, Melquisedec

La Villa es un pueblo panameño ubicado en la provincia de Los Santos, en el que se goza comiendo torrejitas de maíz, rosquitas de pan y lechón asado. Es una comunidad del llamado “Arco Seco” del país, porque allí llueve menos que en cualquier otra parte del territorio.

La historia cuenta que los primeros pobladores de La Villa llegaron a las riberas del río homónimo en 1569, pero fue desde 1573 cuando la Corona española reconoció el nuevo asentamiento. Como típico pueblo colonizado por españoles, una de sus primeras edificaciones fue la iglesia —que recibió el nombre de San Atanasio de La Villa de Los Santos— y alrededor de ella se levantaron los principales edificios de la corona.

La conquista, ya se sabe, tenía entre sus propósitos la evangelización de los habitantes originarios. En su empresa se encontraron pueblos con una cosmovisión propia, y a estos se sumaron los negros, traídos como mano de obra esclava al continente. Todo esto dio como resultado que la fiesta del Corpus Christi, una de las más tradicionales de La Villa, sea hoy una amalgama de expresiones no solo eclesiásticas sino también populares, que se complementan y armonizan en danzas, elementos artísticos y montajes teatrales fuertemente arraigados en los villeros.

Tal como explica un documento del Proyecto Salvaguardia y Protección de los Conocimientos Tradicionales, del Ministerio de Comercio e Industrias de Panamá, el Corpus Christi recoge “una de las mejores muestras que existen en la América hispana de una tradición religiosa que se fue enraizando en las costumbres del pueblo”, con una fuerza tal y durante tanto tiempo, que terminó superando a la fiesta religiosa. “Lo que en tiempos remotos empezó como una herramienta de catequesis dentro del templo, luego fueron danzas y artes escénicas en el atrio de la iglesia, de allí pasó a la plaza y luego a las calles del poblado, que lo acogió como suyo para siempre”, agrega el documento.

Si quiere disfrutar de esta fiesta tradicional panameña, acérquese a La Villa los primeros días de junio. La festividad arranca al mediodía del miércoles 3, con la llamada “Cuarteada del Sol”, un acto en el que los diablos —en la Danza del Gran Diablo— se dividen el sol en cuatro, representando su control o dominio sobre el mundo terrenal. El jueves en la madrugada, las calles de la periferia del pueblo se llenan de pobladores que afanosos buscan al “Torito” y, una vez que lo encuentran, regresan con él al centro al ritmo de pito, tambor y canto de décimas. La juerga de la noche y la madrugada hace su paréntesis a media mañana del viernes para dar paso a la misa, en la que las autoridades eclesiásticas presencian la llegada de los “diablos” y de otros personajes, quienes piden permiso al Arcángel Miguel para poder entrar a la iglesia.

Previamente, las calles alrededor de la plaza central del pueblo han sido adornadas con una alfombra de flores, hojas y aserrín. Con ellas se hacen figuras de motivos religiosos o se “dibujan” personajes como el Papa o Jesucristo. El espectáculo es precioso, aunque efímero: cuando termina la misa empieza una procesión que pasa sobre la endeble alfombra, visitando los cuatro altares instalados en las cuatro esquinas de la plaza. La procesión la encabezan sacerdotes y el Corpus Christi, pero atrás van todos los personajes de las danzas de la Montezuma Española, el Gran Diablo, el Torito y el Zaracundé, las Enanas y la Danza de los Gallotes o los Gallinazos, entre otras.

Si le es imposible visitar La Villa entre semana, el fin de semana siguiente a la fiesta oficial del Corpus tiene otra oportunidad, ya que los habitantes del pueblo han previsto que el sábado sea dedicado a los visitantes que quieren conocer y disfrutar todas las danzas. Para esto han montado, en el parque del pueblo, una tarima en la que se presentan todas las danzas desde el mediodía hasta la tarde. Como valor añadido, ese día llegan también danzantes de otras regiones del país como Garachiné, Chepo, Penonomé y La Chorrera.

Anímese, dese una vuelta. La Villa está a 250 kilómetros de Ciudad de Panamá, a unas cuatro horas de camino por carretera. La alegría, el colorido, la música, el jolgorio y la historia bien valen la pena.

 


 

Cómo llegar

Desde la Terminal de Buses de Albrook, tome un transporte hacia la provincia de Los Santos y pregunte por la ruta específica hacia La Villa. Si va en auto, tome la carretera Interamericana hasta el cruce de Divisa y siga derecho por la vía principal, hasta llegar a Chitré. Una vez en el centro, pregunte a los lugareños la ruta hacia La Villa.

Dónde hospedarse

Pregunte por las tarifas promocionales durante las festividades de Corpus Christi.

En La Villa

Hotel Kevin. Tel. (507) 966 8276. Habitaciones a 35 dólares.

Hotel La Villa. Tel. (507) 966 9321. Desde 40 dólares.

Hotel Sol de Luna. Tel. (507) 923 0630. Desde 66 dólares.

En Chitré

Gran Hotel Azuero. Desde 75 dólares.

Hotel Versalles. Desde 56 dólares.